Vetusta Morla es una banda con una fuerza emocional directa, estremecedora, donde las palabras importan. “Las palabras que no existen nos pueden salvar”, dice una de sus letras. Empezando por el título de su debut, Un día en el mundo, que sugiere un fotograma sacado de una historia mayor, una historia épica e inabarcable que se intuye en las experiencias cotidianas, sin acabar de desvelarse, y que es el resultado de nueve años trabajando para llegar hasta aquí, con paradas en el Líbano o el Sahara.
Son una de las bandas más clásicas del rock norteamericano. Porque
llevan más de quince años en activo y porque su sonido remite gloriosamente a
grupos como The Byrds. Palabras mayores. Esta semana pasan por Santiago el sábado
para presentar su séptimo disco, Rainy Day Music. Hablamos con Gary
Louis, su líder.
A la gente
le gusta andar siempre intentando aclarar si sois más country, rock, pop...
-
Para mí
empezamos como un grupo de country-folk-americana, pero todos tenemos nuestras
raíces en el rock. A lo otro llegamos más tarde. Así que nunca hemos sido un
grupo puro de country. Creo que somos más, de alguna manera, un grupo pop que
tiene un lado o influencias country. Nuestra paleta está clara: hacemos
country, pop y folk. En algunos discos incidimos más en el rock, en otros en el
folk, pero lo que hacemos es seguir dándole giros de forma que nos mantengamos
creativa y profesionalmente excitados.
También
hay distintas valoraciones de vuestras diferentes etapas.
-
Lo que me gusta del grupo es que no existe un consenso sobre cuál es nuestro
mejor disco. Algunos odian Sound Of Lies y otros creen que es lo mejor
que hemos hecho. Lo mismo pasa con Smile o Tomorrow The Green Grass.
En como un debate más que interesante y eterno con nuestros seguidores. Somos
un grupo extraño, ya que nunca hemos tenido un disco que haya vendido cientos
de miles de copias, nunca tuvimos el éxito comercial rompedor y, aún así,
hemos ido editando discos con compañías grandes durante más de quince años.
Así que debemos ser algo curioso. Pero son nuestros seguidores los que nos
mantienen ahí.
Y lo mismo con The Jayhawks antes y después de Mark
Olson.
-
También pasa lo mismo: algunos piensan que desde que nos dejó Mark Olson somos
peores y otros que hemos mejorado. No está nada claro, y también me parece
interesante.
¿Cuál es el mejor momento de esta aventura?
-
Para mí es cuando componemos las canciones y tratamos de darles forma, la energía
creativa que se da en ese proceso. No me considero alguien que está para
entretener a la gente. Los conciertos están bien pero, personalmente, me
interesa más escribir y grabar. Sé que a alguno de los otros componentes del
grupo, como, por ejemplo, Tim (O’Reagan), les gusta más los conciertos y la
reacción y la energía que les da el público.
¿Estáis satisfechos de Rainy Day Music?
- Este último disco suena como todo y, a la vez, como nada de
lo que hemos hecho antes. Simplemente tratamos de hacer un disco que nos
gustase. Estoy muy orgulloso de como ha quedado.
¿Había
intención de lograr un sonido más clásico?
- La vida es acción y reacción. Uno siempre reacciona contra lo que ha
hecho anteriormente. Dicho esto, tengo que reconocer que nuestra forma de
abordar el proceso fue diferente esta vez. Queríamos escribir canciones que
sonasen bien en una guitarra acústica. Pensamos que si así se mantenían por sí
solas, entonces es que habíamos dado con grandes canciones. Sabemos que no es
una teoría nueva, pero nos pareció perfecto.
¿Cuál
fue la idea principal para afrontar el nuevo álbum?
- Las canciones parecen simples, pero tienen pequeños giros y van
cambiando. El disco es más meditativo que melancólico. Tiene el ánimo de un día
lluvioso en la campiña inglesa. Creo que alguien nos definió una vez como una
banda americana con un estilo de composición muy británico. Puede que eso
tenga que ver.
Pero no
suena tan oscuro.
- También tiene un aire del sur de California, y parte del disco es
oscuro y tristón, aunque no depresivo como hemos hecho anteriormente. Gran
parte me recuerda a los discos de Jayhawks del pasado. De alguna forma, siempre
conseguimos sonar como nosotros mismos. Para mí, este disco representa 14
momentos en el tiempo. Y gente tocando una canción juntos en una habitación.
¿Habéis
encontrado un tema común sobre el que escribir con pequeñas variaciones?
- Vemos la vida como una experiencia agridulce, en especial en estos días.
Las canciones simples que te pueden atrapar en tu juventud se han ido, pero nos
siguen gustando las melodías hermosas. Me gusta la mezcla de lo oscuro y lo
luminoso. Para mí, ésa es la música definitiva y la más importante, la que
me recuerda canciones como “Moon River”, esa clase de resumen: sentarse a
mirar atrás en tu vida, reflexionar y aceptar.
¿Y qué
es lo que mantiene el interés después de tanto tiempo?
- Hay días en que me parece un negocio estúpido y siento que no estoy
para entretener a nadie. Viajas y te alejas de la gente que quieres y te
preguntas por qué lo haces. Al final te das cuenta de que hay algo que te
mantiene, y es que estás ayudando a la gente. Yo no hago nada más: no dono mi
tiempo para ninguna causa. No hago nada excepto esto. Supongo que es mi único
servicio a la comunidad.