La gira de Stax por Europa de 1967

La gira de Stax por Europa de 1967: limusinas para los reyes del mundo

 

 

No solo los esperaba una muchedumbre en el aeropuerto de Londres aquel 13 de marzo de 1967, sino que también tenían unas limusinas para ellos. Las habían enviado The Beatles, quienes además hicieron un alto en las sesiones de grabación de Sgt. Pepper para recibir a los músicos de Stax que llegaban a la ciudad. Al encontrarse con Steve Cropper (guitarrista de Booker T. and The MG’s), los de Liverpool le hicieron una reverencia. Los artistas de Stax no se creían que hubiese nadie en Europa interesado en sus conciertos, pero aquel recibimiento acabó por desengañarlos definitivamente.

 

La idea de la gira europea había parido de Philip Walden, el manager de Otis Redding, después de que acompañase al cantante en su gira por Francia e Inglaterra en 1966. Se lo propuso a Jim Stewart y Al Bell, del sello Stax, pero el único que creyó en que sería un éxito fue Ahmet Ertegun, capo de Atlantic, así que Walden tuvo que financiar él solo la gira, contando con la asistencia del promotor británico Arthur Howes en Inglaterra.

 

 

Los artistas que iban a participar (Otis Redding, Sam & Dave, Booker T & The MGs, The Mar-Keys, Eddie Floyd, Carla Thomas y Arthur Conley) recibieron la noticia a principios de 1967 y, con la excitación, en las siguientes semanas no hablaron de otra cosa. Para empezar, acudieron a la compañía que solía vestir a Elvis Presley, Lansky Brothers. Poco después estaban volando a Londres, donde aterrizaron aquel 13 de marzo para comenzar los ensayos. El 17 estaban tocando ya en la sala Astoria de la ciudad, donde dieron otros dos conciertos. Además, pasaron por Leeds, Manchester, Leicester, Liverpool, Croydon, Bristol, Glasgow, Nelson, Birmingham y Cardiff (Gran Bretaña), así como por París, Copenhague, Estocolmo y Oslo.

 

Stax solo grabó los conciertos de París y el primero de Londres, de los que lanzaría después hasta cinco álbumes en directo, mientras que la radio sueca grabó la actuación de Estocolmo y la televisión noruega la de Oslo, siendo este el único concierto del que hay imágenes, que se puede encontrar en un imprescindible DVD titulado Stax/Volt Revue que incluye 75 minutos del increíble recital de aquel 7 de abril.

 

 

Indiscutiblemente, ese fue el momento en el que una pequeña compañía de Memphis (Tennessee), nacida en un garaje, acabó por ser aceptada internacionalmente y consiguió despegar a pesar de sus limitados recursos. Si en el Sur de los Estados Unidos, de donde provenían, tenían que sobreponerse diariamente a la segregación y el racismo, en Europa los artistas de Stax fueron tratados como héroes por un público blanco que los recibía jubilosamente en salas dignas preparadas para conciertos con una capacidad media de 2.000 espectadores.

 

Sin saberlo, esa gira marcaría también el principio del fin que se alargaría dos lustros. En menos de un año, Otis Redding estaría muerto y el sello habría perdido a Sam & Dave, que en tres años se encontrarían desahuciados como drogadictos. Pero nadie les quitaría nunca el sueño realizado de aquellos dos meses del invierno-primavera de 1967, en los que los artistas del sello Stax se sintieron –y fueron– los reyes del mundo, tanto que Paul McCartney acabó besando el anillo de Steve Cropper antes de que regresasen a los EE.UU. porque creía haber visto al mejor guitarrista sobre el planeta.

 

 

 

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