KINGS OF CONVENIENCE

Kings Of Convenience, la pareja dependiente

 

 

Los noruegos de Bergen Erlende Øye y Eirik Glambek Bøe regresan con sus guitarras y canciones acústicas en la onda Simon & Garfunkel o Nick Drake. Tras cinco años de ausencia, presentan su nuevo y tercer disco Declaration Of Dependence, olvidada la electrónica y más cercanos a la bossa nova. Además, hace poco lo presentaron en gira por nuestro Estado.

 

Se os esperaba de vuelta, pero habéis tardado cuatro años.

– Erik Glambek Bøe (EGB): Bueno, nos hemos seguido viendo regularmente. Así que la palabra ‘de nuevo’ a mí no me dice nada.

            – Erlend Øye (EØ): Tienes razón, pero sí que lo parece ahora que hacemos entrevistas.

 

¿Cuáles han sido vuestras actividades principales en este tiempo?

– EGB: Una de las cosas que hice en mi ciudad, Bergen, es luchar contra una empresa que se llama Clear Channel. Lo que hacen es convencer a los ayuntamientos de ciudades por todo el mundo de que sus marquesinas de autobuses están viejas y que se las cambiarán por unas nuevas con anuncios y luces detrás. Así que cuando caminas por la ciudad de noche lo que ves son esos anuncios brillantes. No quería que nos robaran esos espacios públicos de mi ciudad, que constantemente se dirijan a nosotros como consumidores. Hay mucha diferencia entre ser una persona, un ciudadano o un consumidor. El efecto de los anuncios no se mide sólo en ventas, sino también en la forma en la que la gente se ve a sí misma.

 

Tengo entendido que os encontrasteis en México, lugar que os ha servido para la parte artística de la cubierta de Declaration Of Dependence. Por otra parte, me ha sorprendido la influencia de la bossa nova en el disco. ¿Hay alguna conexión ahí?

– EGB: Bueno, no es que escribiéramos las canciones de bossa nova en México. Las escribimos en Bergen en días lluviosos. Lo que pasó es que nos quedamos una semana allí después de un concierto, y era la primera vez que pasábamos unos días juntos en mucho tiempo. No compusimos allí, pero sí que nos pusimos a escuchar las canciones que cada uno había escrito y empezamos a improvisar. No creo que la influencia latina tenga que ver con esa semana allí. Siempre me ha gustado la bossa nova, y no sé muy bien por qué.

            – EØ: Yo creo que la música brasileña es, en general, muy buena. Me gusta la música pop, pero no el ‘pop’ que está en la listas de éxito, sino ‘pop’ entendido en el sentido de pegadizo. Allí lo hacen porque aman la música pop como algo que encierra melodías, pero no para hacerse famosos. En Brasil hacen música pop, aunque casi nadie consiga llegar nunca muy lejos.

 

 

 

Eso es justo lo que pienso del pop sueco. El pop americano es muy distinto del europeo y de la escena pop de Escandinavia.

– EGB: Es curioso que Suecia tenga tanta creatividad en la escena musical si lo comparas con un país como Dinamarca. Suecia, Dinamarca y Noruega son países similares, culturalmente. Pero el paisaje es diferente y partes de nuestras culturas también. Por ejemplo, hay mucha música mala que viene de Dinamarca, o al menos solía haberla. Sin embargo, todo lo que escucho de Suecia suena elegante, como si la gente detrás fuese inteligente. Noruega estaría en el medio; no ha sido el mejor país musicalmente, pero no está tan mal. ¿Y por qué es así? ¿Por qué esas diferencias en tres países tan similares?

            – EØ: Es muy diferente de los Estados Unidos. En Noruega tenemos la sensación de que estamos relacionados con todo el mundo. En la calle, todos conocen a alguien que tú conoces o tiene relación con tu familia. En los Estados Unidos tienes la sensación de que hay un millón de personas alrededor que son totalmente alienígenas. Por eso titulamos nuestro disco Declaración de dependencia. Se trata de darle una mejor reputación a la dependencia de otra gente.

 

¿Y no hablareis también de vuestra relación como músicos, de cómo os necesitáis el uno al otro?

– EGB: Muchas veces sé que una canción nuestra habla de otra persona, pero siento que estamos cantando el uno sobre el otro. Es algo inteligente, porque la relación que tenemos es muy similar a la que tienes con alguien al que amas, como una relación entre un novio y una novia. Puede que estés componiendo sobre eso, pero encajaría perfectamente si lo aplicas a la otra mitad de este dúo. Son las mismas cosas. La declaración de dependencia más famosa es “Te quiero”, pero nosotros no podemos decírnosla. Todo el mundo conoce la Declaración de Independencia, que es, tal vez, la base del capitalismo: “Estamos mejor sin ti”. La gran paradoja es que todos llevamos una vida buscando a alguien a quien amar. Y usamos toda esa tecnología para lograrlo. Siempre encontramos formas de conectar con la gente y de depender de ellos, pero estamos diciendo que queremos ser independientes. La verdad es que queremos ser parte de algo, que somos importantes, que a alguien le importamos y que alguien se sentirá triste si desaparecemos.

 

De ahí el auge de las redes sociales y, relacionado con ello, el intercambio de música. En vuestro MySpace había un mensaje recientemente en el que decíais: “Nadie debería tener este álbum gratis si no es a través de nosotros”. ¿Por qué pensáis así?

– EØ: No tengo nada en contra de que una persona le envié a otra una canción para que la escuche, porque le gusta; es algo de fans. Pero esas grandes páginas como Pirate Bay son sólo otra gran corporación. Es el próximo Clear Channel. No tienen nada de bueno, son el diablo, lo peor. Cogen nuestra música y la dan gratis antes de que se la hayamos entregado a nuestra compañía. No hay fanfarria, nada, simplemente “Kings Of Convenience: Declaration of Dependence. Descarga aquí”. No hay júbilo en ello.

            – EGB: Es la peor faceta del consumismo. El consumismo tiene algo bueno, que es el principio de la mutua responsabilidad: tú tienes algo que yo necesito y yo tengo algo que tú necesitas. A cambio de dinero, se da el intercambio. Hay un dar y recibir en la relación capitalista. Pero ahora hemos vuelto a este estado embrionario del consumismo, donde el consumidor espera que todo sea gratis. Es como suponer que trabajemos cuatro años e invirtamos todo nuestro dinero, y estos jodidos nos lo roban y esperan que estemos felices con ello. No parece que se nos dé nada a cambio de todo el trabajo que hemos hecho. Consiguen que me cabree realmente mucho.

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