JOSH ROUSE LIVE 2009

Josh Rouse en concierto

 

La primera, en la frente. Al entrar en el Teatro Salesianos, simplemente se ven dos micros, un piano y una guitarra. Bien, empezamos a asumir que no va a ser el típico concierto con grupo de Josh Rouse. Y así es: sale a escena solo, tímidamente, con sombrero y su acústica. No tarda en presentar a Raül ‘Refree’ Fernández, que más que un invitado parece el auténtico responsable de los arreglos durante todo el concierto. Aparece ya en la segunda canción y sólo se retirará una vez en toda la noche, en “It’s The Nighttime”, justo antes del bis. Está claro: es un sustento indispensable de Josh Rouse en esta gira, el escudero soñado.

 

La segunda, también rápidamente. Desde el inicio, Rouse se lanza a hablar en castellano. Después de seis años en el Levante, lo hace bien y no cansa; suena próximo y simpático. Otra cosa son las dos canciones que presenta en español: mejor habérselas ahorrado. La primera, “Ciudad de la playa”, dedicada a Valencia, tiene todos los tópicos -paella- y ripios desafortunados -¿Adónde vas? / Camarero, ponme un Kas-. Es justo la visión de un extranjero de algo parecido a la rumba-pop. Muchachito Bombo Inferno lo hace mejor, claro. La segunda, de la que no avanza título, no pasa de un chiste menor.

 

   

 

El resto, aprovechable, sobre todo por un repertorio de canciones de (soft)pop como las que muy pocos hacen -con la excepción de, tal vez, Bart Davenport y Ron Sexsmith-, aunque en este directo más desnudo a sus textos se le ven más las costuras. Emociona de nuevo con el silbido y su descripción de Altea en “Quiet Town”, hace partícipes a todos de su susurro en “Winter In The Hamptons” (aunque al principio sólo una persona le sigue, con lo que dice irónico que tiene mucha suerte en el País Vasco) y de los coros en “Comeback (Light Therapy)” o rescata las hermosas “It Looks Like Love” y “Summertime”. Y en el bis, cómo no, “Love Vibration”. 65 minutos, no más.

 

Al salir, casi unánime la opinión. Sorprende el planteamiento, inesperado para todos. Bien Raül, y gracias a que por lo menos había un piano y otra guitarra para sostener ese sonido. Buenas canciones, salvo las ya comentadas de su ‘etapa española’, pero está claro que lo preferimos con grupo. Esperamos que nos devuelva vistita ya con banda, que es lo que reclaman unas canciones pop como las suyas, con todos los arreglos, con todo su lujo instrumental. Esto no deja de ser una curiosidad más o menos simpática.

 

(Teatro Salesianos, Vigo. Estilo: Pop. Promotor: Fundación Caixagalicia. Público: 400 espectadores)

 

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