En sus inicios eran un grupo modesto, sin intención de dar muchos conciertos ni de prolongar mucho su vida discográfica. Pero tras su primer álbum, Almost Killed Me (2004), pronto se reveló un grupo de rock de alto voltaje, que trasciende la barrera de la música independiente para llegar a grandes audiencias. Ahora, tras Separation Sunday (2005) y Boys And Girls In America (2006), editan su cuarto álbum, Stay Positive, con el que dejan claro que son los más claros herederos al cetro de Bruce Springsteen. Craig Finn, su líder, se muestra preocupado por hacerse mayor.
Alberto
Matesanz (alma mater de Plastic
d’Amour junto a Blanca Lacasa) inicia proyecto en solitario con
meritorias credenciales e ímpetu de primerizo. Curiosamente, el brillo de su
apellido lo reduce todo a Mate.
Como compositor, ya ha dejado una estela de canciones inolvidables que, igual
que las plantas de invernadero, subsisten ante las borrascas y modas sin estar
siempre al sol que más calienta.
Y
es que Alberto es de los que descubre de la vida sus líricas cosquillas, sus
jeroglíficos y la carga simbólica de los sinsabores. Buen observador de lo
cotidiano, también es aguijoneado por una melancolía propia de sirenas y de
monstruos abismales. En Sol de medianoche
se entrega desmedidamente a su pasión por las canciones en castellano bien
satinadas y el pop dulce de guitarras limpias y cristalinas trufado de arreglos
logrados. El propio Alberto Matesanz nos presenta sus canciones una por una:
“1. Bastante dolor por la ausencia. Tanto, que escribes una canción, y
la escribes al atardecer -justo cuando la persona se ha marchado- en un día
raro, con el cielo amarillento, mientras se acerca una tormenta. Se hace de
noche.
2.Cada vez que
amanece: Es una canción extrovertida, alegre, de amor, aunque no diga te
quiero “I love you” o “Je t’aime” y todas esas cosas. Está llena de
imágenes y de ilusión. En fin: imagínate si cada vez que amaneciese fuese un
viernes. Pues eso.
3.Esperando a
que pase: Invernal, desazonadora, pero con una lucecita al final del camino,
como el final del invierno. “Esperando a que pase” es esperando a que pase
el frío, el cielo gris o el dolor, recorrer caminos buscando no sé sabe bien
qué, algo que ayude a pasar esos momentos de hastío, vacíos, o la desazón de
las rutinas diarias en los días de falta de sueño o de amor. Me llena de emoción
cantar este tema.
4.Balsa de
piedra: El mar de abrazos te envuelve; es una sensación de placidez, como
el sonido de la flauta travesera rota por la pequeña tormenta intermedia de
timbales y platos. Al final, todo regresa a la calma inicial... en una playa vacía.
5Beautiful:
Escrita en inglés, nació con esta vocación. El pop anglosajón es la música
que suelo escuchar más a menudo, así que decidí hacer mi pequeño homenaje al
pop 60’s. Ésta sí es una canción de amor con love love, sincera y
alegre, ‘bonita’ como dice su título, y bailable.
6Noticias:
O también “Rumbo al sol”. Es una canción introvertida, sobre el tema de la
soledad. Hay una persona que está metida en su capsulita, en medio de la nada.
Desde una escotilla domina el paisaje y puede observar el mundo. Está rodeado
de objetos, sillas, cama, el cielo en el congelador... La canción es espacial,
envolvente y emotiva, una de mis favoritas.
7Sol de
invierno: Está escrita para alguien cercano. Tiene frases sin mucho
sentido, palabras que ‘pegan’, situaciones que acompañan a la música. Es
sencilla, tranquila, suave... y tiene swing.
8Días:
Hoy se han echado las orquestas a la calle porque vuelves a casa. Vuelves a casa
cada día, o cada año, no lo sé, eso es lo de menos, pero hay que celebrarlo,
porque lo llenas de color, cuando vuelves la casa.
9Pleamar:
La placidez del principio del verano, al amanecer, en un mar creciente, al sur
de tus manos... Todo se rompe por cierto resquemor, algo de desazón, algo extraño
que siempre está ahí para desestabilizar las situaciones más placenteras. Un
sueño apacible con un final inquietante.
10Nadie lo
puede explicar: Una historia surrealista recortada por una declaración de
amor. Es el contrapunto entre unas estrofas que nos cuentan un sueño absurdo y
un estribillo que habla de sentimientos. Ambos tienen en común la
irracionalidad de las situaciones ¿Por qué te quiero? ¿Por qué me recoge un
autobús lleno de turistas que me sonríen?”