JENS LEKMAN 2008

Jens Lekman, si alguna vez necesitas un extraño (que cante en tu boda)

 

Lo conocimos con una recopilación de canciones desperdigadas por varios discos titulada Oh You’re So Silent Jens. Después descubrimos que tenía varios EPs editados y que había un primer álbum llamado When I Said I Wanted To Be Your Dog. También tuvimos ocasión de verlo en directo por aquí, y con todo ello nos hicimos la imagen de un Jonathan Richman sueco, de un estupendo compositor de canciones pop con gotas de humor e historias entrañables. Él mismo nos presenta su nuevo disco, Night Falls Over Kortedala, y en sus palabras comprobamos que en la vida real no es muy distinto a como da a entender en disco.

¿Cómo fue la reacción a tu primer disco y a la recopilación que vino después?

         – El primer disco fue un éxito en Suecia, mientras que la recopilación tuvo ya una gran repercusión en el resto del mundo.

 

¿Fueron las canciones del nuevo disco escritas en un período de tres años?

         – Sí, escribo canciones todo el tiempo y, a continuación, las grabo tan pronto como puedo. En los últimos tres años he grabado un buen montón de canciones.

 

¿Es cierto que tus amigos fueron quienes escogieron las canciones que aparecen finalmente en este nuevo álbum de entre unas 300?

         – Sí. Hicimos como un concurso de Eurovisión en miniatura con todas las canciones que tenía. Algunos me llamaban en medio de la noche para decirme “canción número 8, 12 puntos” y cosas así. Fue muy divertido. Creo que voy a seguir haciendo discos de esa forma, porque no tengo ni idea de cómo darle forma a los discos. Yo simplemente compongo canciones… 

 

El nuevo disco cuenta con la colaboración de Frida Hyvonen y  El Perro Del Mar. Recientemente le hice una entrevista a esta última y habló muy bien de ti. ¿Cómo fue su colaboración?

        – Sarah iba a producir el disco, pero al final no conseguí soltarme; estaba un tanto intimidado porque considero que ella es un genio. Así que se convirtió en una conciencia reconfortante: cuando hice algunas grabaciones adicionales en su estudio, ella se sentaba detrás con una taza de té y asentía cuando algo sonaba bien. Eso hizo que cogiera confianza.

 

¿Cómo trabajas a la hora de componer? ¿Están tus canciones basadas en experiencias personales?

        – Primero compongo la canción, después hago que suceda. A menudo escribo de una forma bastante profética. Creo una historia que quiero que suceda y, después, me siento avergonzado de cantar algo si no ha sucedido de verdad, así que hago que suceda. A veces se trata de un pensamiento sobre un sentimiento: quiero sentirme de una determinada manera sobre algo o alguien y compongo una canción lo suficientemente convincente como para hacerme sentir así.

 

¿Serías capaz de reconocer algunos de los samples que has usado en este álbum?

         – Bueno, los chiflados de Renaldo and the Loaf fueron tan amables como para permitirme que los sampleara. Hay metales latinos de Willie Rosario, algunos ritmos de mis amigos de TTA… Los pocos que no pude permitirme emplear hice que Michael Leonhart los regrabara para mí. Él es el trompetista de Steely Dan y contacté con él a través de un amigo.

 

En tu anterior disco, “Black Cab” recordaba mucho a “I’ve Got Something On My Mind” de Left Banke. ¿Era algún tipo de homenaje?

         – No. En aquellos días sampleaba cualquier cosa que estuviera a mano. Aquella grabación no debió haberse editado nunca, pero empezaron a pincharla en la radio antes de que pudiéramos pararlo y, después, ya era tarde.

 

También “The Wrong Hands” recuerda mucho a “Spanish Harlem”.

         – Puede que ahí haya un sample de una versión instrumental de esa canción, pero no fue inspirada por ella. Lo que sucede es que mis canciones se funden continuamente con otras que ya existen, especialmente cuando las interpreto en directo.

Eres reconocido por el humor de tus textos. ¿Hay algún cómico que te guste especialmente?

         – Sí, me gusta la serie MASH un montón. Vi todas las temporadas el año pasado y, cuando llegué al último episodio, lloré. Es un capítulo largo y no hay ni un sólo chiste ahí; simplemente una despedida digna a cada uno de los personajes de la historia. Siempre he visto mis canciones así, incluso cuando comienzan de forma tonta y divertida. Siempre quise arroparlas con la sensación de una pequeña lágrima en el ojo, porque de otra forma el chiste estará en la persona de la canción. Especialmente al final de “A Postcard To Nina” sentí que tenía que firmarla con mi nombre para darle sinceridad y enfatizar que no es sólo una historia divertida, sino que habla de una amistad muy profunda. He estado revisando mi sentido de lo cómico porque me costaba pillarle el punto: cuando cantaba sobre mis tragedias, la gente reía, y cuando intentaba ser gracioso, la gente lloraba.

 

Me gustaría hablar de tu voz. ¿Alguna vez has descartado alguna canción porque tu registro vocal no alcanza lo que precisa?

         – No, pero mi voz es un gran hándicap. A veces me gustaría tener una voz menos entrenada, más pequeña. Es un reto intentar que la gente la asocie con el camembert más que con el cheddar. Necesito poner pequeños detalles de sinceridad en mis canciones o, si no, la gente se cree que intento ser Bobby Goldsborough.

 

Te vi en directo en el Festival Primavera Sound. Fue un concierto divertido. También hiciste allí una curiosa canción con José González ¿Cómo te pareció a ti?

         – Me pareció que salió muy bien. También disfruté la última vez que toqué en el Festival Faraday. Imagínate, disfrutando de la playa…

 

¿Sigues contando con la misma banda que entonces?

         – No, cambia todo el tiempo. Ahora somos ocho personas con sección de cuerda, metales, batería, bajo y samples.

 

¿Cuándo no estás componiendo, cómo te relajas?

        – Juego al bádminton con mi amigo Henning de TTA. Debatimos sobre el futuro del pop y discutimos durante un rato. Después echamos un partido y aquel que vence es quien gana la discusión.

 

Últimamente hay un buen montón de grupos suecos. De hecho, sois la tercera potencia mundial en el pop, tras los EE.UU. y el Reino Unido. ¿Influye el apoyo del Gobierno a los músicos jóvenes o hay algo en al agua que bebéis?

– Yo lo sitúo más o menos en un punto hace unos cuatro años, cuando parece que todo el mundo dejó de mirar hacia esos dos países que citas buscando inspiración y empezó a ver lo que se hacía y a buscar influencias en nuestro propio jardín. Fue un momento asombroso y de ahí salió una gran cantidad de música muy buena.

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