LA CASA AZUL 2008

La Casa Azul, chicle cosmos

 

 
Tras la reedición de su primer disco, aquí está ya el nuevo álbum de La Casa Azul, La revolución sexual. En él Guille Milkyway sigue moviéndose en los mismos parámetros que han hecho de La Casa Azul un grupo venerado y con un culto especial: melodías pop, estribillos pegadizos y tarareables y textos que hablan de malos momentos en la vida de su compositor. Esta semana se presentan en A Coruña y Vigo.
 

¿Qué tal fue la reedición de tu primer disco? ¿La pedía la gente? ¿Crees que era necesaria?

            – A nivel de ventas y todo eso, la verdad es que no tengo ni idea, no suelo interesarme por estas cosas ni estar muy pendiente. En cualquier caso es una reedición para el fan completista o algo así. Para mí es algo romántico, guardar en un CD todos los recuerdos de la efervescencia de los comienzos. No le doy más importancia.

 

Da la impresión de que en este nuevo disco has trabajado más la producción. ¿Lo ves tú así?

            – Realmente no. Siempre trabajo duro en tareas de producción. Lo que quizás sí sucede es que este disco está más pulido a nivel técnico, gracias en gran parte al trabajo de Xavier Alarcón, y quizás más exagerado a nivel de edición. Era algo querido el buscar cierta plasticidad y artificialidad en el sonido.

 

Es curioso el contraste entre letras melancólicas y sonidos optimistas. Supongo que es una buena forma de escribir canciones y que te gusta ese contraste.

            – No sé. Es así cómo me sale, tampoco es algo demasiado estudiado, aunque es cierto que siempre me han gustado este tipo de contrastes, por otra parte muy utilizados en la historia de la música pop… En general me gusta este punto terapéutico que puede llegar a tener la música por mucha desgracia que esté volcando en ella.

 

Perdona mi desconocimiento. ¿Qué son Myolastan y Doxilamina? ¿Algún tratamiento?

            – Pues nada, uno es un relajante muscular y el otro es el clásico medicamento para conciliar el sueño… Son de esos medicamentos que uno encuentra en todas las farmacias, que forman parte de la rutina diaria de mucha gente y que acaban por formar parte importante de las vidas de las personas. Yo los asocio a una mala época de mi vida y por eso los menciono. Pero vamos, que cada cual haga lo que le convenga.

 

Mi favorita es "Esta noche sólo cantan para mí". ¿Qué nos puedes contar de esa canción?

            – Pues no sé, es complicado a veces conversar sobre tus propias creaciones. Lo que puedo decir es que es una de las canciones más sentidas de todo el disco, que para mí tiene un alto voltaje emocional. Realmente es una canción muy disco, con un puente un poco más desgarrador escrito en un momento complicado para mí.

 

Supongo que Blossom es Blossom Dearie. ¿Alguna devoción especial por esa cantante? También mencionas unos nombres de cantantes que podrían ser Nina Simone, Karen Carpenter, Kirsty MacColl, Dusty Springfield y Astrid Gilberto. ¿Me equivoco? Si no es así, ¿por qué querías citarlas expresamente?

            – Bueno, son simples referencias a algunas cantantes clásicas que me gustan. Nada más. Cité a ésas porque en esos días es la música que estaba escuchando, sobretodo Blossom Dearie y Nina Simone, ambas capaces de aplacar cualquier ataque de ansiedad que uno pueda tener, sobretodo la última. Nina Simone estremece y es de esas cantantes que a mí siempre me reconforta. Es una canción que habla de encontrar consuelo en la música. En otro estilo, serviría igual.

 

También hablas de Brian Wilson produciendo a Spring, una perfecta combinación pop. ¿Te gusta pensar que puedes conseguir que alguien descubra a esa gente que citas?

            – Bueno el disco de Spring del 72 es uno de mis discos favoritos de la historia del pop. Realmente no es ninguna combinación porque el disco es Brian Wilson casi al 100%, con su mujer y cuñada cantando, la continuación de las Honeys. Vamos, no sé, es algo que cito no porque quiera que la gente lo conozca, sino porque me emociona mucho y resulta importante para mí. Ahora bien, está claro que si alguien que no conoce ese disco y lo descubre a través de La Casa Azul, miel sobre hojuelas, porque le gustará seguro.

 

¿Qué tiene que tener para ti la perfecta canción pop?

            – Ni idea. Yo no soy muy de pensar en canciones pop perfectas ni en esos términos. Hay canciones preciosas que me encantan, pero es complicado saber por qué motivo te gustan tanto, y por qué a veces son odiosas para otra persona. Estoy convencido de que no es un tema de complejidad musical, sino que es fruto de la combinación de muchos matices.

 

 

Me gustaría hablar de tus otros trabajos en la música. ¿Qué tiene para ti de especial hacer sintonías de televisión o participar en campañas como la de "Amo a Laura"?

            – Pues de especial, nada. Es un oficio como otro cualquiera, como en general es la carpintería o la fontanería. De la misma manera que un carpintero hace unas mesas en su casa increíbles y de las que se siente muy orgulloso, pues también, de vez en cuando, hace algunas para una casa de muebles o algo así. No considero el arte una profesión por encima de cualquier otra. Sin embrago, personalmente, tiendo a valorar mucho antes de aceptar los proyectos por encargo y solamente suelo proceder con unos pocos, porque no es algo que me realice al mismo nivel que otros trabajos más personales, está claro, y porque no creo mucho en utilizar el talento de uno para el beneficio de otro.

 

¿Y las producciones de gente como Kiki D'Aki?

            – Bueno eso es distinto, porque es algo que me realiza al 100%. Ése fue un trabajo súper chulo. Admiro muchísimo a Kiki D'Aki, y todo fue muy intenso y gratificante. Hubo muy buena compenetración, mucha libertad y el resultado nos dejó a todos felices.

 

Se ha visto al grupo en programas de televisión como "Música Uno" o "Zona Disney". Has estado en las listas de éxito recientemente. ¿Crees que con un poco más de exposición pública o promoción La Casa Azul podría ser un grupo masivo?

            – No tengo ni idea, ni es algo que me preocupe ni que me plantee. Aunque creo que costaría que fuera masivo…

 

¿Te encuentras más cómodo ahora en los conciertos y con tu imagen pública?

            – Sí, supongo que sí estoy más cómodo ahora. Estoy más a gusto con la propuesta visual que hemos trabajado para los directos. De todas formas, sigo siendo impresionable y muchas veces es imprevisible controlar la seguridad en uno mismo. Respecto a la imagen pública, pues no sé. Yo querría ser natural en cualquier ámbito, porque cualquier otra cosa no tendría sentido para mí. Está claro que cuando a uno le hacen una entrevista o está encima de un escenario o algo así es difícil mantener una actitud natural, porque no es algo que sea natural en sí mismo… Pero bueno, sea como sea, intento sentirme seguro, aunque en muchas ocasiones no lo consiga.

 

¿Qué tal la experiencia de tocar en un lugar como Japón?

            – Pues muy buena. Tokyo es una ciudad que me fascina y que desde pequeño ha formado parte de mis sueños escapistas. Así que tocar allí es muy gratificante, especialmente cuando observas que existe gran complicidad con el público y una comunicación total con ellos.

 

¿Alguna anécdota?

            – Yo es que no soy muy de anécdotas. Soy de esos que sale del cine y no sabe explicar la película, o que después de ver un concierto no se acuerda ni de qué canciones ha tocado el grupo. Así que bueno, hubo mil anécdotas supongo, pero no te sabría explicar ni una.

 

¿Qué hay de un posible disco firmado como Guille Milkyway?

            – El primer álbum de Milkyway es uno de los proyectos para este año que más ilusión me hace. Tengo muchas ganas de ponerme a ello en serio. Es la hora de las mil ideas en la cabeza, ebullición y excitación. Ese gran momento de antes de grabar un disco. Me muero de ganas de entrar en el estudio y ponerme con ello. Será algo clásico, con sonoridad un pelín añeja y banda compacta… Al menos así lo tengo en mente.

 

Por último, ¿crees que este proyecto ha triunfado ya por encima de cualquier prejuicio?

            – No tengo ni idea. Espero que sí. Lo de triunfar me da igual, pero lo de apartar prejuicios, eso sí me interesa.

 

 

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