JUAN PERRO

Juan Perro, el son y algo más

 

Se veía venir. Cuando Santiago Auserón, su hermano Luis y Enrique Sierra optaron por disolver Radio Futura hace cinco años, los ritmos caribeños se habían hecho con el corazón y la cabeza de la banda más relevante de los 80. Los tres iniciaron carrera en solitario. Santiago, ya bajo el nombre de Juan Perro, dejó bien claro que lo que más le interesaba era el son cubano, en un primer disco de título Raíces al viento. Dos años después vuelve con La huella sonora, un disco que nos presenta tema a tema para comprobar que no sólo de son vive el hombre. Al menos eso es lo que parece.

 

– Historia de la radio: “La cadencia de guajira con aire grave, a tiempo medio o lento, se presta al tratamiento eléctrico. Hay ejemplos notables del lado norteamericano: el más reciente es John Lee Hooker producido por Santana. El asunto ya estaba abordado armónicamente en “The House Of The Rising Sun”, pero el ejemplo más evidente es el “Chan Chan” de Compay Segundo. Se trata de un universo sonoro americano, de amplitud continental, adecuado para contar historias de la era de las telecomunicaciones desde el punto de vista hispano. La voz es del Ché en el treinta aniversario de su muerte, respondiendo a un mensaje de Camilo Cienfuegos en medio de una operación en Sierra Maestra.”

 

– Obstinado en mi error: “Hemos intentado encajar limpiamente en español un formato clásico de rhythm & blues. Las referencias más directas que he usado son, obviamente, James Brown y Otis Redding, pero también el joven Art Neville y Ernie K. Doe. El resultado, sin salirse del género, suena de forma novedosa. La base se ajusta a los patrones clásicos con sentimiento y el tres -guitarra cubana- insinúa un bolero.”

 

– Flor de granado: “Partiendo de la lírica tradicional, se intensifican algunas metáforas de temática amorosa rural relacionadas, como es habitual, con los ciclos estacionales. Los acordes básicos, luminosos de la guantanamera, están oscurecidos por tonos más rockeros, recordando la larga lista de temas en inglés que derivan de la guajira cubana: “La Bamba”, “Twist & Shout”, “Louie, Louie”, “Wild Thing”…

 

– El ala rota: “El propósito de huir del tedio y extraer lirismo cotidiano es castigado muchas veces con pesares que lastran toda pretensión de vuelo. Javier Colina limpió y fijó la melodía, transmitiéndole ese espíritu de jazz. Hay también una atmósfera años 30 y una guitarra slide que añade otra sonoridad en un mismo punto de convergencia: el fantasma de Dyango contemplado desde tres culturas musicales distintas.”

 

– El papelito: “Un patrón clásico de blues, que sirve para explorar en lo cotidiano atmósferas algo enrarecidas. El papelito extraviado es un poco como la carta robada del cuento de Poe, convertido en síntoma por los psicoanalistas, en un juego entre lo insignificante y el exceso de sentido. Podría servir para ser cantado en los centros de burocracia del Estado a la hora del bocadillo.”

 

– De un sueño malo: “Para ser cantado en algún lugar del camino entre Bob Dylan y Violeta Parra. Recuerda también de lejos, con aspereza perruna, las delicadas maneras de los cantantes nordestinos de Brasil. El modo de llevar el pulso obstinado rockero en compás ternario está sacado de la época psicodélica de Eric Burdon & The Animals.”

 

– Señora del mar: “Al volver de la grabación de Raíces al viento empecé a escribir esta canción, en el flujo y el reflujo de melancolía que deja el viaje trasatlántico, con el ánimo anegado en Cuba, como el Malecón en los días de tormenta. Es la ‘vuelta’ de la serie de temas marinos de ‘ida’ del disco anterior. Se invoca la deidad femenina del agua, que cura toda distancia o herida.”

 

– La verbena: “Compuesta a partir de la comprobación de que las improvisaciones soul-funk de John Parsons ligaban bien con todo el grupo. Por influencia de War, el tema se inclinó hacia el pasodoble fronterizo. Pero decidimos mantenerlo a tiro de Rolling Stones. Las estrofas fueron compuesta en la carretera, estructurando el tema del festejo popular con técnica de cómic y algunas imágenes surrealistas.”

 

– La noche de fuego: “Esta canción fue escrita en el año 82 en Menorca, en la etapa de Radio Futura. La tocamos en directo durante un par de giras, pero el tema no encontró entonces su forma definitiva. Esta versión, en forma de blues ácido, expresa bien los contenidos de la letra.”

 

– La noria: “Un patrón popular de blues-rock, en seis por ocho, que admite toques de polirritmia afrocubana, y que sirve para exponer la temática de los ciclos, el retorno y el carácter circular de algunas emociones. Seguimos en ambiente de feria, con alguna resonancia de serie negra.”

 

– A la media luna: “Propuse a mi hermano Luis un texto de temática andalusí y un tratamiento que combinase el toque de gravedad rockera con algo de lirismo hispanizante, al estilo de Neil Young. El resultado final se parece más a algún tema de Bowie. Seguramente es la primera vez que un percusionista cubano y un contrabajista de jazz proporcionan base para un sonido heavy, con matices de buen gusto. La expresión ‘trópicos utópicos’ viene del programa de Rodolfo Poveda en Radio 3.”

 

– El agua de los ríos: “Uno de los mejores instrumentistas de la historia de la música popular cubana, el tresero Francisco Amat, leyenda en los guateques y descargas de un lado a otro de la isla, me ayudó a construir este bolero. Ello me ha permitido introducirme con un deje perruno en un terreno casi sagrado para muchos. El acompañamiento es efectivo y de excelente tacto. Destaca el sabor del bongó, la solidez sobria y templada del bajo y la dosis perfecta de soul de la guitarra acústica. La pureza de estilo del tres alcanza en el solo niveles muy intensos.”

Xavier Valiño

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