J. TEIXI BAND

J. Teixi Band, en el calor de la noche

Desde hace casi tres lustros años viene funcionando en nuestro Estado una banda que hace el mejor rock-soul en castellano sin que se le preste la atención que merece. Javier Teixidor encabeza un cuarteto que reúne a gente de Mermelada y Los Elegantes, dos grupos que desde finales de los 70 y hasta bien entrados los 90 hicieron del rhythm & blues en castellano su santo y seña, con unos directos incendiarios que aún mantienen. Big Times es su octavo disco que Javier Teixidor nos presenta.

 

 

 

¿Por qué ahora este recopilatorio, Big Times? ¿De quién partió la idea?

– Fue una idea compartida con la compañía de discos. Si bien estábamos trabajando con material nuevo, creímos que era un buen momento para ofrecer la oportunidad de recapitular una etapa muy importante para la banda

¿Había la intención de dar carpetazo a la trilogía que le precedió?

– Bueno, el objetivo era reunir un buen puñado de buenas canciones hechas durante estos últimos años, más temas nuevos y algunos en directo de manera que el resultado final fuera atractivo y más allá de un disco de recopilación al uso. En realidad, es una foto fija de la banda con toda su crudeza.

Crónicas era algo similar, como un resumen de vuestros cuatro primeros discos en estudio y el directo Showtime.

– Sí, efectivamente, pero correspondía a la etapa anterior de Desobediencia Records que fue la independiente en la que empezamos nuestra carrera.

Si Big Times es un recopilatorio pero con nuevas interpretaciones, ¿por qué meterle cinco canciones nuevas y no dejarlas para un próximo álbum?

– De hecho estábamos trabajando en un nuevo álbum, con canciones nuevas, pero no creo que lo tuviéramos listo hasta el año que viene, ya que nuestro proceso de selección es cada vez más exigente. Cuando surgió la idea de Big Times nos pareció interesante incluir algunas de estas canciones en la selección final.

¿No os gustaba lo de Mejores momentos y de ahí el inglés?

– Bueno, Big Times me gusta, suena bien gráficamente, da muy bien y todo el mundo lo entiende. Es un juego.

También hay dos temas que sólo se encuentran para descargar. Es la primera vez que hacéis algo así, con lo que parece que os adaptáis al presente, aunque supongo que será cosa de la compañía. ¿Cómo son? ¿No tenían encaje en el disco?

– Luchamos por mantener vivo el soporte físico de los discos. El hecho de que el compacto tenga los días contados me horroriza. En este caso, estas dos canciones nunca pertenecieron al proyecto Big Times, sino que eran dos temas en directo de otros discos que la compañía nos pidió poder ponerlas a la venta en I-tunes. Pero no se trata de primar lo digital, sino de ampliar la oferta sin desvirtuar lo que era el proyecto Big Times.

Quizás la mayor novedad en esta ocasión sea lo de las colaboraciones. ¿Con cuál habéis quedado más contentos?

– Cada una de ellas tiene su historia. Velma Powel nos sorprendió en su  aportación en “Lo quiero”, nos puso la piel de gallina cuando grabó en el estudio. De Jeff Spinoza qué decir: es un buen amigo y excelente cantante. Y, por último, Ñako Goñi es un vendaval con la armónica, y en “No me gusta esperar” se lució.

¿Cómo fue en este caso la selección de las canciones? ¿Complicado?

– Muy complicado: hice doscientas, trescientas listas y órdenes distintas de los temas para cada uno. Las rompía o cambiaba a los pocos minutos. Al final las piezas fueron encajando y todo quedo perfecto.

¿Cuál sería el mayor atractivo para quién tenga ya los tres discos?

– Si tiene los tres discos, aparte de agradecerle su fidelidad, encontrará temas nuevos y nuevas versiones que creemos que lo hacen atractivo.

¿Hay canciones para un nuevo disco? ¿Continuará abriéndose el abanico de influencias un poco más hacia la música negra?

– Hay canciones, pero nos vamos a tomar esta vez las cosas muy tranquilas. Hasta dentro de dos o tres años no habrá nuevo disco. Nos gustaría trabajar en nuevo material pero sin prisas.

Después de quince años de trabajo, ¿se podría decir que está ahora el grupo en su mejor momento, es cuando tiene más repercusión?

– Creo que sí, es un buen momento, estamos recogiendo el fruto de unos cuantos años trabajando duro haciendo conciertos y sacando discos periódicamente. Tenemos nuestro sitio en el mercado, tenemos un sonido personal e identificable y el reconocimiento de la crítica y de seguidores por toda España.

Hablando ya de vuestra trayectoria en conjunto, ¿crees que vuestros discos tienen la repercusión que debieran? ¿A qué crees que se debe?

– Sí, realmente estamos muy contentos de trabajar en una multinacional como Warner, ya que nos da la posibilidad de acceder a muchos más medios que a través de una independiente. Hacemos música que tiene un gran potencial y siempre nos gusta llegar a más gente. Fuera de etiquetas, nuestra música es un lugar donde no reservamos el derecho de admisión, vengas de donde vengas

¿Está este Estado preparado para el rythm & blues? ¿Ahora más que antes o no han cambiado las cosas?

No creo que esta pregunta se las hagas a Beyoncé… Ahora en serio, la gente escucha música y le gusta o no le gusta, no creo que haya que pedir carné o poner etiquetas. Me refiero a que habría que preocuparse de que la gente pueda escuchar las diferentes ofertas o tendencias o estilos que existen en la música, de que conozcan lo que hacen muchas bandas y artistas de toda partes del mundo; en definitiva, cultura musical. Nuestra música es para el mundo… y Beyoncé es puro marketing de una tía que canta bien. Pero no creo que nadie sepa ponerle nombre a lo que canta.

¿Cuáles son los mejores y los peores recuerdos del pasado como Mermelada o Los Elegantes? ¿Cambiarías algo?

Creo que son dos grupos que se caracterizaron, sobre todo, por tener soberbios directos. Y no, no cambiaría nada de mi experiencia como músico.

¿Sentís que la gente os valora más con el paso del tiempo, esa reivindicación?

El tiempo nos llena de energía y solidez. Es una marca, un guiño.

¿Cuál es el secreto de seguir tocando 30 años después con la misma fuerza?

– Tener muy claro el camino que escoges y de dónde vienes, mantener la banda siempre dispuesta a hacer buenos directos y a compartir cada momento de nuestra vida con la música.

No sé si tus gustos musicales han evolucionado a través de los años. Si la ha habido, ¿quieres explicar un poco cómo ha sido esa evolución?

– Siempre me ha gustado la música negra (blues, soul, rock, rhythm & blues) y me sigue gustando. La evolución viene con la persona, con la vida, con la experiencia, con las hostias que te das, cuando lloras o cuando ríes.

¿Hubo un hecho, un disco o un personaje que te decidiera a dedicarte a esto?

– En mi caso fue la bocanada de aire fresco que nos vino desde Inglaterra a mediados /finales de los 70, con grupos que reivindicaban las canciones de tres minutos, desde Doctor Feelgood a Elvis Costello, y de Graham Parker a los Ramones en los USA.

¿Y cuáles son los discos o artistas a los que vuelves una y otra vez?

– Por supuesto, si uno tiene muy claro sus raíces musicales, es lógico y necesario recurrir a ellas, desde el sonido Atlantic a la Tamla Motown, pasando por Muddy Waters o Bob Dylan. Son mis raíces y siempre buscaré en ellas como curar el dolor de mi alma.

¿Ves algún eco de lo que has hecho en otros artistas?

– Eso lo tienen que decir otros, pero Mermelada en los 80 continuó un estilo de música que en España tuvo un gran éxito, pero que en los 70 se perdió y hubo un gran vacío. Nosotros fuimos herederos de grandes grupos de r&b españoles como Los Sírex, Los Mustang, Los Salvajes y otros muchos. J. Teixi Band es una aventura maravillosa heredera, también, de estas formaciones, pero para el siglo XXI.

¿Es muy distinto el panorama musical actual del que tú has vivido durante estos años?

– Es muy distinto y muy peligroso: las radio-fórmulas están pegando una puñalada trapera a la industria y, de paso, a la creatividad de cientos de grupos o artistas nuevos. No programan novedades, utilizando el famoso efecto KISS FM; o sea, que sólo programan oldies y más oldies. ¿Quién pone música de interés en este país? La fórmula Operación Fracaso está moribunda y seguimos oyendo las mismas fórmulas pop una y otra vez. ¿Será así hasta que les echen de la radio?

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de estos años en el mundo de la música?

– Imposible contártela: estamos en horario infantil.

 

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