“Canciones que inciten a la acción y a romper con las prisiones sicológicas”. Lemas tan lapidarios son los que ofrecen Asian Dub Foundation para explicar sus intenciones. El grupo no entiende la música sin el compromiso y la agitación político-social. Además, se distinguen por un discurso musical amplio, variado, globalizador y, por tanto, poderoso. Lo perfecto para mover los pies al tiempo que trabaja la cabeza, tal y como podremos comprobar el miércoles 17 en la Sala Capitol de Santiago de Compostela.
“No
quiero volver al grupo”, afirma Graham Coxon, casi dos años después de su
separación de Blur. “Creo que sería lo peor para mí. No tengo nada en su
contra, nada personal, pero siento que me he quitado un peso de encima y la
verdad es que no creo que tenga ninguna necesidadde volver. No tendría sentido. Me encuentro en una fase nueva.”
Esa
fase nueva incluye el puñado de horas que Coxon le ha dedicado a su hija Pepper
de 3 años. “Si hubiera seguido en Blur, mi relación con ella no sería de
lejos tan buena”. También ha supuesto que el antaño habitual de las clínicas
de desintoxicación lleve sin probar una gota de alcohol desde 2002. Pero además
le ha servido para canalizar su tremenda capacidad para hacer música y
plasmarla en su quinto y más logrado disco en solitario, Happiness In
Magazines.
En los discos anteriores de Coxon, aunque a menudo eran brillantes, no estaban
pulidos del todo deliberadamente, por lo que ocultaban sus encantos bajo una áspera
producción propia. “Tomé conscientemente la decisión de que, como ya no
formo parte de ningún grupo, ir a por todas, aunque pueda cagarla”, explica.
“He tenido que dar la cara por mi trabajo, no andar disculpándome a mí mismo
y hacerlo como Dios manda. Hacer singles, intentar incluso hacer vídeos. Pensé
que es posible que un día eche la vista atrás y me arrepienta de no haberlo
intentado como es debido.”
Así
que lo ha intentado. El cómplice título provisional ideado por Coxon, No
More Mr Lo-fi, lo dice todo. Los fans de sus cuatro discos anteriores
reconocerán toda la gama de influencias, desde el folk tradicional hasta Fugazi,
su siempre ingeniosa forma de tocar la guitarra y la sesgada introspección lírica,
aunque, esta vez, de forma más completa y mejor realizada, más brillante y
atrevida.
“Simplemente
se grabó con más cuidado”, sonríe Coxon. “Los temas me decían: “Grábanos
bien, Graham, por lo que más quieras. No como los temas anteriores, con esa voz
incierta, porque si no te torturarás el resto de tu vida. Haznos bien, por
favor.”
Y
cuando las canciones hablan, Coxon escucha. Después de encontrarse
fortuitamente en un concierto, cedió los mandos de la producción a Stephen
Street, quien ya estuvo al mando en los cinco primeros discos de Blur. “Fue un
cambio importante para mí”, admite Coxon, “he podido renunciar a tener que
estar pendiente de todo.”
Además
del sonido global del disco, la influencia de Street ha tenido una gran
repercusión en la voz de Coxon. “Siempre me ha gustado cantar, pero nunca he
tenido la confianza necesaria para hacerlo. Pero delante de Stephen no he estado
tan cortado y, de todos modos, sabía que no me iba a dejar que cayera en la
dejadez. Por eso creo que las interpretaciones vocales de este disco son de las
mejores que he hecho en mi vida.”
Lo
mismo puede decirse de los temas. Ya se trate de la divertida y absurda adoración
del primer tema, “Spectacular”, las acrobacias tragicómicas de “Bitter
Sweet Bundle Of Misery”, la liberación de la frustración en “Freakin Out”
o la soledad exuberante y arrolladora de “Are You Ready”, el poder pegadizo
de las melodías, junto con el ingenio de las letras demuestran que, cuando se
pone a ello, Graham Coxon es todo un compositor.
“Supongo
que mis discos de referencia para este álbum han sido Ennio Morricone, Scott
Walker, The Ruts, The Cars, Split Enz y gente por el estilo”, afirma Coxon en
torno a sus fuentes de inspiración para el disco. “Siempre he sentido un gran
cariño por la música de finales de los 70, incluso los Wings. Por sorprendente
que pueda parecer, Stephen y yo pasamos una tarde fantástica escuchando “Band
On The Run”, que no había escuchado desde que era pequeño. ¡Es fantástico!”
El
que los temas estén plagados de riffs puede deberse a que por primera vez Coxon
ha compuesto los temas con ayuda de una guitarra eléctrica en lugar de la acústica,
lo que parece indicar que Happiness In Magazines llevará a Coxon a un público
más amplio que sus anteriores trabajos en solitario. “Quiero que funcione”,
admite. “Y quiero tocar en directo ante la gente, no demasiada, pero me siento
más preparado para hacerlo que hace años.”
Por
eso ahora casi todo el mundo tiene la impresión de que, después de una década
de altibajos, las cosas están empezando a tener sentido para Graham Coxon, el
hombre y el músico. Una vida contenta. Una mente ordenada. Y un álbum que
responde. “He logrado salir del río para perderme en alta mar”, afirma
Coxon. “Como todo el mundo, sigo teniendo frustraciones por la noche. Pero de
momento parece que todo ello me compensa.”