JOAN AS POLICE WOMAN 2008

Joan As Police Woman, serena experiencia

 

A veces el propio artista lo sabe mejor. Influencias: “La vida”. Suena como: “El viento que corre por el bosque”. Y una observación a mayores: “La belleza es el nuevo punk rock”. Poco más hay que decir sobre Joan Wasser, más conocida como Joan As Police Woman, nombre homenaje a la Angie Dickinson que interpretaba La mujer policía. Esta semana la norteamericana presenta en Vigo To  Survive, su segundo disco, a las 21:30 horas del lunes en la Sala La Fábrica de Chocolate de Vigo.

 

 

Ese principio ya lo siguió como Joan As Police Woman en su primer álbum, Real Life, un disco que, sí, hablaba honestamente de la confianza y la belleza, y lo hacía a su manera. Antes, Joan había tocado en grupos desconocidos como The Dambuilders, Black Beetle o Those Bastard Souls. Pero, sobre todo, se había dado a conocer tocando con Antony & The Johnsons o Rufus Wainwright, además de compartir los últimos años de la vida de Jeff Buckley antes de que se ahogase en el Mississippi.

 

Algunas de esas influencias se mantienen en su música, pero ella suena diferente, con unas canciones hechas con el alma, más allá de las clasificaciones, que pueden remitir al folk, al jazz, al pop… Su voz y la forma de interpretarlas han llevado a compararla con Dusty Springfield, Annette Peacock o Chrissie Hynde. Como su amigo Antony, la música de Joan As Police Woman parece haber surgido de ninguna parte, y aun así se muestra totalmente formada, totalmente individual, propia.

 

“La he llamado punk rock rhythm & blues, pero música soul americana es mejor. Creo que mi música es el resultado de la fusión de los dos estilos que más me gustan: el soul, que comprende a Al Green, Nina Simone e Isaac Hayes, y todo lo que salió del punk, como The Smiths, The Grifters o Siouxsie & The Banshees. Para mí, del rock se pasó fácilmente al punk. Me gustaban X, The Stooges, The Minutemen… En mi ciudad había un club de punk para todos los públicos, The Antrax. ¡Gracias a Dios por ese club! Me cambió la vida. Ahí vi a grupos como Sonic Youth, Black Flag o Bad Brains en directo, que dinamitaron mi cerebro”.

 

Por supuesto que uno siente la tentación de preguntarle por sus colaboraciones con The Scissor Sisters, Lou Reed, Hal Willner, Nick Cave, Sheryl Crow, Sparklehorse o David Gahan de Depeche Mode. O por su disco bajo el nombre de Mind junto a tres amigos, “uno de los que más me gusta de aquellos en los que he participado. También toqué un violín salvaje en “About A Girl” de Nirvana y grabé un disco con Tanya Donelly de Belly y Throwing Muses”.

 

Como violinista, Joan tocó con varios grupos antes de decidirse a iniciar su aventura en solitario. Pero fue en ese momento cuando Antony le pidió que se uniera a su grupo, en el que estuvo varios años, antes de que Rufus Wainwright la reclamara para su banda y para hacer de telonera de sus giras. “Seguía intentando hacer de mi música algo prioritario, pero me encantaba tocar en los grupos de los demás.”

 

En sus dos discos queda claro que ya no se oculta detrás del llamativo violín y también que no se protege con la tormenta habitual del rock. “La rabia no es algo fácil de expresar, y yo he estado enfadada demasiado tiempo. Pero la rabia sólo surge de otros sentimientos a los que intentas no enfrentarte. Ahora busco llegar a algo más profundo”.

 

“Mi música habla del amor y su pérdida porque no tengo que pensar en las cuestiones básicas de la supervivencia diaria, como matar para comer o no morir de frío”, asegura Joan sonriendo. “Más allá de eso, trato de encontrar una forma de ser fiel a mí misma, después de mucho tiempo escapando de mí. Desde que te haces adulta, intentas hacerle frente a los temores sin miedo o con temor, pero quieres salir indemne. También buscas confiar en ti misma lo suficiente como para admitir cómo te sientes, lo que requiere mucha paciencia. Hablo de aprender a ser real. Verdaderamente clara”.

 

En este segundo disco, las canciones suenan más pausadas, si cabe, que en su debut. “Últimamente he buscado aún más estar completamente tranquila y he aprendido a ser paciente, más que en el primer disco, en el que había algo de mi vida desmadrada de antes. Tampoco debería preocuparme por cómo la gente percibe mi música, ya que, si le presto atención, no haré la música que quiero, con la que soy sincera.  Para algunos puede resultar demasiado ‘tranquila’, pero al final encontrará su público, aunque no sea gente joven. Tal vez tenga que ver con el hecho de que ahora he vuelto a componer más con el piano en lugar de la guitarra, un instrumento que acabo de descubrir y de aprender a tocar, por lo que me apetece más ver hasta dónde puedo llegar y explorar y explotar todo lo que me puede dar”.

 

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