“Canciones que inciten a la acción y a romper con las prisiones sicológicas”. Lemas tan lapidarios son los que ofrecen Asian Dub Foundation para explicar sus intenciones. El grupo no entiende la música sin el compromiso y la agitación político-social. Además, se distinguen por un discurso musical amplio, variado, globalizador y, por tanto, poderoso. Lo perfecto para mover los pies al tiempo que trabaja la cabeza, tal y como podremos comprobar el miércoles 17 en la Sala Capitol de Santiago de Compostela.
“El disco culturalmente más importante
desde Definitely Maybe de Oasis”. Así definió un crítico el primer
disco de Kings Of Leon. Está claro que exageraba, pero sirve muy bien para
hacerse una idea de cómo se las gastan en las Islas británicas a la hora de
apoyar a los nuevos grupos. Unos sobreviven a la expectación y otros no. Por
ahora, Kings Of Leon siguen grabando y en la carretera.
Fue
el año pasado cuando el álbum Youth And
Young Manhood inauguraba la carrera de un grupo de Memphis que buscaba
inspiración en la música de Robert Johnson y Bob Dylan o en las imágenes de
David Lynch. Ahora llega su segundo trabajo, con el curioso título de A-Ha Shake Heartbreak, y esperado con una cierta expectación y
curiosidad por saber si sobrevivirían a la presión.
A-Ha Shake Heartbreak
se grabó en directo durante seis semanas de primavera en el estudio 3 Crows,
propiedad de Ethan Johns, en Los Angeles. “Queríamos que el disco fuese una
especie de herida abierta, mostrarnos sinceros. Por eso, las canciones de A-Ha
Shake Heartbreak hablan de nosotros, de recuerdos, de cosas que nos han
ocurrido,” dice Caleb, vocalista y guitarrista del grupo. “El resultado es
un disco más potente, más oscuro y con más emociones, especialmente en
canciones como “Milk” o “4 Kicks”.
En
este caso, su segundo álbum ha sido compuesto bajo la inspiración del gran
cantante country Townes Van Zandt, “A-Ha
Shake Heartbreak es un disco más profundo que nuestro primer álbum,
alejado de la imagen caricaturesca que parte de la prensa creó alrededor del
grupo,” dice Caleb, no sin dejar entrever un cierto resentimiento. “Sabía
que cuando escucháramos las nuevas canciones, todos sonreiríamos de la misma
manera que lo hacemos cuando suena “Be My Baby” o cualquier canción igual
de buena.”
Kings
Of Leon es puro rock planteado con una energía y una actitud que recuerda a
algunos grupos de la costa oeste norteamericana de los años 60 y 70,
emparentados levemente con la psicodelia, como es el caso claramente de
Creedence Clearwater Revival. Con un planteamiento basado en la sencillez y en
unas canciones directas, Kings Of Leon actualiza elrock de entonces para el nuevo siglo.
“En este caso lo grabamos todo en
directo. No hubo retoques en las voces. Había un micrófono en el medio de la
habitación y todos nosotros alrededor tocando y cantando,” asegura Caleb.
“Así que es como nuestros conciertos en directo, cuando estamos tocando
realmente bien.”
El disco muestra una progresión en
relación con su debut. Aún así, como su anterior álbum, las doce canciones
son cortas y la duración total no sobrepasa los 35 minutos. “Hemos pasado
mucho tiempo en la carretera tocando y hemos crecido entre esos dos discos,”
reconoce Caleb. “No para mal; no nos hemos hecho viejos. Hay mucho del hecho
de madurar en este disco.”
“Hemos pensado en este disco mucho más
que en el primero,” asegura Caleb, con cierto recelo por lo que está
descubriendo. “En aquella ocasión teníamos unas canciones y nos metimos a
grabarlas sin más. Ahora tiene mucha más personalidad. Además, tiene algunos
defectos, por cómo lo hemos grabado. Si quisiéramos retocarlo, tendríamos que
grabarlo todo de nuevo, así que hemos preferido dejarlo así, con esos errores,
pero eso le da personalidad.”
Así que, tras muchos meses en la
carretera, aquí está su segundo disco, que ahora tocar presentar en otra nueva
gira. “Echamos de menos nuestro hogar, pero realmente no tenemos un hogar. Y,
cuando llegamos a casa, echamos de menos estar en la carretera.”