Lila Downs (1968 en Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Oaxaca, México) es una cantante mexicana. Compositora y cantante especializada en música mexicana y de pueblos indígenas mexicanos entre ellos el mixteco, zapoteco, maya y náhuatl además de las músicas regionales de México, en especial Oaxaca. Comenzó a cantar en clubes de Oaxaca, y en Filadelfia con el apoyo de Paul Cohen. Colaboró en la banda sonora de la película Frida. Algunas de sus canciones más exitosas han sido “Sueño y bendición”, “Estrella oscura” y “La Llorona”. Actualmente vive en Coyoacán, en la Ciudad de México.
De Lila Downs dijo la gran Chavela Vargas que era su sucesora. Casualidad que su último trabajo se llame La cantina (entre copa y copa'. Canta ella baladas rancheras contra el sufrimiento, la soledad y las pupitas del amor. Su música emociona.
Valientes.
E inspirados. Es lo menos que se puede decir de Jet Lag, grupo que se arriesga
en su tercer disco,, a hacer algo
distinto a lo que se esperaba de ellos. Ramiro, el, nos lo comenta.
La respuesta a vuestro segundo disco fue
distinta a la del primero, ¿no?
- Si te refieres a la respuesta del público o la crítica ante el
segundo disco (Beautiful Scars),
efectivamente fue muy diferente a la que tuvo con el primero (Amplifier).
Creo que el primero sirvió un poco de muestra del potencial del grupo y de
carta de presentación. Era más bien una colección de canciones, mientras que Beautiful Scars ya se trabajó más como algo global, un disco con
una temática y unas canciones más acordes con el concepto general del disco, y
esto nos sirvió de consolidación como grupo con algo más que decir y aportar.
Sin embargo, decidisteis que no queríais
repetiros. ¿Cuándo surge la idea y de quién parte?
- Efectivamente, al comenzar a componer para este nuevo disco, nos
planteamos como enfocar este trabajo. Teníamos dos opciones: la segura, que era
repetir la formula que usamos para Beautiful
Scars, o la arriesgada, que consistía en ser honestos y fieles con nuestra
música y hacer el disco que realmente nos apetecía hacer en este momento.
Supongo que sobre todo la idea partió de Juan y de mí, ya que somos los que
mayoritariamente componemos, aunque luego todas las canciones tomen forma en el
local gracias a todo el grupo.
¿Teníais algún grupo o disco que cambiara
respecto a su anterior trabajo para seguir el ejemplo?
- Desde luego que hay muchos discos que te hacen pensar en la importancia
que tiene para un grupo el hacer lo que realmente siente que tiene que hacer.
Discos como Sgt. Peppers de los Beatles, o What’s
Going On de Marvin Gaye fueron muy criticados en su momento, y supusieron
una apuesta del artista por su música ante todo, dejando a parte cualquier otra
cuestión. Incluso Miles Davis hizo eso durante toda su carrera, reinventándose
una y otra vez.
¿Hay algún descubrimiento musical reciente
que haya empujado la aventura?
- Creo que estamos en un momento musical bastante interesante, en el que
se pueden mezclar las más añejas raíces con la electrónica más innovadora,
y casi cada día escuchas cosas nuevas que te llaman la atención. No obstante,
al menos en mi caso, me sigue tirando mucho más toda la música que surgió en
los 60 y 70. Creo que aún hay muchísimo que descubrir ahí.
¿Que se mencione a Wilco a la hora de
comentar lo que este disco significa es una losa con la que hay que cargar o un
halago?
- Ni una cosa ni otra. Wilco es un grupo con unas raíces muy diferentes
a las nuestras, por lo tanto su evolución no tiene mucho que ver con nosotros.
Simplemente es un grupo más que decidió no repetir la formula que la gente
esperaba de ellos.
¿A
quién le costó más asumir el reto?
- A Fer, sin duda. Fer nunca llegó a ver claro este disco, y, meses
antes de terminar el disco nos anunció que lo pensaba dejar. Es lo malo que
tiene el no poder dedicarte profesionalmente a esto. Nos dio mucha pena, pero
fue una decisión totalmente amistosa y admirable por su sinceridad y valentía.
¿Qué precio tuvisteis que pagar en el empeño?
- Todo el proceso de creación y grabación tuvo momentos muy tensos y
momentos de bajón donde te entran las dudas. Pero creíamos tanto en esto que
enseguida se superaba. Lo peor fue tener que dejar de contar con Fer por lo que
he explicado antes. No obstante, y aunque no quiera, seguirá siendo uno más.
Supongo que el resultado será más que
satisfactorio para todos, comprobar que podéis ir más allá de lo que
pensabais que podíais hacer.
- Sí. Una vez que tienes el disco en la mano y lo oyes de principio a
fin, sabiendo todo lo que ha costado, sabes que ha merecido la pena, y que lo
que empezó siendo una visión borrosa de lo que podía ser, termina gustando y
emocionando a tanta gente que nos escribe o nos cuenta después de los
conciertos.
Decisiones así son de valientes, y más en
un Estado como el nuestro en el que cuesta incluso vender repitiendo la fórmula.
¿Hasta qué punto no os preocupa ese tema?
-
Realmente, en un país como éste es muy difícil vivir de esto, así que, a
nuestro nivel, la diferencia en número de discos entre hacer algo que crees que
va a vender muchísimo, y hacer lo que realmente te apetece, es de muy pocos
miles de discos. Simplemente hemos decidido ser honestos con nosotros mismos, y
hacer lo que queríamos, sin preocuparlos por la repercusión económica que
ello conllevara.
Curiosamente, los invitados, aunque
comparten con vosotros un cierto estilo, parecen estar más anclados en su
propio estilo y les cuesta romper con él. ¿No os parece?
- Para nosotros son músicos que, a parte de mantener una relación muy
especial con nosotros, realmente admiramos y, de una manera u otra, con su música
han conseguido ponernos los pelos de punta. Contar con ellos ha sido un
autentico lujazo.
“Skyscrapers Cant’ Collapse” tiene ese
tipo de melodía que, en un momento dado, pone la piel de gallina. ¿A quién o
a qué se debe?
- La canción originalmente es mía. Es curiosamente la última canción
en la que trabajamos, y supongo que estaba tan influida y tan inmersa en el
proceso de gestación y creación de todo el disco que enseguida captó su
esencia.
¿Hay algún nexo en común entre los textos
de las canciones, intencionado o no?
- De las letras se encarga Juan y, en este caso, no mantienen una temática
concreta a lo largo de todo el disco. Pero sí que en todas puedes encontrar un
punto de optimismo o de positivismo que le dan un toque común a todas.
¿Qué es lo que más relaciona a Jet Lag
ahora con su anterior etapa?
- Que seguimos siendo un grupo en el que lo que prima es la cuestión
creativa, el trabajo enfocado hacia la búsqueda de lo mejor para cada canción
sin prejuicios, y la inquietud musical.
¿De qué parte del DVD que se acompaña habéis
quedado más contentos?
- En general con todo. El documental de Javier de Agustín ha quedado
interesante, sin llegar a aburrir o a ser pedante. La galería de fotos de
Carlos Vacas ha quedado muy cool. Los videos y el montaje que hizo Pablo del Making
Of de “Shine On” está genial también. Y los audio extras, con las
versiones instrumentales que hice en casa, te permiten disfrutar de las
canciones desde otra perspectiva, oyendo instrumentos en algunas que no están
en la versión final, por ejemplo.
¿Hacéis ahora interpretaciones distintas
de vuestras canciones de antes?
- Sí, pero sin ser intencionado. Ahora somos seis en el escenario, tres
de ellos nuevos, y eso ya le da un toque diferente a las canciones antiguas.
Además, nuestra concepción de la música ha cambiado y, ahora, temas como
“Baby” o “Don´t Forget The Clock”, que creemos que son buenas
canciones, suenan con un cariz más acorde con lo que es Jet Lag ahora.
Tras este disco, ¿está la trayectoria de
Jet Lag más abierta que nunca?
- Puede ser... Lo que es seguro es que seguiremos haciendo lo que nos
apetezca, sin ningún tipo de barreras.
Por último, ¿qué se vislumbra para el
futuro?
- De
momento, para este verano hay bastantes conciertos confirmados. Creo que en septiembre empezaremos ya
con una gira más extensa de salas. Y no habrá que esperar mucho para tener
nuevo material grabado.