ENTREVISTAS 2005
Oasis,
vaqueros de medianoche
“Si
alguien me hubiera dicho hace 12 años que hoy estaría en una banda con mi
hermano y dos tipos a los que no les gusta el fútbol, le hubiese contestado:
‘jódete, no me voy a unir a los Bee Gees’”, dice Noel Gallagher, una de
las dos cabezas de Oasis. La otra es su hermano Liam y los dos tipos no
futboleros son el bajista Andy Bell y el guitarrista Gem Archer, quienes, junto
al batería Zak Starkey (hijo del beatle Ringo Starr) han grabado Don’t
Believe The Truth, el nuevo álbum del grupo más pendenciero de la última
década Oasis.
Sí,
no es un disco como sus dos primeros álbumes, pero se podría situar en un
honroso tercer puesto. “Hace diez años que Oasis no se encerraba en un
estudio de grabación para trabajar con espíritu de grupo”. Parece que la
tormentosa relación fraterna entre Liam y Noel Gallagher ha pasado a la
historia y junto a Andy y Gem han creado un álbum fuerte y con alguna idea
distinta.
“Cuando
escuchamos Don’t Believe The Truth nos sentimos confundidos porque no
sabemos qué músico ha tocado un instrumento ni en qué momento. Zak Starkey se
ha encargado de la batería, pero Liam también lo ha hecho, inventándose
percusiones con dos cucharas y una caja de cereales. Todos hemos empujado y
peleado dentro de las cuatro paredes del estudio y, por primera vez, Oasis
funciona como una verdadera banda”, reconoce Noel.
Don’t
Believe The Truth
contiene 11 canciones de las que Noel Gallagher ha escrito cinco. “Let
There Be Love” define el momento actual de la historia de Oasis. “Mucky
Fingers” suena distinto a cualquier tema compuesto antes por Noel y
parece un cruce entre The Velvet Underground y Bob Dylan, con un órgano
comprado por Internet.
“Lyla”
(primer single del álbum) y “The
Importance Of Being Idle” son puro Oasis, tan simples y escuetas que
bien hubieran podido ser una cara B en 1994. “Part
Of The Queue” es la confirmación de que Noel ha recobrado su aura como
compositor y observador de las pequeñas cosas.
Tres
canciones son obra de Liam Gallagher. “Las he elegido entre más de cien”,
asegura. “Meaning
Of Soul” puede dejar sordo a cualquiera en 90 segundos como un enérgico
rock and roll de los años 50. “Love
Like A Bomb” es una ensoñación que escribí con la jodida Julie
Christie en la cabeza y en “Guess
God Thinks I’m Abel” cuento la conversación que tuve una noche en un
garito donde Dios me dijo: ‘Tú eres Abel’”. Así de simple.
Gem
Archer es una caja de resonancia que ha empujado a Liam hacia el estudio de
grabación para trabajar con las ideas que flotan a su alrededor. La influencia
enigmática de Andy Bell encaja bien con Liam, al que describe como “un
fenomenal talento”. “Se inventa todos los acordes y por cada canción tiene
diez temas que son igualmente buenos”, afirma Bell.
El
álbum Don’t Believe The Truth comienza con “Turn
Up The Sun”, precisamente una canción de Andy Bell con una introducción
al estilo de Midnight Cowboy
que se resuelve en un explosivo rock and roll. También se acerca al pop
en “Keep The
Dream Alive”, “una canción inspirada en la película El
ídolo con
David Essex como estrella”, asegura. Gem Archer aporta también “A
Bell Will Ring”, que se sitúa en otro nivel dentro de los diferentes
sonidos del álbum.
Don’t
Believe The Truth significa el regreso de Oasis en una carrera que comenzó
en 1994 con Definitely Maybe y continuó con (What’s The Story)
Morning Glory? (1995), Be Here Now (1997), The Masterplan (1998),
Standing On The Sloulder Of Giants (2000), el directo Familiar To
Millions (2000) y Heathen Chemistry
(2002).
En
todos estos discos, la banda de Manchester ha mantenido un estilo inspirado en
lo mejor del pop y rock británico (Rolling Stones, The Who, The Jam, The Kinks)
visto con la mirada del cambio de siglo. El nuevo álbum Don’t Believe The
Truth los mantiene en esa tesitura. No estará entre los discos definitivos
del 2005, pero les permitirá seguir dando conciertos multitudinarios, siempre
que no hagan honor a sus antecedentes y…