JOSH ROUSE 2009

Josh Rouse, bajo estrellas azules

 

A estas alturas, no hace falta presentar a Josh Rouse. Cualquiera de sus discos oficiales –Dressed Up Like Nebraska (1998), Home (2000), Under Cold Blue Stars (2002), 1972 (2003), Nashville (2005), Subtítulo (2006) y Country Mouse, City House (2007)- es altamente recomendable, con un sonido que se ha ido depurando a lo largo de una década.


A ellos hay que sumar su EP a medias con Kurt Wagner de Lambchop –Chester (1999)-, sus dos EPs autoeditados en su propio sello bajo el título de Bedroom Classics y un excelente DVD –The Smooth Sounds Of Josh Rouse (2004)- en el que, además de un concierto y un documental sobre su figura, se incluye un compacto con diez rarezas. Esta semana se presenta en Galicia, concretamente en el Teatro Salesianos de Vigo (martes 17 de febrero a las 20:30 horas).

 

Hace ya un tiempo que te has asentado en España. ¿Qué es lo que más te llama la atención ahora cuando visitas tu país?

– El nivel de consumismo que hay en los Estados Unidos. Y lo acogedor que es. ¡Incluso en Nueva York!

 

¿Cómo te sientes viviendo entre dos países y dos culturas?

– Es algo interesante. Cuando me canso de España, me largo a los Estados Unidos durante un mes. ¡Eso es, por lo general, tiempo más que suficiente para gastar todo mi dinero! En ese momento regreso aquí y disfruto de la luz del sol y de la comida.

 

Desde fuera siempre se ve más fácilmente. ¿Qué es lo que más y menos te gusta de la vida en España?

– Me gusta mucho el ritmo de vida más tranquilo que en los EEUU. Tengo más tiempo para disfrutar de la vida. Al mismo tiempo, se puede volver un tanto aburrido. Me gusta también el hecho de que se trata de un país pequeño. Los Estados Unidos son tan grandes que parecen 3 países. Aquí no parece haber diferencias extremas entre las clases sociales. En los Estados Unidos tenemos gente realmente rica y un buen montón de gente pobre. Hay un problema muy grande de gente sin techo y al gobierno no le preocupa lo más mínimo.

 

Tus discos siempre han sido bastante personales, como 1972 o Nashville. También lo fue, por ejemplo Subtítulo, con un título español y una primera canción de letra tan clara como “Quiet Town”, dedicada a Altea, el lugar en el que te has asentado. ¿No te importa sincerarte?

– Aunque puede que parezca que mis discos son bastante personales, la mayor parte de lo que contienen no lo es. Se trata de pasárselo bien con los textos.

 

¿Algún descubrimiento reciente?

– ¡Diría que el funk y el jazz que se hizo en Etiopía entre 1965 y 1970!

 

 

Has trabajado habitualmente con el productor Brad Jones. ¿Es quien mejor te entiende o quien saca lo mejor de ti?

– Brad Jones y yo trabajamos muy bien juntos. Es un gran arreglista y un doctor que trata a las canciones con una especial atención. Respecto a qué haré en un futuro próximo, puedo decir que estoy cocinando algo distinto ahora. 

 

Parece que tus canciones se han ido transformando en algo más reposado frente al sonido más americana de tus inicios y el punk que te gustaba como adolescente. ¿Es una evolución natural?

– Simplemente se trata de que me he convertido en un mejor arreglista y que he mejorado como compositor y, también, que he contado con más dinero a la hora de contratar una sección de cuerda y músicos que pudieran poner en cinta las ideas que tenía en mi cabeza.

 

Tus discos siempre han sido bien recibidos por la crítica. ¿Te da aliento, sientes la presión o no te preocupa?

– Ya no me preocupo en absoluto si a la crítica le gustan o no mis discos. Me preocupaba cuando empecé a hacer música, pero luego te das cuenta de que los críticos no compran discos y que, generalmente, no tienen demasiados amigos.

 

Siempre se comenta tu influencia de los 70, pero a ti te gustaban grupos como The Cure o The Smiths (de hecho, “Winter In The Hamptons” tiene un riff como “The Queen Is Dead”). Creo que escribes canciones pop perfectas y que la gente debería olvidarse de las influencias y disfrutarlas.

– Pues pienso exactamente lo mismo que tú. No puedo explicarlo mejor.

 

También parecen gustarte las bandas sonoras. ¿Te gustaría componer una?

– Si se me presentase la oportunidad, me encantaría hacerlo.

 

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