Ellos mismos hacen la introducción. “Siempre es difícil mirar hacia atrás y ver que todo lo que has hecho es de tu gusto, y en el caso de nuestra discografía aún más. La Kinky Beat grabó su primer disco cuando apenas teníamos un año de vida y en aquel momento era el material del que disponíamos. Está claro que nunca vamos a renegar del trabajo que hemos hecho y que gracias a él hoy estamos aquí, pero es lógico que a lo largo de estos cinco años la banda haya evolucionado muchísimo y ahora puedo decir que estamos mucho más definidos y cómodos con lo que hacemos. Siempre estamos en una continua búsqueda y creo que eso es positivo. Eso es la evolución, ¿no?”
Echo
& The Bunnymen: “Tenemos la mejor voz y la mejor guitarra del mundo
“Siberia” es el nuevo disco del grupo, el cuarto de esta segunda
etapa. Ian McCulloch nos habla de su larga aventura de cinco lustros.
-Sacasteis
5 álbumes en los 80 y ya lleváis 4 tras la reunión de 1997. ¿Esperabais
hacer tantos álbumes después de vuestro regreso?
-Sí, no sabía cuántos álbumes haría, pero esperaba
que siguiésemos durante mucho tiempo haciendo música juntos.
-¿Cuáles
dirías que son las diferencias entre vuestro período de los 80 y el actual?
-Hmmm, no lo sé, las canciones cambian pero intentamos
mantener el mismo estilo de sonido. Componemos canciones de pop, de rock,
baladas. Creo que lo que ha cambiado es nuestra cabeza: somos un poco mayores y
más sabios.
-“Siberia”
es vuestro disco más melódico y vitalista, pero también es muy confesional,
con muchas reflexiones sobre vuestro pasado. ¿Te arrepientes de muchas cosas?
-Siempre me gusta decir que no cambiaría nada. Hay
cosas de las que prefiero no hablar. Quizás en lo que respecta a mi relación
con diferentes personas sí que me arrepiento en algunos aspectos, pero también
son inevitables. Me alegra que el disco te parezca vitalista, porque es lo que
pienso yo. Me alegra ver que todavía somos capaces de escribir buenas
canciones, mejores que las antiguas. Ahora encontrar la melodía nos ha
resultado más fácil, y las letras reflexivas es algo que empecé a hacer desde
que compuse mi primer disco en solitario, escribir sobre las cosas reales que
siento en lugar de algo inventado. Creo que cuando éramos jóvenes la banda
quería sonar como a algo grande y muy listo, y creo que nuestra forma de
escribir estaba un poco pasada de rosca. Ahora creo que mis mejores letras son
las que intentan expresar sentimientos de la forma más simple. Mis dos últimos
años han sido bastante emocionales y creo que eso se ha reflejado bien en las
canciones.
-Will
Sergeant y tú sois los únicos miembros originales de la banda. ¿Qué
importancia tenían Les Pattinson y Pete DeFreitas en el sonido de los Bunnymen?
-Evidentemente las guitarras y la voz son importantes.
Pete fue el mejor batería del mundo y Les el mejor bajista, pero todavía creo
que las canciones habrían salido igual si no estuvieran ellos. Nosotros
comenzamos con una caja de ritmos: éramos yo con una guitarra acústica, Will
con la eléctrica y Echo, que era la caja de ritmos. Gran parte de nuestro
sonido salió de allí: la caja de ritmos era un elemento de espacio y casi todo
lo teníamos compuesto antes de que Pete llegara y, obviamente, él empezó a
tocar la batería de la misma manera.
-Desde
1997 os he visto unas cinco veces en directo, y siempre interpretáis un
repertorio muy parecido. ¿Va a cambiar eso en la presente gira?
-Sí, estamos tocando mucho del nuevo repertorio y
temas no tan obvios de los discos anteriores, como “With A Hip”. En los
festivales siempre tocamos lo típico: “The Killing Moon”, “Seven Seas”
y algunas otras canciones del pasado que quizás ya no disfrutaría cantando
ahora, pero es difícil contentar a todo el mundo.
-En
vuestro concierto en Santiago el año pasado cantaste “Rafa Benitez es nuestro
entrenador” en medio de uno de vuestros temas. Al año siguiente el Liverpool
ganó la Liga de Campeones. ¿Repetiréis este año?
-(En español) ¡Claro! El Chelsea nos ganó la pasada
noche y yo odio al Chelsea. Fui al partido, no fue muy bueno, pero creo que Benítez
sabe lo que hace, es brillante. Veremos si llegamos a la final y a ver qué
sucede.
-Hay
un disco de homenaje a vosotros titulado “Play The Game” con bandas españolas.
¿Lo has escuchado?
-Sólo lo he puesto una vez porque la verdad es que
siempre tengo muchas cosas que hacer, pero me gusta y para nosotros es un gran
cumplido, me hace sentir muy bien. Para mí esto significa más que alguien muy
famoso que nos hace una versión. Virtualmente es como si hubiésemos inspirado
a todas esas bandas a hacer nuestras canciones.
-Simple
Minds hicieron “Bring On The Dancing Horses” en su álbum de versiones de
2001. ¿Qué sentisteis al ver que una banda tan odiada por vosotros hacía una
canción vuestra?
-Me gustaban al principio, pero luego empezaron a hacer
mierda y a intentar ser como U2. Ahora ya no tengo problemas con ellos. Hace
poco estuve con Jim Kerr y me dijo que nos admiraba. Me gusta la forma en que
hicieron los coros en la versión.
-Todavía
quedan bandas de vuestra generación haciendo música, como U2, Depeche Mode,
New Order, Simple Minds, The Cure… ¿qué os diferencia de ellos?
-El talento (ríe). No, en serio, creo que los que
marcamos la diferencia somos yo y Will Sergeant, creo que tenemos la mejor voz y
la mejor guitarra del mundo, y ésa es una gran diferencia. También creo que
ellos tienen unos 100 millones de libras más que nosotros, y ésa es una
diferencia masiva. Ellos son ricos y nosotros no, pero nos quedamos con el
talento natural.
-¿Qué
canciones reservas para los Bunnymen y cuáles prefieres sacar en tus discos en
solitario? ¿Cómo decides eso?
-No lo sé, porque creo que es un método muy personal
y reflexivo. Depende de lo que sienta en el momento, si necesito un descanso de
los Bunnymen y estoy escribiendo canciones para la banda a lo mejor las desvío
para mis discos. En este álbum la mayoría de los temas los compuse con la acústica
y luego hablé con Will para que les añadiera su guitarra. Intentamos dividírnoslas
al cincuenta por ciento, pero no siempre funciona. La gente piensa que somos
McCulloch y Sergeant tocando en la misma habitación, pero no es así. Yo
siempre compongo en casa. Muchas de estas canciones podrían haber ido para un
álbum en solitario porque tienen un ángulo diferente. Cada canción que
compongo ahora contiene una reflexión personal porque lo contrario sería engañarme
o simular que no soy yo, pero a la hora de elegir el sonido vi que el acústico
no era la mejor manera de grabarlas. Todavía creo que tienen un sentimiento muy
de banda y me parecía que lo mejor era sacarlas con los Bunnymen.
-Hay
un disco de Echo & The Bunnymen con otro vocalista,”Reverberation”, de
1990, cuando dejaste la banda momentáneamente. ¿Fuiste capaz de escucharlo?
-Creo que lo puse lo una vez. Es una cosa muy extraña
para escuchar, pero el disco me gustó, había sonidos muy diferentes. Me marché
porque creía que las cosas ya se hacían más por dinero que por estar
contentos nosotros, pero al final volvimos a ser una banda importante para la
gente.
-Will
y tú todavía sois fieles a vuestros peinados. ¿Nunca habeis tenido la tentación
de cambiar?
-El mío es ligeramente diferente pero me gusta cómo
queda con mi cara y también creo que la gente me ve bien y me alegro de tener
todavía pelo. Creo que tengo muy buena pinta, me siento afortunado por haber
nacido con una cara bastante decente y que se siga manteniendo así a lo largo
de los años. Mucha gente me dice que no parezco mayor de 30 años. Odio a la
gente que intenta aparentar ser joven como sea. En mi caso es más natural y
además soy un icono del rock and roll: la gente me ve y ve a Echo & The
Bunnymen.
-¿Es
cierto que Daniel Day-Lewis hizo de pipa para vosotros?
-Sí, fue en un concierto nuestro en Leeds, creo que en
1979. Él era amigo del responsable de la iluminación y nos ayudó a mover el
equipo. Vaya, me había olvidado de eso. Lo has leído en la reedición de
“Heaven Up Here”, ¿no?