JUAN RIVAS

Juan Rivas, diamantes para la eternidad

 

         Esterocéano fueron una gota atípica a finales de los 90 en un mar en el que todo parecía lo mismo. Y Juan Rivas, su líder, también lo es. Antes, cuando publicó sus dos primeros discos, Devenir del paraíso (2002) y Un día es demasiado (2004), y ahora, con Mundo feliz, su tercer álbum en solitario.

 

¿Es Mundo feliz tu disco más años 60?

– Sí. Mis referencias, por poner un ejemplo, van de Beatles a Cole Porter, pasando por Burt Bacharach, Nancy Sinatra o Marcos Valle y Cartolá. En Mundo Feliz podrás encontrar boogaloo, latin soul, swing o bossa, que son estilos y autores básicamente 60’s, incluso un poco setentas, y melodías que recuerdan más bien a los cincuenta.

 

¿Y es también tu disco más optimista? ¿Por qué? ¿Qué ha pasado o pasa en tu vida últimamente?

– He tenido mis altibajos, como todo el mundo, y ha costado mucho esfuerzo, pero tal vez ha sido el disco donde he sido más consciente de que esta labor, lo que es componer y grabar, me hace muy feliz.

 

¿Es tal vez el paso más distinto a lo anterior en tu discografía?

– Tanto mi productor como yo decidimos dejar a un lado las programaciones y hacer una producción más directa y acústica, más basada en los instrumentos, más natural. Sin embargo, opino que no he hecho nada que no hubiese buscado en anteriores discos: “Hogar fiesta camposanto”, “Estando contigo”, “Susurrando” o incluso “Minutos estancados” ya perseguían esta línea melódica y estilística.

 

¿Cómo ves tú la evolución desde Caleidoscópico?

– La evolución que más noto es la de sentirme más seguro y cómodo conmigo mismo, sentirme más lleno cuando toco en directo. Caleidoscópico fue un álbum más experimental, donde quise abordar muchos estilos diferentes. Sin embargo, creo que Mundo Feliz es mi disco más claro en todos los aspectos, con un estilo más directo.

 

¿Cómo acabó la relación con EMI?

– Bien, todavía guardo una buena relación con mucha gente de la compañía. Decidí irme básicamente porque sentí que no estaba en el mejor lugar para mí; la gente de mi generación que no consiguió rápidamente un status de superventas en una multinacional ha sufrido muchos los cambios y, muy directamente, la crisis del sector.

 

¿Y cómo llegó el contacto con Pop & Co?

– Pop & Co es un sello creado por mi productor y amigo de toda la vida, Pablo Iglesias. Con 18 años nos escapábamos de madrugada para grabar canciones, así que fue algo natural el que decidiéramos asociarnos y probar suerte. Sellos como el suyo son una evolución lógica del sector, algo necesario para permitir la continuidad, la independencia de la música en un mundo donde lo mejor que eres lo marcan las ventas de discos. Pop & Co no es un sello que se mueva por esos patrones; son gente de la música que buscan algo más, que velan por la carrera de sus artistas y se preocupan por todos y cada uno de los detalles que nos rodean. Tú simplemente te preocupas de lo que es lo tuyo, hacer canciones, tocar y demás…

 

Curioso que siendo un disco editado por un sello independiente, cuentes con más colaboraciones que nunca. ¿Cómo se logra algo así?

– Todo surgió de forma muy natural: Eumir Deodato, Germán Coppini, Pablo Novoa, el maestro Nacho Mastretta, Massiel, Martiño y Rúa (que ya estuvieron presente en mi anterior disco) y David (Ectoplasma) participaron porque les gustaba el disco y, aunque estaba claro que músicos de esta talla enriquecerían Mundo Feliz, para mí ha sido todo un orgullo y un honor poder contar con ellos.

 

También me parece tu disco que más puede llegar a un público más amplio. ¿Hay ansia de revancha frente a tu antigua compañía?

– Para nada. Te pones a escuchar y me verás mezclando bossa, boogaloo, swing e incluso acercarme al lounge. Siempre he trabajado muy duro, independientemente de cual fuese mi sello discográfico, para hacer los mejores discos posibles y crecer y mejorar como autor e intérprete. Hago música porque es algo sin lo que no podría vivir, porque es algo que me llena, que me ilusiona, que quiero hacer.

 

¿Qué has sentido, tú que siempre te confesaste gran fan de Golpes Bajos, al reunir a dos de ellos en una canción tuya?

– Una gran satisfacción personal; es muy emotivo que gente a la cual respeto y admiro participe en una composición escrita por mí. Pablo siempre sorprende y Germán… ¡No te lo sabría explicar! Crecí escuchando a Germán y estaba en la cabina interpretando  al lado de mí… ¡Felicidad!

 

¿Qué te dijeron Germán y Pablo sobre tu música?

– Tenemos muy buena sintonía y complicidad, y esto pienso que se consigue porque existe un respeto mutuo, e incluso en el caso de Pablo Novoa, una amistad de mucho tiempo. No sabría qué decirte, es una pregunta que deberías hacérsela a ellos. A mí me parecen grandes, como personas y músicos.

 

¿Cómo llegas hasta Eumir Deodato y que te parece su colaboración?

– Sigo a Eumir Deodato desde hace ya mucho tiempo. Ha trabajado como arreglista para el mismísimo Antonio Carlos Jobim, Marcos Valle o Björk, artistas imprescindibles bajo mi punto de vista. Me puse en contacto con él a través de e-mail, le mostré lo que hacía y rápidamente capté su interés, se volcó desde el primer momento, y a ese primer contacto siguieron muchos más, llamadas de teléfono y una amistad a día de hoy. Su arreglo me parece sorprendente; su presencia, un sueño hecho realidad.

 

¿Cómo hubiera sido el disco sin la participación de Donatore di Groove?

– Evidentemente, hubiera sido un disco distinto. Creo que han añadido un toque, un resultado final realmente especial al disco. Donatore Di Groove son unos músicos fantásticos de Vigo, son un grupo conjuntado y unos excelentes compañeros de aventuras. Quería plasmar esto ya incluso en la portada del disco. Pone: Juan Rivas & Donatore Di Groove, puesto que juntos somos los responsables de este Mundo feliz.

 

¿Qué intenciones y objetivos te planteas con tu tercer disco?

– Quizás sólo una meta: tocar. Y de ahí surgen varios objetivos: consolidar mi proyecto y poder ir poco a poco, que todo vaya mejorando. En definitiva, poder defender cada vez mejor estas canciones.

 

¿Te sientes cómodo con tu papel en el mundo de la música, en el que parece que Juan Rivas habita un mundo único: ni eres un artista indie, ni estás en la radiofórmula, ni siquiera formas parte del grupo de artistas que está en tierra de nadie como Deluxe, Iván Ferreiro, Quique González, etc.?

– Me siento cómodo con lo que hago, porque es lo que me pide el corazón. A lo largo de estos años he compuesto o me he acercado estilísticamente a músicas dispares como la cumbia, reggae, bossa, samba, son cubano, disco, funk mambo, hip hop o chill & out. También he tenido una etapa glam que se ha quedado sólo en maqueta. En mi música confluye un híbrido de influencias sajonas, americanas, latinas y españolas, y con un proceso de aprendizaje largo. Me gusta Cole Porter, Pizzicato Five, Algueró, he utilizado samplers de Machín, Benny Moré… Adoró a Burt Bacharach, Dean Martin, Carlos Lyra, Morryssey, Wilson Simonal… Los artistas malditos es lo que tenemos, que marcamos nuestra propia línea.

 

¿De qué canción de todas las que has compuesto estás hoy más satisfecho?

– ¡Vaya pregunta! La verdad es que no sabría cuál decirte. Cada canción me dice algo diferente y esto hace que cambie mi gusto por ellas; hoy prefiero una y, en un mes, otra. Algunas las volvería a grabar y otras pienso que las haría o defendería mejor otro intérprete. Cuando estaba acabando de componer este disco me gustaba “El amor que me das”; el otro día me sorprendí juzgando “Como un tonto” y cada día me gusta más. La canción “Un mundo maravilloso” me recuerda a canciones interpretadas por Dionne Warwick o Shirley Bassey, a melodías muy peliculeras, y me encanta la interpretación de Massiel que la acercó mucho más a este terreno.

 

¿Te ves muchos años en esto?

– A los 15 años compuse mi primera canción, con 25, en el 98, publiqué mi primer disco. Llevo cuatro discos, tengo cuarenta y tantas canciones editadas, y todo esto en una época complicada… No es que sólo me vea muchos años en esto, es que cada vez disfruto más, tanto como la primera vez.

Xavier Valiño

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