Lo primero que llama la atención es su voz: el poder vocal que tiene para desafiar escalas, llegando a los tonos más bajos, sensuales y lentos. Pero también tiene soul y, sobre todo, sabe cómo hacer bailar. Sam Sparro posee, además, un don innato para las melodías y reconoce un estribillo poderoso en cuanto lo oye. No hay más que escuchar un single como “Black And Gold” para comprobarlo y saber por qué su primer disco homónimo es un éxito planetario.
Cuando
“Has It Come To This”, la primera grabación en vinilo de The Streets, empezó
a abrirse camino en las ondas de radio en el verano de 2000, Mike Skinner era un
chaval de 22 años, nacido en Birmingham, en la región inglesa de los Midlands,
obsesionado por el rap, y que se había
pasado los últimos quince años de su vida trabajando para llegar a ese
momento.
“Desde
que tenía 7 años y escuché por primera vez los discos de mis hermanos, discos
de Run DMC y Beastie Boys, me había dedicado con determinación a producir mi
propia música, escuchando y aprendiendo de los pioneros americanos del género.”
Para ello fue puliendo sus habilidades en estudios locales y en distintos grupos
y bandas de amigos de Birmingham.
Sus
primeros temas tenían una manifiesta y confesa influencia norteamericana.
“Quería sonar igual que los grupos que me gustaban en aquel momento, sólo
quería ser Redman o Ice Cube, pero no era más que un chaval blanco de
Birmingham. Le mandaba mi trabajo a la gente, pero como no era nada nuevo, nadie
se interesaba por mí.”
Uno
de los momentos clave en la evolución de Skinner fue la consolidación del garage británico, la primera rama identificable de rap
británico. “Fue una época apasionante. Empezaban a pasar cosas en
Inglaterra, empezábamos a escuchar cosas que tenían un carácter y un sonido
propios, y era mucho más fácil para mí y para mi gente sentirnos
identificados con aquella música. Los ritmos eran atractivos y sonaban a algo
nuevo, la gente empezaba a rapear sobre temas que parecían más cercanos.”
Esto
impulsó a Skinner a empezar a definir un estilo y un sonido propios. Mezclando
influencias hip-hop con sonido garage británico, Skinner se dio cuenta que si algo faltaba en el hip-hop
británico era alguien que hablara de la cultura británica. “Quería hacer
algo sincero y divertido tomando como tema las cosas que conocía. Por lo que
sabía, no había nadie haciendo nada parecido, y si era capaz de hacerlo, y
hacerlo bien, quizá podría distinguirme de los demás.”
Lo
primero que hizo Skinner fue trasladarse a Londres. “Tenía la sensación de
que allí pasaban más cosas, y que tendría más oportunidades para llamar la
atención de la gente.” Se decidió por el nombre The Streets porque “sonaba
bien” y se editó él mismo doscientos discos de vinilo de su primer trabajo,
“Has It Come To This”. Locked On, un sello londinense de música garage
fichó el tema y contrató a Skinner.
En
octubre de 2001, “Has It Come To This” entró finalmente en las listas británicas
después de meses de escucharse en discotecas, en radios piratas e incluso en
las radios más importantes. “La gente estaba indudablemente entusiasmada con
lo que escuchaban, pero como la mayoría de los músicos garage
no conseguían superar a la música más convencional y el hip-hop británico no había producido todavía ningún éxito
fiable, me encontré con el habitual escepticismo.”
Pero
no duró demasiado. El álbum de debut de The Streets, Original Pirate
Material se publicó en marzo de 2002 y tuvo una magnífica acogida. La
reacción de la prensa fue unánime, proclamando el disco como un clásico
generacional; la radio empezó a promocionar los singles y, después de casi un
millón de copias vendidas en todo el mundo, el álbum se ha establecido
firmemente como uno de los trabajos más importantes e innovadores de los últimos
tiempos.
En
los últimos dos años, Skinner ha recorrido el mundo con su grupo, tocando en
una ocasión en Barcelona, y ha conseguido escaparse de una gran cantidad de
ceremonias de entrega de premios (ha estado nominado a los Premios de la Música
Británica, al Premio Mercury Prize, al Shortlist Award y ha ganado el
prestigioso premio de composiciónIvor Novello en la categoría de Mejor Canción Contemporánea) y ha
recogido el elogio de la crítica no sólo en el Reino Unido, sino también en
Europa, el Sureste asiático y, principalmente, en los Estados Unidos, donde ha
sido el primer rapero británico con
una influencia realmente importante.
¿Y
ahora qué? Su segundo disco, A Grand Don't Come For Free, goza ya de la
misma repercusión y aceptación que su debut, sin desmarcarse mucho de aquel
primer álbum. Grabado como Original Pirate Material en su estudio
casero, “pero con mejores micrófonos, el álbum es una colección de
canciones conectadas a través de historias que tienen continuidad de canción a
canción y que siguen reflejando la vida de la juventud británica, pero con un
cambio: la visión generalista de crítica social de Original Pirate Material
ha cambiado por temas más personales y cotidianos, hablando de relaciones
personales, de amistad o de gente que sencillamente trata de apañárselas para
salir adelante.”
Por
mucho que nos guste, para Skinner, se trata sólo de su trabajo de todos los días.
“Lo que me interesa es seguir haciendo música que suene fresca y que divierta
a la gente. Eso es lo único que quiero hacer. Estoy obsesionado con eso. Ya
estoy empezando a trabajar en el siguiente...”