Los Piratas son historia, al menos mientras no se desempolve el grupo desde algún rincón del desván en el que parece dormitar. Mientras, sus componentes siguen grabando bajo varias encarnaciones. En primera línea, al igual que antes, y con más presencia que el resto de sus antiguos compañeros, Iván Ferreiro, que ahora presenta su tercer disco, Mentiroso mentiroso. Juego de palabras, doble sentido, negación de la verdad, constatación de algo… Un título vale tanto como mil palabras -o las imágenes de cómic, en este caso-, las que encierra ese nuevo disco que Iván nos presenta.
El
interés creciente de nuestros contemporáneos por la Edad Media está manifestándose
actualmente a través de las numerosas publicaciones cuyos campos son el histórico,
el literario, el sociológico, el iconográfico y el cinematográfico. Esto
puede verse en el éxito de libros como El Diccionario de la Edad Media o
La Iluminada Edad Media, y películas como El Señor de los Anillos
o El Nombre de la Rosa. Los sueños se conjuran por esta era de diez
largos siglos, tan distantes pero tan íntimos, tan mágicos, caóticos, místicos,
tiernos y violentos. Una frase que se repite frecuentemente: “El mundo está
entrando en una nueva Edad Media…”
En las siguientes líneas, Hughes de Courson nos cuenta cómo ha sido su nuevo
proyecto, Lux Obscura, en el que pone a canciones de ambiente medieval
instrumentación de ahora mismo, electrónica.
“Habiendo sido un devoto de la música medieval desde mi debut con Malicorne,
tuve la idea de provocar un nuevo tipo de cruce, esta vez no geográfico (como
con Bach en África, Mozart en Egipto o Vivaldi en Irlanda),
pero sí temporal: la Edad Media de hoy.
La música medieval ya estaba en un estado permanente de cruce: así como los
monjes con sus sagrados cantos fueron de Irlanda a Compostela vía Cluny, los
juglares y trovadores se extendieron a lo largo de Europa, llevando con ellos su
música y sus bailes. Las fronteras fluctuaban siempre al antojo de guerras o
matrimonios magníficos, cruzadas cristianas o invasiones árabes, introduciendo
las influencias orientales, con nuevos instrumentos que nacían constantemente:
el oud que se vuelve el laúd, el qânoun que es el salterio, el rabab
es el rabel, y así sucesivamente.
Otra faceta interesante de Mozart en Egipto u O'Stravaganza fue el
fructífero cruce entre la tradición oral y el arte musical. Y aquí, de nuevo,
en la Edad Media empezó a nacer, en paralelo con la tradición oral, una
embrionaria música escrita, y con ella, composiciones más elaboradas, la
apariencia de la polifonía y el advenimiento de los primeros compositores anónimos,
como aquellos de cantigas de Alfonso El Sabio, o famosos como Perotinus Magnus,
Guillaume de Machaut, Francesco Landini y John Dunstable.
Nosotros vemos la Edad Media como un eterno enfrentamiento de polos opuestos:
Vida / Muerte, Lucifer / Arcángel, Cristianismo / Islamismo, Sagrado / Profano,
Luz / Oscuridad... Todo esto es una parte del gran conflicto cósmico entre la
Noche y el Día, el Bien y el Mal. En lugar de actuaciones respetuosamente
grabadas en las iglesias, nosotros soñábamos con oír una música medieval más
sensual, más explosiva, con los extremos de contraste como los que uno
encuentra en algunos tipos de música de nuestro tiempo.
En nuestros esfuerzos de comprender este sueño, hemos permanecido fieles casi
supersticiosamente a las melodías medievales y los ritmos, sin suprimir el
deseo irresistible de usar los últimos sistemas de grabar y mezclar para
producir el contraste. La música actual no es antinómica a la medieval: la música
de hoy tiende a lo modal y repetitivo, como algunos de los estampies o basses
danses. También se inventó el extraordinario “canon enigmático” en la
Edad Media, escrito no en varios pentagramas no horizontales sino en círculos
concéntricos. El pentagrama más próximo al centro contiene una melodía más
corta que la del siguiente círculo y así sucesivamente, que al ser
interpretado simultáneamente da lugar a melodías interminables.¿Ésta no es
la invención del loop de John Cage y Terry Riley diez siglos atrás?
Igualmente, en lugar de usar instrumentos medievales fosilizados, hemos
preferido instrumentos vivientes que se parecen a los medievales, pero que son
todavía actuales y tocados por los virtuosos con gran entusiasmo, como el gadulka
búlgaro (usado aquí en lugar de los rabeles), las bombardas bretonas (en lugar
de los shawms y otros tipos antiguos de oboe), el gaida búlgaro
(en lugar de las gaitas medievales), y algunas curiosidades como un hurdy-gurdy
electro-acústico, tablas indias, zarb iraní, y tambores y piezas de
percusión de madera africana.”