Después de que la música de sus anteriores discos protagonizara unas cuantas campañas publicitarias, de que Pedro Almodóvar dijera de ellas que “todas sus canciones son joyas”, y que “son como dos gatas cantando en plan Billie Holiday, raras y maravillosas”, de haber desquiciado a la crítica que se debate entre rendirse a sus pies o criticarlas sin piedad, CocoRosie editaban recientemente su disco The Adventures of Ghosthorse and Stillborn. Se trata de una nueva vuelta de tuerca a su disparatadamente deliciosa propuesta que esta noche presentan en Pontevedra.
La
música pop ha sufrido una aguda conmoción sexy, chispeante y enormemente melódica
gracias a Scissor Sisters, un grupo brillante, inesperado y nada común. Estos
cinco neoyorquinos, que se juntaron hace cinco años unidos por la pasión por
la música, por las letras algo desvergonzadas y atrevidas, un humor fuera de lo
corriente y una estética poco usual, aunque con mucho glamour, acaban de editar
su debut, Scissor Sisters.
Sus
influencias van desde los destellos de Roxy Music, David Bowie y Elton John
hasta Giorgio Moroder, Bee Gees o Frankie Goes to Hollywood. Su música es, por
lo tanto, puro teatro y espectáculo. Como es lógico, una música tan
chispeante requiere la experiencia del directo; por eso, antes de editar su
primer disco, hicieron una gira por Nueva York y luego pasaron por Europa,
llegando a tocar en Barcelona el año pasado.
La
única pretensión de Scissor Sisters según Ana Matronic, la fémina del grupo,
es “conseguir que la gente exteriorice sus fantasías, que rompan con la
monotonía diaria, que sueñen. Nuestra única misión es inyectar diversión a
la cultura de la música pop: La decadencia fresca”
Hace
ahora cinco años que una explosión de energía llamada Jake Shears fue
presentada a un-una instrumentista que responde al nombre Babydaddy. Unidos por
la pasión de una sólida habilidad para escribir canciones y un humor fuera de
lo corriente, juntaron sus fuerzas para escribir unas melodías pegadizas, se
instalaron en la ciudad de Nueva York y se pusieron de acuerdo al elegir un
nombre atrevido que causó confusión y provocó algún que otro rubor: Scissor
Sisters -Las hermanas tijeras-. Aunque, aclaran, “ninguna de nosotras es
lesbiana”.
¿Desvergonzadas?
Por supuesto. Además, Scissor Sisters saben unir los riffs de guitarra más
alborotados y los sonidos más vibrantes con una gama completa de letras
perversas.
En
el instituto, Jake se había especializado en Escritura de Ficción, y eso hace
que en canciones con el ritmo como el de “Laura” puedan urdir una historia
completa en una sola canción. A veces suena como si estuvieran en una fiesta
con champán barato; en otros momentos, los ritmos se suavizan de la forma más
bella y sorprendentemente melancólica: bandas sonoras de radio para la mañana
después.
Fue
ya en el circuito de Nueva York donde este original dúo formó equipo con una
tercera Scissor Sister: la artista Ana Matronic; “Es una persona dura,
asombrosa, glamorosa,” se entusiasman los chicos. Ella era la anfitriona de un
espectáculo de cabaret algo decadente en el Lower East Side y con una reputación
en la escena de San Francisco. “Conocí a Jake por primera vez en una fiesta
de Halloween,” recuerda. “Yo iba vestida al más puro estilo de la Factoría
Warhol, él llevaba tal disfraz que parecía un aborto. Ambos nos echamos
un vistazo y pensamos: ‘eh, eres muy cool’”.
“Hicimos
nuestro debut en una aparición en directo en el Club de Ana a finales de 2001,
donde al trío se unieron unos carismáticos amigos, Del Marquis a la guitarra y
Paddy Boom a la batería,” recuerda Jack.
No
se puede negar que, desde entonces, han reunido a un gran número de seguidores,
entre los que se incluyen una entusiasta de 75 años de edad. “Cuando son las
5 de la mañana y tienes a una abuela en el escenario disfrutando con lo que
haces, sabes que la cosa funciona,” sonríe Jake. No es de extrañar que la
publicación The Village Voice ensalzara
a Scissor Sisters como un grupo de rock al que no le da miedo hacer música
disco.
Otra
faceta de interés de su repertorio es la versión del clásico de Pink Floyd,
“Comfortably Numb”, un clásico que han sabido convertiren un espectacular himno disco, gracias a la voz de Jake, que hábilmente
aporta el estilo vocal de los Bee-Gees. “Siempre me ha encantado cantar en
falsete,” señala. Quizás la fusión no funcionaría en otras manos, pero
ellos han conseguido que la canción sea una creación propia, con esos enormes
y brillantes penachos.
“No
creo que tengamos miedo a tocar nada,” añade Jake. “El pop tiene que volver
a resurgir de nuevo, tiene que dejar de ser una palabra sucia. No nos burlamos
de nada de lo que hacemos, y es imposible que nuestro sonido parezca
manufacturado. Nuestras canciones son lo suficientemente accesibles como para
romper barreras. También hemos tenido la intención de escribir algo de música
country.”
Todo
es posible, sí, pero con la mirada en la pista de baile. “Por supuesto que
adoramos las pistas de baile,” señala Babydaddy, “pero una agradable mezcla
de influencias siempre ha de llevarte a explorar nuevos territorios. Desde los
comienzos nos dijimos: que teníamos que hacer que esto durase más que la vida
misma.”
Y
así es. Con tres componentes sin tacha y una actitud al más puro estilo
neoyorquino en el corazón, Jake afirma que “nunca me habría unido a esta
gente en ningún otro lugar” y Babydaddy reconoce que “hacemos lo que
queremos sin ningún tipo de concesiones.”