KAISER CHIEFS

Kaiser Chiefs, la gran escapada

 

Kaiser Chiefs editaron hace poco la continuación de su debut Employment (2005), que lleva por título Yours Truly, Angry Mob, disco que presentan esta semana en España, el día 25 en Madrid y el 26 en Bilbao. Su primer single, “Ruby”, es otro de esos pelotazos con sus influencias bien marcadas: suena a Dexy’s Midnight Runners y Madness yéndose de farra después de un partido. Y es que el grupo que se bautizara con el nombre de un equipo de fútbol de Sudáfrica, es especialista en marcar goles brillantes.

 

Nadie fue capaz de evitar sucumbir a la zancadilla que proponían los radiantes singles de su debut: “I Predict A Riot” o “Everyday I Love You Less And Less”. Para el nuevo álbum han repetido de nuevo con el productor Stephen Street (The Smiths, Blur), y otra vez nos demuestran que con ellos como rivales no hay lugar para la prórroga. Tras haber lidiado en estadios de la mano de Franz Ferdinand o U2, ya pueden beberse su futuro directamente desde la copa de un éxito que no se les resiste.

 

Recordemos cómo fue, porque a veces las historias de mayor éxito proceden de las ambiciones más pequeñas. Cuando Kaiser Chiefs se formó en la poco soleada Leeds, alrededor del verano de 2003, su objetivo no era conquistar los estadios ni cambiar el mundo. En lugar de eso, estos cinco chicos obsesionados por el britpop, tenían un plan mucho más modesto.

 

En los oscuros rincones de los clubes y en los locales de su ciudad, Ricky Wilson (voz principal), Andrew ‘Whitey’ White (guitarra), Simon Rix (bajo), Nick ‘Peanut’ Baines (teclados y moldeador de impresionantes sombreros de pastel de cerdo) y Nick Hodgson (batería y voz) decidieron formar una banda que para lograr hacerse un lugar en el Festival de Leeds del año siguiente.

 

Lo curioso es que lo consiguieron sin la mínima gota de sudor, de forma natural, pero con ello llegó mucho más. Meses después, los chicos habían llegado a las listas de singles inglesas, habían tocado para el público de lugares tan lejanos como Moscú y habían compartido escenario con grupos con los que nunca sospecharon que llegarían a tocar.

 

La historia de Kaisers empieza en realidad un poco antes de que decidieran tomar el nombre del exitoso equipo de fútbol de Sudáfrica. Amigos del colegio, Simon, Peanut y Nick habían tocado juntos en varias bandas desde los 15 años antes de graduarse en la escuela de arte y antes de que el incansable Ricky cantara en una banda tributo a Rolling Stones. Al principio Ricky rechazó la invitación de los tres amigos para unirse a su banda, pero por fin, cedió.

 

“No sé por qué”, ríe Nick. “No teníamos ninguna canción por entonces”. Tras sumergirse en la escena de Leeds, Ricky y Nick comenzaron a ser invitados del legendario electro-punk Pigs, que presenta un buen surtido de tipos raros con estilo cada mes. “Es una noche dedicada al folklore de Leeds. Algunos aún me recuerdan cuentos de invasiones del escenario, de borracheras y de cómo los de seguridad me prohibieron terminar una de aquellas noches con “Ace Of Spades” de Motörhead porque incitaba demasiado a la barbarie”.

 

Por supuesto, estar en pleno corazón de la escena musical más vibrante del país, hizo que la banda se diera cuenta que tenían que trabajar muy duro en este juego. Y así, tras una reunión particularmente caliente, se pusieron de acuerdo en que si querían asegurarse una aparición en el Festival de Leeds, debían empezar por renovarse. De inmediato optaron por cambiarlo todo, lo cual significaba un nuevo nombre.

 

“Kaiser Chiefs fue el único de los sugeridos que no odiábamos todos”. También tuvieron que revisar todas sus viejas canciones. “Fue como ver la luz”, dice Ricky. “Habíamos intentado tanto integrarnos, que habíamos perdido la visión de aquello que hacíamos mejor, y no era integrarnos”. “Not Fitting In” ya dejaba claro que sabían crear canciones pop muy beat sobre las duras calles de la ciudad en hora punta y sobre relaciones que se tambalean. Cosas que sólo se podían haber escrito observando las peculiaridades de la vida del Norte de Inglaterra, cuyo sonido brilla con el sonido de Mandes, The Kinks, Roxy Music y Blur.

 

“Estábamos hartos de todas esas horribles bandas que vienen de fuera”, dice Nick. Ricky asiente: “Dejamos de cantar sobre el hecho de trabajar en el ferrocarril y de ir a fiestas de instituto y empezamos a escribir sobre hechos como estar sin blanca en el Hyde Park de Leeds”. Dio resultado. El primer single auto financiado, “Oh My God”, llegó a las listas a pesar del hecho de ser una edición limitada grabada en el dormitorio de Nick. El siguiente, “I Predict A Riot”, fue un bombazo. Incluso su adorado Leeds United comenzó a poner su música en los altavoces del estadio.

 

Ahora mismo, todos quieren un trozo de Kaiser Chiefs. El productor de Blur, Stephen Street se quedó tan asombrado que ofreció sus servicios para el álbum de debut e hizo lo mismo en el segundo disco. “Me parece que este segundo disco es mejor”, añade Ricky. “Fue más difícil, pero eso era lo que queríamos. Era importante mostrar de qué éramos capaces”.

 

“Antes de ser músicos, trabajábamos en tiendas y veíamos el éxito como algo imposible. Hoy, la forma en la que vemos todo es completamente diferente. Nuestro éxito tardó diez años. Hubo tiempos difíciles. Nos encanta estar de gira. Aprendemos mucho con U2 y ahora vemos la música con una perspectiva diferente. Percibimos que para tocar para ochenta mil personas, las canciones tienen que ser buenas. La convivencia con ellos fue muy buena, ya que a pesar de ser grandes estrellas, son personas muy simples”.

 

Con todos estos logros y tras acaparar la mirada de los medios a ambos lados del Atlántico, ¿qué será lo próximo para los Kaisers? “No pararé hasta que tenga un apartamento en la mayor ciudad del mundo”, dice Ricky. “Nueva York. Helsinki. Y Harrogate. Además quiero que todas mis ex-novias me vean en la tele. Pero, sobre todo, quiero hacerme un nuevo empaste en los dientes”.

Xavier Valiño

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