KATHAARSYS

Kathaarsys, de Galicia para el mundo

 


Cuando todos los artistas buscan desesperadamente un bolo, hay grupos que logran salir fuera en algún momento. Más extraño es que se recorran toda Europa varias veces, del Norte al Sur, del Este al Oeste. Y más aun que lleguen a Sudamérica, Asia o graben en Buenos Aires. Más desconocidos en su propia tierra, los gallegos Kathaarsys han editado cuatro discos y con ellos han dado varias veces la vuelta al mundo en su furgoneta. Son todo un ejemplo y aquí José, su cantante, nos cuenta su extraordinaria aventura.

 

Contadnos vuestros inicios. ¿Cuándo surge el grupo y con qué intención?

– La eterna pregunta ¿verdad? Lo cierto es que la respuesta no es nada típica. Kathaarsys surge de una manera espontánea a partir de un proyecto primigenio, no sé exactamente cuándo. Probablemente en 2002, aunque solo podemos hablar de Kathaarsys propiamente dicho a partir de 2004, con la grabación de Portrait of Wind and Sorrow, que sería editado en los años siguientes. Eso que dices de la ‘intención’ es interesante. En estos momentos me pregunto cuál era la intención. Cuando empecé en esto no sabía nada, absolutamente nada. Pero visto desde ahora me parece interesante que ya desde un primer momento la búsqueda de la originalidad, de ese ‘algo más’ fuera importante para mí, de una forma bastante inconsciente pero obstinada tuve siempre esa preocupación en la cabeza.

Empezasteis cantando en gallego. ¿Cómo ha sido vuestra evolución desde aquellas primeras canciones? ¿Tenía entonces el grupo ya una orientación y un sonido claro o se ha ido haciendo hasta llegar al momento actual?

– Sí, aquel proyecto del que hablaba tenía letras en gallego, es curioso que el nuevo material que estoy preparando haya vuelto a la lírica en gallego… La evolución fue fuerte ya desde Portrait of Wind and Sorrow, pero ha sido sin duda con Intuition donde ha habido un avance cualitativo notable. Es muy curioso que esa evolución ‘hacia delante’ haya coincido con una evolución personal mía ‘hacia atrás’. Quiero decir que en estos momentos escucho mucha música que escuchaba antes y tengo una mentalidad más abierta; digamos que he superado el ‘síndrome metal’ y ahora simplemente me interesa la música, sin más.

 

Lleváis ya cuatro discos y un DVD en camino para este año desde 2005. ¿Cómo ha sido la recepción y cómo se ha ido incrementando el número de seguidores?

– De forma natural. Nuestra carrera es rara. Somos un grupo que funciona de forma muy diferente a cómo se supone que debe funcionar. Simplemente nos gusta la música y no nos importa tener que trabajar duro por ella, hemos sacrificado muchas cosas; la música para nosotros no es una afición, es un modo de vida. La recepción, los fans, es sin duda lo más gratificante de todo. Efectivamente el número de seguidores se ha incrementado muchísimo y hemos hecho también grandes amigos

 

Os definís como rock progresivo acústico extremo, pero la verdad es que mezcláis muchas cosas. ¿Entre qué sonidos os movéis? ¿En qué coincidís los miembros del grupo y qué gusta a cada uno que a los demás no interesa?

– Sí, nuestra obsesión es la mezcla de aquello que nos gusta. Personalmente me gustan cosas tan diversas que normalmente nadie imaginaría que podrían combinarse, ¡pero sí se puede! Cada uno de nosotros tienes sus gustos pero a todos nos gusta la variedad, toda música buena es aceptable para nosotros.



¿Cómo empezaron los contactos para salir fuera de España?

Mucha gente piensa que hay un gran secreto en esto, pero es algo que se enfoca de un modo muy místico. Es una simple cuestión de esfuerzo y trabajo, y poco a poco las cosas van saliendo. Los contactos están ahí, solo hay que hacerlos, pero el esfuerzo que se requiere para hacer posible una gira ya es otra historia, poca gente está dispuesta.

 

¿Qué giras habéis hecho y por dónde? ¿Ha sido todo autogestionado por vosotros?

Lo cierto es que no lo sé exactamente y me da pereza comprobarlo. Creo que hemos realizado unas 9 o 10 giras europeas completas. Hemos tocado en todos los países europeos excepto Albania, Grecia, Irlanda, Bielorrusia, Suecia y Noruega. También tocamos en Sudamérica. Sí, todo es autogestionado. Somos una banda totalmente independiente aunque puntualmente tratamos con empresas relacionadas (sellos, distribuidores, agencias, etc.)

 

¿Dónde se os recibe mejor?

– Tal vez en Bélgica, Portugal y Lituania, aunque también tenemos buen público en Alemania, Rumania, Polonia, Escocia, etc.

¿Por qué pensáis que tenéis mayor respuesta fuera de España a vuestra música?

– Es posible que en otros países haya una mayor apertura cultural a lo ajeno, a lo internacional. Tal vez en España estamos más cerrados en nosotros mismos y aceptamos menos lo que no es típico o tradicional de aquí.

 

¿Cómo es de diferente el mundo de las salas y las giras en Europa respecto a España?

No existe tampoco una gran diferencia: Europa Occidental se parece muchísimo. Tal vez en España existe menos underground o tal vez es un underground diferente, no sé. Pero se ve un mayor profesionalismo en otros países, Portugal sin ir más lejos. En lo que se refiere a nosotros, por lo general se nos trata de forma más profesional fuera. Aquí es todo más amateur, es decir, parece que lo normal es que los grupos ‘vayan a echar la pachanga’ por decirlo de algún modo. Normalmente las salas o promotores no comprenden que esto es nuestro trabajo, que estamos trabajando.

 

El año pasado disteis 130 conciertos. No creo que haya ningún grupo en todo el Estado que haya llegado a ese número. Con vuestra experiencia, ¿cómo se lleva todo este ajetreo? ¿Es complicado, es extenuante?

– Sí, ¡el año pasado fue tremendo! La gira de Intuition fue realmente extenuante, tocamos en la misma gira desde el Algarve, en el sur de Portugal, hasta en Izhevsk, a más de 2000 kilómetros de Moscú, en dirección a los montes Urales. Cogimos aviones, ferries y nos comimos unos 100 mil kilómetros de furgoneta, hubo días alucinantes y otros durísimos. Teniendo en cuenta las circunstancias, lo llevamos extraordinariamente bien. Como decía antes la música, los fans, los amigos, la respuesta de la gente, lo paga todo, y no precisamente en dinero. No nos hicimos ricos pero conseguimos darle un gran impulso al grupo y mejoramos mucho como músicos.

 

Habéis estado también en Sudamérica y, creo, en Asia. ¿Cuáles son las peculiaridades de esos lugares en relación a Europa?

– Europa es el paraíso; la mayoría de la gente no lo sabe pero así es. La barrera está en ciertos países del Este. Más allá de Rumania, Polonia, Croacia y los países bálticos la cosa empieza a ponerse cada vez más fea. Los países en los que vimos un mayor contraste fueron Brasil y Rusia: más allá de las zonas de turistas, donde vive la gente normal, las desigualdades son terribles, no existe realmente una clase media y no hablemos ya de infraestructuras, sanidad, servicios sociales, etc.

 

Grabasteis vuestro tercer disco en Buenos Aires. ¿A qué se debió? ¿Fue diferente la experiencia a haberlo hecho aquí?

– Surgió la oportunidad de grabar allí con Charly a la producción y aprovechamos, puesto que en aquel momento necesitamos seguir sacando cosas que nos permitiesen seguir en la carretera. El caso es que el resultado fue bueno y una experiencia diferente, aprendimos muchas cosas.

 

¿Cómo os habéis movido para que editen vuestros discos? ¿Cómo ha sido el trato con las discográficas y distribuidores?

– La industria clásica está muerta para un grupo que empieza, tienes que salir de ahí cuanto antes o te estancarás y perderás mucho dinero. La música ha cambiado y una discográfica es lo último que debería buscar un grupo. Tenemos tratos con sellos que se han interesado y todo fue bien, también con distribuidores y casi todo fue mal. Internet es lo único que un grupo necesita; con el resto hay que andarse con mucho cuidado.

 

¿Qué es lo que más os inspira para componer las canciones, la realidad que os rodea?

– Por supuesto. La diferencia es que al principio escribía sobre una realidad muy cerrada y conforme empezamos a girar mi forma de ver el mundo cambió muchísimo. Sigo siendo la misma persona pero ya no veo nada como lo veía antes.

 

¿Cuáles son ahora los objetivos del grupo y, siendo realistas, hasta dónde creéis que podéis lograr?

– Otra eterna pregunta. Los objetivos son los mismos que fueron siempre, aunque antes le llamábamos vivir de la música y ahora vivir con la música. Si los objetivos fuesen otros, ya lo hubiésemos dejado hace tiempo. Para nosotros no hay una meta, solo hay un camino. Constantemente hablas con músicos obsesionados con ‘triunfar’, pero lo que tienen en la cabeza y lo que hay en la realidad no tiene absolutamente nada que ver.



¿Cómo se llevan las giras tan largas siendo un trío? ¿Algún roce? ¿Habéis aprendido a aceptar las diferencias, a intentar llevar bien la convivencia?

– Nos llevamos realmente bien. Por supuesto que tenemos discusiones y tonterías pero nos respetamos, esa es la clave.

 

Contasteis una gira reciente en el blog “Desde a estrada escura”, cargada de múltiples anécdotas. ¿Podéis seleccionar un par de ellas?

– Ese fue el tour interminable del que hablábamos antes. Recomiendo al que esté interesado que visite el blog porque es algo más que la gira de un grupo, es un reportaje grafico acerca de Europa, algo que no se ve en la tele. Hay fotos increíbles y anécdotas como las 7 horas que nos pasamos en la frontera entre Ucrania y Rusia, un vertedero apestoso con policías corruptos detrás de cada esquina y con nuestro tour manager acojonado porque los rusos no querían dejarnos pasar sin pagar una buena propina. Llegábamos tarde al concierto con lo cual no dormimos, condujimos no-sé-cuántas horas por unas carreteras inimaginables bajo una de esas oníricas noches blancas, sin un solo lugar con váter o dónde poder tomar algo. Las gasolineras eran como las de las pelis americanas del sur profundo, el tío de la gasolinera no salía del enrejado de seguridad ni siquiera durante el día, siempre íbamos rezando para que la policía no nos parase porque eso significa una sesión de ‘los papeles no están en regla, dame 500 rublos’… En fin, ¡si queréis más, en el blog os podéis poner las botas!

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