Pocos grupos como ellos para mostrar que el espíritu del rock está bien vivo entre alguna gente de las nuevas generaciones. Marah llegan, con su sexto disco, hasta nuestro Estado, puede que el lugar en el que más cómodo se encuentran tocando en directo. David Bielanko nos cuenta cómo es su nuevo álbum. “Para mí, nuestro nuevo disco Angels Of Destruction! es, a la vez, como la punta del iceberg y el fondo del pozo. Déjame explicarlo”.
Son la revelación del año. Su disco de debut Franz
Ferdinand muestra a un grupo arrogante pero con base. Hacen hacer música
para todo el mundo, para que la gente cante y baile, con la melodía como
elemento principal. O sea, que ya se están comiendo el mundo, como demostraron
en sus conciertos del Primavera Sound Festival y del FIB.
¿Cómo
vivís el éxito?
- Estamos en la fase en la que todo es
increíble y nuevo. Estamos disfrutándolo mucho. Es como unas grandes
vacaciones. Nadie se queja, nadie ha dicho aún que esto se ha convertido en
algo muy grande, que no le interesa. Seguiremos haciendo todo lo que podamos
para vivir esta sensación el mayor tiempo posible.
¿Qué os
parecen todas esas comparaciones con otras bandas revivalistas como Interpol,
The Rapture, Hot Hot Heat, Radio 4…?
- Una gran diferencia con todos esos
grupos es que no nos tomamos a nosotros mismos en serio. Y, también, que no nos
oponemos al pop. En nuestro caso, todo el mundo tiene que ser capaz de cantar
nuestras canciones con nosotros.
¿Cuál ha
sido, hasta ahora, la mayor motivación con cada canción?
- Preguntarnos dónde está la diversión.
Es nuestro primer principio. Si no se le encuentra esa vertiente, se deja de
lado. Así seguimos buscando algo mejor y evitamos caer en la autoparodia o en
ejercicios de recapitulación. Lo que ya has hecho antes no es divertido, y
muchos grupos lo olvidan. Su razón es que si les gusta, lo tocan. Nosotros
vamos un paso atrás e intentamos imaginar cómo es escuchar
nuestra propia música.
¿Os
molesta que se citen siempre a otros grupos para hablar de vosotros?
- Siempre pasa con un debut. Parece
ser que sonamos como otros setenta grupos. Ya nos hemos hecho a la idea. Pero,
de verdad, ¿quién suena como XTC, Joy Division, ABBA, Led Zeppelin, The
Strokes, Orange Juice y Talking Heads? ¿Nadie se ha dado cuenta de que puede
ser que estemos haciendo algo nuevo? Ayer añadí un nombre nuevo a nuestra
lista, cuando una chica que había visto nuestro concierto vino y dijo que
estaba claro que éramos grandes fans de la psicodelia de los 60, especialmente
The Chocolate Watch Band. ¡Y nunca los hemos escuchado! Por ejemplo, piensa en
Gang Of Four, con quien nos comparan. ¿Dónde está ahí el pop? No nos atraen;
representan una élite de lo que se llama lo alternativo: músicos que trabajan
desde principios intelectuales para los que la melodía no tiene ninguna
importancia. Si usas melodías pop, dicen, traicionas tu status y tu arte. Mira:
la música experimental es fascinante, pero aburrida. Para nosotros primero está
la melodía y, sólo después, miramos si podemos hacer algo distinto o
inesperado. Gang Of Four también tenían un mensaje político. No nos gusta.
Esa combinación es peligrosa: así la música tiende a envejecer.
Pero
vosotros venís de una escuela de arte en Glasgow en la que tenías vuestro
propio comunidad, The Chateau, como Andy Warhol.
- Warhol quería un imperio, crear un
culto a su alrededor. No nos interesa. No tenemos líder espiritual. Queremos
individuos con sus propias ideas que sepan entretenerse con diferentes facetas
como las artes plásticas, el cine, el teatro o la música, pero con la misma
idea. Sin una persona o un elemento predominante. Lo que sí tenemos en común
con La Factoría de Andy Warhol es que nos situamos conscientemente fuera de lo
que está de moda y del ojo público.
¿No queréis
que se os asocie con ello?
- Prestamos atención a nuestra imagen
y seguimos con atención las modas, pero eso no significa que seamos arty.
Lo asociamos con música más difícil que la nuestra. ¿Es algo artístico la
observación, como hacemos en nuestras letras? Tal vez sí. Buscamos
constantemente la tensión entre la vida diaria y lo excepcional, es cierto,
pero eso funciona en todas las formas de arte. Y en nuestros textos y músicas
hay muy poco de abstracto. La mayor parte habla de nuestras vidas y de la gente
que nos rodea. Hablamos de gente real, como en “Jacqueline” o “Michael”.
La pasión humana y los extremos son los temas más fascinantes. Nuestros
autores favoritos hacen lo mismo: Graham Greene, John Steinbeck, Guy de
Maupassant… Expresan las ideas más complejas con las palabras más sencillas.
Es más: me gustan los textos con el ritmo de una conversación. Si eres capaz
de poner eso en el ritmo de la música, es lo ideal.
¿Y
vuestra imagen, que parece tan importante?
- Conozco a muy poca gente que no se
preocupe por ello. Cuando vas a una fiesta o a un club quieres tener la mejor
pinta, ¿no? No sé por qué razón la gente escribe que somos gays vanidosos.
Simplemente somos personas, como todo el mundo. Es normal que una parte de
nuestra audiencia sea gay, y parte de nuestros amigos lo son. Además, son una
fuente de inspiración.
¿Qué hay
de la prensa que encumbra a grupos para luego dejarlos caer? ¿Será vuestro
caso?
- Mostrar entusiasmo por los nuevos
grupos es su trabajo. Por ejemplo, NME es el medio para descubrir nuevos grupos
y nuevos sonidos, ya que es un semanal. Q y Mojo, al ser mensuales, tienen una
actitud de esperar y ver qué sucede. El NME puede estar en todos lados y rápidamente.
Y muchas veces se equivocan. Entonces la gente les critica, por haber aupado a
un grupo que no puede responder a las expectativas creadas. Esa clase de grupos
se lo deben a ellos mismos. ¿Recuerdas a Gay Dad? ¡Cómo iban a triunfar! No
tenían canciones, eran unos aburridos y ni habían pensado en su identidad.
Nosotros tenemos canciones, tenemos un discurso, podemos tocar, tenemos una
buena imagen y sabemos cómo conquistar el mundo. ¿Cómo no vamos a responder a
esas expectativas?