LEE FIELDS

Lee Fields, el amor es la respuesta

 

 

Han pasado 50 años desde que Lee Fields comenzase a grabar y 10 desde que empezase a trabajar con su banda, The Expressions. Hoy puede parecer que siempre ha estado ahí, pero lo cierto es que la mayor parte de su carrera pasó totalmente desapercibido, hasta casi cumplir los 60 años.

 

Hoy, Fields se siente agradecido y contento de poder por fin mirar atrás y haber encontrado su lugar, que tiene algo de estabilidad financiera y que la gente sigue escuchando su música después de todos estos años. De hecho, nos dice, hay mucha gente que empezó más o menos al mismo tiempo y que no han llegado a tener este reconocimiento, mientras que a él la gente le sigue mostrando cariño. “No puedo pedir más”.

 

Este mes editas tu segundo álbum en Big Crown Records.

– Big Crown es una metamorfosis de Truth & Soul, la discográfica con la que grababa antes. Básicamente somos el mismo equipo. Todos nos seguimos apreciando unos a otros y eso es lo más importante a la hora de trabajar. Mi principio fundamental es el amor, porque creo que esa es la respuesta. En el mundo ahora mismo no se paran de lanzar mentiras cada minuto, vivimos en tiempos turbulentos. Por suerte, puedo confiar en este grupo de gente de la compañía y en mi banda The Expressions. Lo que hacemos es contar la verdad de lo que está pasando en el mundo y qué es lo que se necesita. Por eso he llamado al nuevo disco Llueve amor, y eso es justo lo que espero que suceda, que todo el mundo se cale hasta los huesos y se empape de amor. Sería hermoso, un nuevo renacer en el que todo el mundo se preocupase de sus semejantes.

 

Tus canciones parecen tener un mensaje y un sentimiento positivo. Aunque no son mensajes políticos directos, con la excepción de “Wake Up”, te manifiestas de otra forma, que no deja de ser política.

– “Wake Up” fue incluida en el álbum porque entendí que debía ser honesto con la gente, que debía de recoger asuntos que están sucediendo hoy en el mundo. Hay demasiadas falsedades creadas a diario por la gente que está en el poder. No soy un político e intento mantenerme alejado de la política. Soy un cantante y eso se lo dejo a los políticos, pero intento explicar lo que pienso, y quiero decir que no veo más que mentira tras mentira en los medios de comunicación. Siento que tengo que ser auténtico como artista y escribir sobre la verdad, de ahí esta canción. El amor es la verdad y es lo que necesitamos para crear un lazo como seres humanos y para mantener viva esta maravillosa creación que Dios ha hecho.

 

Parece que te enfrentas igual a lo espiritual: no hablas de descubrir a Dios ni de encontrar consuelo en él, con la excepción de “God Is Real”, pero sí tratas de ayudar a las personas a encontrar una meta en su existencia para pasar por la vida con menos preocupaciones.

– Hablábamos de mentiras pero yo me creo las historias de la Biblia. En mi vida, cuando he tratado de confiar en algo o en alguien, siempre me han fallado. También todo lo que veo hoy en día a mi alrededor destruye mi confianza en el ser humano. Lo único que no me ha fallado es mi fe, la creencia de que Dios es real, así que tenemos que poner más confianza en un poder superior. Si crees realmente, no tienes dudas. Pero no veo a Dios como una persona, sino que Dios es el pensamiento, es todo posibilidades. Estamos aquí porque es posible. La forma en que pensamos es lo que necesitamos para ser capaces de sobrevivir en el futuro. Todo gira alrededor de la verdad, y yo creo que la verdad es Dios, y Dios es el amor. Cuando la verdad triunfe, cuando todos se empapen de amor, todo será distinto. Creer te proporciona remedios para paliar tus necesidades terrenales. Igual que con la política, dejo el tema religioso para los predicadores, pero en este caso era una canción que tenía que escribir.

 

Está claro que con las canciones y las letras intentas que la gente se sienta más esperanzada y optimista.

– ¡Sí! ¡Exacto! Tú tienes que ser alguna clase de ‘Dios’ [lo dice en castellano]. ¡Lo has interpretado justo como es! Yo ni siquiera puedo explicarlo bien. Y tú has sido capaz de expresar precisamente lo que quiero decir. Exactamente. ¡Muchísimas gracias!

 

En cuanto a la canción “It Rains Love”, lo primero que me vino a la mente con su título fue “It’s Raining Man”, de The Weather Girls. El de esa canción es un amor distinto, más carnal.

– Sí, la recuerdo, pero cuando digo que está lloviendo amor, lo hago con un doble significado. Lo malo es que no lo han puesto así en el disco, no saben cómo venderlo y transmitírselo a la gente. Como ya he comentado, quiero que la gente se empape de amor, pero, también, hablo de tener fe. Es terrible cuando enciendes la televisión y ves todo lo que te cuentan, por eso, cuando salga de gira con el disco, quiero que la gente lo disfrute y se olvide de estos tiempos horrendos. Me gustaría que cuando lleguen a casa al final de su jornada, por muy mal que lo hayan pasado, por mucho esfuerzo que su trabajo les haya requerido, se sientan bien, que sientan el amor.

 

Al final del disco incluyes una hermosa pieza instrumental en la que solo repites su título, “Love Is the Answer” (“El amor es la respuesta”).

– Claro, el amor es la respuesta y todos los problemas tendrían solución si todo el mundo se preocupara por la supervivencia de la especie, por nuestro legado. Por supuesto que debemos preocuparnos por las cuestiones prácticas, por nuestra propia supervivencia. Pero la supervivencia del planeta debería ser el objetivo primordial para todos como colectivo de seres humanos. Si fuese así, podríamos poner remedido y límite a cualquier circunstancia adversa a la que tuviésemos que enfrentarnos.

 

Has trabajado de nuevo con el productor Leon Michels.

– Oh, tío, Leon Michels es un genio. Cuando alguien tiene el talento que tiene este caballero, acaba por descubrirse antes o después. La gente se dará cuenta en algún momento. Y está claro que si, por ejemplo, gente como The Carters [Jay-Z y Beyonce] trabajan con él, por algo es.

 

¿Cuál fue tu objetivo esta vez? ¿Le diste alguna indicación específica de cómo deseabas que sonase este disco?

– He trabajado con otra gente y otros productores, incluso en el ámbito de la electrónica, y entiendo también lo que quieren hacer y su trabajo con ordenadores y eso. Pero en mis discos prefiero sentir a los músicos reales, encuentro más placer trabajando con seres humanos, y ese ha sido mi objetivo en este disco, lo que le pedí como gran técnico que es. Lo primero es que se siente mucho mejor cuando la música ha sido creada por personas. Y, lo segundo, es que así se crean puestos de trabajo. Como seres humanos, al avanzar, deberíamos preocuparnos por crear esos puestos de trabajo, algo que será más rentable y beneficioso. Eso evitaría el caos que traería la destrucción de trabajos y la pobreza que se extendería por todo el mundo. Esos puestos de trabajo no se deberían crear sin más, porque sí, sino que deberían ser verdaderamente necesarios. Y también es preciso hacerlo para ir adelantándonos al debate que indudablemente va a llegar en algún momento del futuro sobre los seres humanos creando música en oposición a la música creada por algoritmos. Seguramente yo no esté para verlo, pero tengo claro que llegará. Si dejamos que suceda, los algoritmos acabarán influyendo también en nuestra forma de pensar. Estamos preocupados hoy en día por lo que comemos, lo que bebemos, por el ejercicio físico, lo que está bien, pero también deberíamos preocuparnos por lo que llega a nuestra mente. La mente es tan importante y real como el cuerpo. Como seres humanos, somos una doble entidad, carnal y espiritual. Incluso los griegos en su momento hablaban de cuidar tanto el cuerpo como la mente.

 

 

¿Cómo haces para que tu música suene fresca hoy?

– Quiero llegar al espíritu, al alma, porque sé que el cuerpo es una máquina temporal. Esa es la diferencia y esa es mi aportación para que sea algo único. Creo que somos criaturas espirituales a los que se les ha dado la posibilidad de pasar un rato en la tierra enfundados en un cuerpo. Pero nosotros no somos los cuerpos, nuestros cuerpos son solo los sensores. Durante 70 u 80 años habitamos esos cuerpos, pero al margen de ese tiempo también existimos, porque somos almas, y volvemos a Dios, el Alma definitiva. Por lo tanto, deberíamos estar más preocupados por los aspectos espirituales en contraposición al aspecto físico. Lo que nos debería interesar es la existencia.

 

Ya llevas algunos años con The Expressions. Parece ser la banda con la que siempre has querido contar. Supongo que también aportan su parte a tu sonido.

– En la banda todo el mundo tiene una opinión. Todos tenemos el mismo papel, igualitario. A nadie se le reprime, sino que alentamos que cada uno sea como es. La mayor parte del tiempo ni tenemos que hablar entre nosotros. Nos miramos y ya sabemos lo que estamos pensando o lo que vamos a decir. Disfrutamos trabajando juntos. Así es como funciona.

 

Tuviste a Sharon Jones como corista y llevaste a Charles Bradley de gira como telonero. Ellos no están ya con nosotros y lo mismo sucede con otros artistas que empezaron hace años.

– Para empezar, Sharon fue como una hermana para mí y Charles como un hermano. Eran como mis gemelos, así de cercanos los sentía. Estoy convencido de que me encontraré de nuevo con ellos en la eternidad, así que la tristeza que pudiera sentir porque ya no están aquí, se desvanece. Creo que Dios nos puso a los tres en este mundo para completar cualquiera que fuera la pequeña misión que nos encargó. Seguro que tenía que ver con ser las personas más decentes que pudiéramos ser y enfrentarnos al reto de usar los dones que nos fueron dados. Charles y Sharon los utilizaron y aprovecharon muy inteligente y generosamente. Espero encontrarlos de nuevo, sé que lo haré, y los reconoceré inmediatamente. Como hago música con seres humanos, suelen decir que soy un cantante como los del pasado o que mi música tiene una fecha concreta, pero a mí me gusta pensar en mí mismo como un cantante futurista. Mientras esté vivo, intentaré ser lo más prolífico y creativo que pueda para hacer que la gente piense.

 

Supongo que habrás escuchado a otros artistas de ahora que utilizan fragmentos de tus canciones, como J Cole, Travis Scott, A$AP Rocky… ¿Qué otros artistas actuales sigues?

– Por supuesto. A veces me olvido de los nombres de los artistas porque escucho de todo: pop, folk, blues, soul, góspel, todo el abanico de sonidos. Lo mejor es estar al tanto de todo lo que se pueda. Incluso escucho a gente que no entiendo. Me siento honrado y muy apreciado cuando gente como Travis Scott utiliza fragmentos de mis canciones para construir las suyas. Espero que en el futuro otros hagan lo mismo porque esa es la forma de mantener viva la música. Es bueno que alguien tome lo que tú has hecho y lo convierta en algo nuevo. Hay tantos elementos en la paleta con los que componer… Si piensan en mi música para ello, eso significa que soy relevante.

 

Te han llamado el hijo de puta más genial que canta delante de un micrófono. Supongo que te parece un buen cumplido.

– [Risas] Me lo paso bien en el escenario, sí, y trato de estar mejor cada día. Intento estar tan fresco y al día de lo que sucede como sea posible. No dejo de aprender y escucho a gente joven continuamente, intento hacer cosas que me renueven. El sonido es como una tienda de caramelos: tienes una variedad enorme de sabores y colores, todos son dulces, y los que no lo son tanto como parecían en un principio también pueden acabar siéndolos con el paso del tiempo. A veces se necesita tiempo para que la música se asiente y se haga contigo, para que puedas disfrutarla.

 

¿Cuánto de aprendizaje hay en tu día a día? ¿Trabajas para mejorar tus habilidades ya existentes o buscas simplemente intentar dominarlas?

– Por supuesto, trabajo mis habilidades a diario. Se trata de intentar conseguir hacer algo que sea relevante. Es lo que todos queremos ser, relevantes, queremos estar en la mente de todo el mundo en aquello que hacemos. Es importante porque mantiene a la gente alerta, con un objetivo, con ganas de hacer las cosas y mejorar.

 

¿Cómo mantienes tu voz en forma después de todos estos años?

– He utilizado Listerine [un enjuague bucal antiséptico] cada mañana durante los últimos 40 o 50 años. No sé si es bueno para todos y, por ejemplo, a mi mujer no le gusta igual. A mí, como cantante, me va bien, me limpia las cuerdas vocales y creo que mantiene la voz joven. Aunque mi voz ha cambiado con los años, está claro, ya que el tiempo tiene su efecto sobre todo el mundo. Sin embargo, escucho discos que grabé hace tiempo y me suena con la misma base, que ha habido pocos cambios. Estoy muy satisfecho con que esos cambios hayan sido menores, en contraposición a otros artistas que no se parecen ni remotamente a lo que eran y a como cantaban entonces.

 

Con una carrera tan larga, ¿cómo mantienes el interés y las ganas de progresar?

– A estas alturas de mi carrera creo que ya he alcanzado mi cima. Evidentemente, desde el punto de vista físico mi cuerpo ha envejecido y hay cosas que solía hacer que puede que sea un problema intentar ahora. Pero no se trata de algo físico, sino de analizar la situación y ver qué es lo que se necesita hacer de verdad, para que sea todo lo excitante que pueda ser. Probablemente algunas de las cosas que hacía en el pasado no fuesen necesarias. En otras palabras, nosotros somos los que nos conformamos a nosotros mismos y lo podemos hacer en función de lo que se corresponda con cada momento. En mi caso, trato de trazarme una imagen visual de cada cosa. El tiempo no es una línea recta, sino que va cambiando, y tú tienes que ver cómo acoplarte a ello, ser congruente con el momento.

 

Parece que sigues pegado a la tierra y que aún mantienes tu filosofía de siempre a pesar del éxito de los últimos discos.

– Básicamente siempre ha sido así. Ya sabes que hay que tener cuidado con lo que deseas porque puede que lo consigas. Siento que he tenido suerte en la forma en la que ha ocurrido todo. Seguramente hay cosas que podía haber hecho distintas en el pasado, pero me pregunto si no estaría arrepintiéndome de haberlo hecho. Hoy en día no me arrepiento de casi nada. A veces, cuando la gente pone mucha presión en cuánto dinero se puede ganar, resulta peligroso. Las consecuencias pueden ser terribles. He visto a gente con mucho dinero suicidarse, caer en el alcohol, ser infelices. Si volviese atrás, no cambiaría nada. Realmente lo disfruté. Y ahora incluso parece que tengo algo más de tiempo delante de mí [risas].

 

¿Qué cambiarías en tu vida o en tu música si pudieras?

– No creo que cambiase nada, por lo menos en la estructura, si acaso algunas pequeñas cosas de cuando era más ingenuo, ya que hubiera sido bueno pensar un poco más las cosas. Creo que he hecho casi todo lo que quería. No quería ser rico, salvo, quizás, cuando tenía 13 o 14 años. Cuando conocí a mis ídolos, como Solomon Burke, Wilson Pickett o Eddie Floyd, ellos me hicieron cambiar mi visión. De ellos aprendí que ser feliz es lo más importante. Eso era lo único que tenía claro, y lo hice. Por desgracia, Dios me bendijo y ahora tengo algunos dólares [risas]. Pero no he sido rico y hago la música que quiero y lo disfruto. Soy un hombre feliz, Dios ha sido bueno conmigo y me vuelvo más dichoso cuando veo al público delante de mí disfrutando. Es como un proceso energizante. No puedo siquiera encontrar una palabra que defina lo maravilloso que me hace sentir.

 

 

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