LA LA BROOKS

La La Brooks, la otra cara del espectáculo

 

 

 

No todos los seguidores del rock conocen el nombre de La La Brooks, aunque debieran. Ella fue la cantante de The Crystals, el grupo de chicas famoso en los 60 por éxitos como “Da Doo Ron Ron” y “Then He Kissed Me”, grabadas con Phil Spector, y que completaban Barbara Alston, Patsy Wright, Dee Dee Kennibrew, Mary Thomas y Myrna Gerard. Además, ha cantado con Elvis Presley, Rolling Stones, James Brown, Aretha Franklin, Jackie Wilson, Diana Ross, The Supremes, Dionne Warwick, Marvin Gaye, The Temptations, The Neville Brothers o Sam Cooke, por citar solo unos pocos. 50 años después, una aparentemente mucho más joven La La Brooks de lo que marca la edad de su pasaporte sigue dando conciertos, y este 27 de octubre estará en España, concretamente en la Sala Capitol de Santiago de Compostela.

 

 

 

Comenzaste cantando góspel en tu infancia. ¿Fue difícil la transición al rock?

– Sí, empecé a cantar góspel cuando tenía 7 años. Cantaba con mi hermana, mi hermano y mi sobrina. Nos llamábamos Little Gospel Tears -Las pequeñas lágrimas góspel-. El góspel ayuda mucho, ya que es algo natural. Nunca nos dieron lecciones. Si hubiera sido así, hubiera perdido parte del sentimiento al cantar. Para mí, la única diferencia que he apreciado en el rock al hacerme mayor son las letras. El sentimiento al cantar es el mismo que en el góspel. Incluso cuando canto discos pop, me siento espiritual. Tengo una voz que tiene una tristeza innata, y es real.


¿Cómo entraste en The Crystals? ¿Es cierto que tenías 13 años entonces?

– Sí, tenía 13 años cuando me uní a The Crystals. Una de las madres de una niña (que resultó ser Dee Dee Kenniebrew de The Crystals), la señora Henry, trabajaba en mi escuela. Ella supervisaba una actividad extraescolar. Un día, oí a un hombre tocando el piano en una de las aulas. Seguí el sonido y le pregunté: “¿Puedo cantar?”. Él me respondió: “¿Puedes?”. Cuando la madre me escuchó, me preguntó si quería unirme al grupo y le respondí instantáneamente que sí.

 
¿Cómo llegaste a ser la cantante principal de The Crystals? ¿Tuvo Phil Spector algo que ver en ello?

– No. Barbara Alston, quien puso la voz principal en “There’s No Other Like My Baby” y “Uptown”, siempre quiso que yo cantara en el escenario, porque ella sentía miedo. Yo estaba como en la reserva a la espera de tomar el relevo. Phil oyó mi voz y entonces él empezó a grabarme como cantante principal, y ya no volvió a hacerlo con las otras chicas del grupo. Era sólo yo y las cantantes de sesión que traía para hacer los coros, como Cher, que era una de las habituales. Yo hice “Da Doo Ron Ron” y “Then He Kissed Me” cuando tenía 15 años de edad.


¿Cómo fue la reacción del resto de las chicas de The Crystals?

– A Barbara le pareció bien, pero para Dee Dee Kenniebrew representó un problema.

 
¿Qué puedes recordar sobre la sesión de “Da Doo Ron Ron?

– Recuerdo que trabajé muy duro, porque Phil era un perfeccionista en el estudio. Yo tenía miedo de molestarlo o de decepcionarlo, así que me esforcé hasta el límite, 45 o 50 tomas, para conseguir lo que quería.


Darlene Love nunca estuvo de The Crystals y no quiso cantar en “Da Doo Ron Ron”, pero se utilizó el nombre de The Crystals en algunas de sus grabaciones, ¿verdad? ¿Puedes contarnos cómo fue?

– Es cierto que Darlene Love nunca estuvo en The Crystals. Nunca supimos de ella hasta que un día nos dirigíamos a un espectáculo y escuchamos “He’s a Rebel” sonando en la radio. El locutor presentó la canción como una grabación de The Crystals. Nos quedamos mudas, porque nunca habíamos grabado esa canción. Darlene Love siempre había sido una cantante de acompañamiento, nunca había tenido discos de éxito a su nombre. Nadie sabía nada de Darlene Love hasta ese momento, no sabían quién era ella. The Crystals estaban haciendo discos de éxito para Phil Spector, así que este lanzó la grabación de Darlene bajo el nombre de The Crystals porque sabía que iba a vender bajo ese nombre. Sin embargo, Darlene nunca fue un miembro de mi grupo. Pero debido a que “He’s a Rebel” fue lanzado así, ella ha tratado de atribuirse el mérito por haber puesto la voz principal en “Da Doo Ron Ron”, algo que es absolutamente falso. Yo soy la cantante en esa canción.


¿Qué es lo que recuerdas de la sesión de grabación de “Then He Kissed Me”?

– No me gustaba la canción en un primer momento, así que tuvo que ir creciendo dentro de mí. Prefería cantar canciones rítmicas, rápidas, por lo que tuve que ir haciéndome a los sonidos más suaves.


¿Cuál fue tu impresión de Phil Spector mientras trabajaste con él?

– Era brillante como productor, pero egoísta como persona. A nosotras nunca nos pagó. Él se llevó todo lo que me correspondía cuando era un adolescente. No tengo ninguna animosidad personal u odio hacia él, pero a veces, cuando haces algo malo, tienes que pagar por ello, por eso está ahora pagando su precio.

 

¿Era tan difícil trabajar con él entonces o se fue haciendo más difícil con los años? ¿Crees que se aprovechó de ti en algún momento?

– Siempre es difícil trabajar con alguien que está centrado en sí mismo. Y eso que The Crystals pusieron a Phil Spector en el mapa. Nosotras llegamos antes que las Ronettes, Darlene Love o The Righteous Brothers. Él se aprovechó de mí cuando era una adolescente y también se sigue aprovechando de mí ahora, mientras está en la cárcel. Él continúa recolectando dinero en una celda de la cárcel, algo que evidentemente está mal y me hace daño. Todavía sigo sin recibir nada hoy.


Me gustaría hablar también del arreglista Jack Nitzsche, quien figuraba siempre en los singles y discos de Philles Records. ¿Crees que se le ha reconocido como debiera?

– Me encantaba trabajar con Jack Nitzsche y también como persona. Me encontré con él una semana antes de morir. Me había estado buscando mientras yo estaba viviendo en Europa. Cuando regresé a Estados Unidos, me encontró y quería grabarme de nuevo al estilo del ‘muro de sonido’. Me comentó en su momento que si no hubiera sido por él, nunca habría existido el ‘muro de sonido’. Y Phil se había aprovechado de él también, ya que nunca le había pagado como era debido por su trabajo. Jack murió la semana en la que se supone que teníamos que haber empezado a grabar juntos de nuevo.


¿Cuál fue tu experiencia trabajando con The Wrecking Crew?

– Eran grandes músicos, una gente extraordinaria para trabajar con ellos.


Supongo que las mezclas finales de las canciones cuando se publicaban te sorprenderían. ¿Cómo era su traslación al directo? Con estas canciones que tenían una producción tan ampulosa, ¿cómo era el proceso?

– Lo más importante es que había demasiados músicos en el estudio como para llevarlos a encima de un escenario. El proceso de grabación era como un desfile en el estudio. Y los estudios Gold Star Recording era un lugar muy pequeño, así que todo ese sonido rebotaba por aquel reducido espacio y contribuía a formar el ‘muro de sonido’. El directo no podía reproducir ese estudio y su sonido.


¿Cómo fue tu relación con Ronnie Spector? Ella sigue de gira como tú. ¿Mantienes el contacto con ella?

– Ronnie Spector es Ronnie Spector. Realmente no la veo mucho. Y, cuando voy a verla y me dispongo a darle un gran beso, me dice que tenga cuidado con el maquillaje.


Supongo que no fue fácil ser una niña de color en los años 60 pero, ¿era algo más fácil para una cantante?

 – Era más fácil ser una cantante de color entonces que no serlo, pero no era nada fácil para una cantante de color conseguir que te pagasen lo que te debían por haber grabado o por dar un concierto. Recuerdo que cuando hicimos las giras de Dick Clark por el Sur no nos permitían entrar en los mismos restaurantes o quedarnos en los Hoteles Sheridan, como a Dion & the Belmonts. Para mí, que venía de Nueva York, era todo un choque. Nosotros, los negros, teníamos que ir al motel. Pero nunca odiamos a los blancos. Los artistas no eran así, eran diferentes. Nos dolía, pero no nos enfadábamos. Esa es la diferencia con la música de hoy: hay mucha ira. Nosotros no éramos así.

 

¿Cómo llevaste las tentaciones de la carretera entonces, como el alcohol o las drogas?

–  Cuando eres joven y no tienes la mente lo suficientemente formada, todo el mundo puede sacar provecho de ti. Recuerdo a gente como Frankie Lyman & the Teenagers, que tenía 14 años, como yo, y estaba metido en las drogas. Algunos amigos han muerto por las drogas o el alcohol. Por suerte, nunca fue un problema para mí. Yo conté con la protección de Dios y de mi madre, que me enseño a tener fe cuando era una niña. Fue un poder superior el que me alejó de ese mundo, así que no me puedo otorgar el crédito por ello. Fui afortunada y doy la suerte por haber tenido esa bendición.

 

¿Qué hiciste después de la separación de The Crystals en 1966?

– Hice obras de teatro en Broadway. Formé parte del elenco original de Hair junto a Diane Keaton (yo cantaba “Aquarius”) y de Dos caballeros de Verona. Estuve también en el reparto de la película Algodón en Harlem, con Melba Moore, y canté en la banda sonora. De 1971 a 1973 salimos de gira de nuevo con The Crystals. Fue estupendo. Éramos como hermanas. Nunca me olvido de aquellos años y de los éxitos, y tampoco quiero olvidarlos. Son una parte de mí y de mi personalidad.


Has criado a cuatro hijos. ¿Fue difícil mantener tu carrera musical y, al mismo tiempo, sacar adelante una familia?

– Sí, tengo cuatro hijos y cinco nietos. No fue difícil porque siempre supe encontrar el equilibrio. Mis hijos ocuparon siempre el primer lugar para mí; el mundo del espectáculo fue lo segundo. La gente no se da cuenta de que no soy la persona que ven en el escenario. Eso es un trabajo, pero no hay que llevarlo al extremo. Cuando estoy fuera del escenario, soy la madre o la amiga, soy totalmente diferente.


Has trabajado con un montón de gente. ¿Cuáles son sus pensamientos cuando alguien te pide que trabajes con él? ¿Cómo te enfrentas a lo que te piden?

– Nunca he tenido ningún problema al trabajar con mis compañeros de profesión. Me encanta verlos y me gusta cantar con cualquiera de ellos. Me gustaría trabajar con algunos ahora mismo, porque somos todos ya mayores y el tiempo que nos queda es escaso. Algunas de las personas con las que trabajé ni siquiera están ya con nosotros.

 

Viviste en Europa durante algún tiempo. Incluso tenías un programa de radio en Austria. ¿Cómo fueron esos años por acá?

– En Viena hacía el programa Come on Everybody los domingos de dos a cuatro. Me encantó vivir en Europa. De hecho, me encantaría vivir en Europa más que en los Estados Unidos. Me gustaría vivir en Barcelona, donde di en su día mi único concierto en España hace unos 12 años. Hoy en día estoy tratando de encontrar un reality show como American Idol en Europa, donde pueda ser parte del jurado.


Grabaste un disco en Viena en 1994, Lala Brooks and Friends. ¿Qué recuerdas de ese disco, porque no es fácil encontrarlo?

– Lo grabé para BMG Ariola. Fue un gran álbum. Lo hice con los Neville Brothers. También hice un dúo con Bobby Womack. Sé que no es fácil de localizar, así que podría pasártelo si estás interesado.


Después de eso, regresaste a Estados Unidos y comenzaste a cantar de nuevo, pero te encontraste que alguien más había registrado el nombre de The Crystals. ¿Fue un shock para ti?

– Fue un desastre y algo verdaderamente horrible. Dee Dee Kenniebrew trató de impedirme que siguiera trabajando por todos los medios a su alcance. Envió a todos los promotores cartas horribles y amenazantes en las que les decía que no me contrataran, asegurando que los demandaría si lo hacían. Eso hizo que no pudiese trabajar durante años. Los promotores tenían miedo de contratarme por si los demandaba. Entre Dee Dee tratando de impedir que trabajase y Darlene Love tratando de reclamar el crédito por haber cantado en “Da Doo Ron Ron”, tuve una época muy complicada en la que no podía conseguir actuaciones.


¿Crees que has allanado el terreno para gente como Destiny’s Child, Beyonce, Mary J. Blige y todas esas cantantes femeninas?

– Claro que sí. Lo triste es que no saben que lo hicimos. Es increíble pensar que ganan un montón de dinero aprovechándose del camino que les abrimos los grupos de chicas de entonces.


¿Encuentras diferente grabar ahora a como era entonces, con todos los músicos tocando en vivo en el estudio? ¿Echas de menos ese sonido en la música que se hace hoy en día?

– Lo extraño muchísimo. La música de hoy carece de corazón y de alma porque está todo hecho por máquinas. Yo sigo tocando los éxitos que grabé hace tiempo. Me gusta hacerlo. También intento siempre introducir cambios en las canciones cuando las interpreto porque parte de la audiencia ha cambiado.


¿Qué piensas de la industria musical hoy en día?

– Es un desastre.


¿Por qué crees que tu música y la de Phil Spector perduran?

– Por la simple razón de que se trataba de verdaderos artistas cantando y actuando, sin apoyos ni computadoras ni fuegos artificiales en el escenario que dan la impresión, cuando asistes a un concierto, de que estás en una zona en guerra.


¿Cómo te resulta hoy cantar las canciones producidas por Phil Spector hace 50 años?

– Me sienta muy bien porque no tengo que pensar que Phil Spector está detrás de mí diciéndome lo que tengo que hacer. Me siento libre porque sé que él está encerrado.


Sé que en directo tocas temas de otros artistas como Rolling Stones, Sam Cooke, Creedence Clearwater Revival, U2, Martha Reeves and the Vandellas, Ike & Tina Turner… ¿Es el mejor enfoque para un espectáculo en estos tiempos turbulentos?

– Sólo quiero dar lo máximo. Mi principal objetivo es que todos vayan a casa sintiendo que yo les di todo lo que pude de una manera positiva.

¿De qué te sientes más orgullosa después de todos estos años?

– Es mucho mejor no sentir orgullo, sino ser humilde y sincera. Sí me siento orgullosa de haber tenido siempre los pies en el suelo. Puedes vivir una vida en el mundo del espectáculo pero siempre que no sientas la necesidad de vivir dentro del espectáculo.


Finalmente, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de todos estos años en el negocio de la música?

– Yo acababa de hacer un programa presentado por Dick Clark. Tenía unos 13 o 14 años. Uno de los vecinos de mi madre en nuestro edificio en Brooklyn se acercó para felicitarme por mi actuación de la televisión. Intentó darme una palmada en mi hombro. En aquel momento me comporté arrogantemente y evité su contacto. El hombre tenía un problema con el alcohol, pero era uno de nuestros vecinos. Mi madre estaba mirando por la ventana y vio mi reacción hacia el Sr. Paul (ese era su nombre). Cuando entré en casa, ella me regañó y me dijo que si alguna vez se me ocurría pensar que era tan buena o mejor que alguien, entonces ya no me dejaría salir de casa para cantar otra canción en el escenario. Ese día ella me enseñó que todo el mundo es importante, no sólo yo; no importa quiénes sean o qué hagan, todos somos personas.

 

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