JAMES HUNTER LIVE

James Hunter en concierto

 

 ¡Quién podría esperarlo! Sabíamos de su querencia por el soul clásico, por el rhythm & blues más atemporal, de las posibles comparaciones con el Van Morrison más negro, de su coincidencia en el tiempo con Eli ‘Paperboy’ Reed -a pesar de llevar más años en esto-, de su veteranía y clase, de su procedencia británica… Todo era más que previsible, incluso saber que no defraudaría en directo, que para eso está la red, para comprobarlo de antemano, pero con lo que no contábamos era con que James Hunter es, también, un más que simpático entertainer.

 

Desde que salió a escena no dejó de sonreír, feliz por poder ofrecer esa noche -como tantas otras- sus canciones, teniendo enfrente, además, a un público al que puede entretener y satisfacer, y que le paguen por ello. Feliz, dicharachero, haciendo comentarios sobre todo lo que se le ponía a tiro, bromeando con sus compañeros, cediéndoles protagonismo…

 

En lo musical, Hunter recordó de dónde viene, con evocaciones al primer Motown, antes incluso de que se le llamara así, cuando todo era saxo barítono, flauta y pandereta, el primer Marv Jonson, la clase de cosas que Jackie Wilson hacía, la pasión de Little Willie John o la integridad de The 5 Royales, puede que el grupo con quien más le gustaría compararse. De todas formas, para él no dejan de ser canciones pop, grabadas, en el caso de su último disco, con un equipo mínimo que, en la Capitol, completó con una esplendorosa sección de viento de dos saxos y en el que el teclista fue el gran triunfador con su órgano Hammond.

 

Sobre el escenario, queda claro que James Hunter está más cerca de Sam Cooke que de Otis Redding, un halago que puede parecer ridículo, pero al que seguramente no objetaría nada, con ciertas similitudes en el sonido, aunque sea difícil siquiera aproximarme a lo que Cooke hizo a otros niveles. Todo un triunfo para este ‘imbécil inglés’ (en sentido cariñoso, como él mismo se definió) de Colchester, que un buen día dejó la compañía de ferrocarriles en la que trabajaba para imitar a sus ídolos encima de las tablas, después de que un compañero de trabajo le metiera el gusanillo en el cuerpo.

 

 (Sala Capitol. Santiago de Compostela. 5 de noviembre. Promotor: A Reixa / Heart Of Gold. 500 espectadores)

 

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