KINGS OF LEON

Kings Of Leon, carretera y manta

 

“El disco culturalmente más importante desde Definitely Maybe de Oasis”. Así definió un crítico el primer disco de Kings Of Leon. Está claro que exageraba, pero sirve muy bien para hacerse una idea de cómo se las gastan en las Islas británicas a la hora de apoyar a los nuevos grupos. Unos sobreviven a la expectación y otros no. Por ahora, Kings Of Leon siguen grabando y en la carretera. 

Fue el año pasado cuando el álbum Youth And Young Manhood inauguraba la carrera de un grupo de Memphis que buscaba inspiración en la música de Robert Johnson y Bob Dylan o en las imágenes de David Lynch. Ahora llega su segundo trabajo, con el curioso título de A-Ha Shake Heartbreak, y esperado con una cierta expectación y curiosidad por saber si sobrevivirían a la presión. 

A-Ha Shake Heartbreak se grabó en directo durante seis semanas de primavera en el estudio 3 Crows, propiedad de Ethan Johns, en Los Angeles. “Queríamos que el disco fuese una especie de herida abierta, mostrarnos sinceros. Por eso, las canciones de A-Ha Shake Heartbreak hablan de nosotros, de recuerdos, de cosas que nos han ocurrido,” dice Caleb, vocalista y guitarrista del grupo. “El resultado es un disco más potente, más oscuro y con más emociones, especialmente en canciones como “Milk” o “4 Kicks”. 

En este caso, su segundo álbum ha sido compuesto bajo la inspiración del gran cantante country Townes Van Zandt, “A-Ha Shake Heartbreak es un disco más profundo que nuestro primer álbum, alejado de la imagen caricaturesca que parte de la prensa creó alrededor del grupo,” dice Caleb, no sin dejar entrever un cierto resentimiento. “Sabía que cuando escucháramos las nuevas canciones, todos sonreiríamos de la misma manera que lo hacemos cuando suena “Be My Baby” o cualquier canción igual de buena.”  

Kings Of Leon es puro rock planteado con una energía y una actitud que recuerda a algunos grupos de la costa oeste norteamericana de los años 60 y 70, emparentados levemente con la psicodelia, como es el caso claramente de Creedence Clearwater Revival. Con un planteamiento basado en la sencillez y en unas canciones directas, Kings Of Leon actualiza el  rock de entonces para el nuevo siglo.  

         “En este caso lo grabamos todo en directo. No hubo retoques en las voces. Había un micrófono en el medio de la habitación y todos nosotros alrededor tocando y cantando,” asegura Caleb. “Así que es como nuestros conciertos en directo, cuando estamos tocando realmente bien.” 

         El disco muestra una progresión en relación con su debut. Aún así, como su anterior álbum, las doce canciones son cortas y la duración total no sobrepasa los 35 minutos. “Hemos pasado mucho tiempo en la carretera tocando y hemos crecido entre esos dos discos,” reconoce Caleb. “No para mal; no nos hemos hecho viejos. Hay mucho del hecho de madurar en este disco.” 

         “Hemos pensado en este disco mucho más que en el primero,” asegura Caleb, con cierto recelo por lo que está descubriendo. “En aquella ocasión teníamos unas canciones y nos metimos a grabarlas sin más. Ahora tiene mucha más personalidad. Además, tiene algunos defectos, por cómo lo hemos grabado. Si quisiéramos retocarlo, tendríamos que grabarlo todo de nuevo, así que hemos preferido dejarlo así, con esos errores, pero eso le da personalidad.” 

         Así que, tras muchos meses en la carretera, aquí está su segundo disco, que ahora tocar presentar en otra nueva gira. “Echamos de menos nuestro hogar, pero realmente no tenemos un hogar. Y, cuando llegamos a casa, echamos de menos estar en la carretera.”

Xavier Valiño

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