We Started Nothing es el álbum de debut de The Ting Tings. Situado por la BBC entre los tres primeros de la lista Sound of 2008, es decir, entre los grupos sin disco editado con más proyección para este año, el dúo formado por Katie White y Jules De Martino no llega para demostrar nada, sino para disfrutar haciendo gran música pop a su manera. Aquí está, pues, la nueva revelación británica, que publica en España We Started Nothing, disco que presentarán en concierto el 19 de julio en el marco del FIB (XIV Festival Internacional de Benicàssim) en su primera aparición en los escenarios españoles.
Acudir
al mismo trabajo aburrido todos los días. Según Coldplay, eso es lo que haces
cuando no pones el corazón y el alma en lo que haces. “La única forma en la
que me puedo plantear hacer un álbum es simplemente vivirlo y respirarlo todos
los días hasta que esté terminado”, explica el cantante del grupo Chris
Martin. “Durante tanto tiempo como haga falta”.
Para
su tercer álbum, X&Y, hizo falta
un maratón de 18 meses de trabajo antes de que estuviesen preparados para la
estrofa final. Pero cuando eres un apasionado de tu música, haces lo que haga
falta. “Nos esforzamos hasta donde podíamos llegar”, explica el guitarrista
Jonny Buckland. “Necesitábamos sentir que habíamos progresado, que nos
emocionaba lo que hacíamos, y no queríamos dejarlo hasta que estuviese
bien”.
Y
aquí está X&Y. Las letras tratan de los grandes temas como vida y muerte,
amor y pérdida, sobre estar fascinado por el mundo que nos rodea, pero también
sobre aceptar que algunas cosas puede que nunca se lleguen a comprender del
todo. “En matemáticas X e Y son siempre las respuestas, pero en la vida nadie
sabe”, comenta Chris. “Para mí el álbum trata sobre esas preguntas sin
respuesta, y lo que se debería hacer acerca del hecho de que no se pueden
explicar todas las variables desconocidas”.
El
segundo álbum, A Rush Of Blood To The
Head, colocó al grupo con firmeza en la primera liga, y en el 2003 hicieron
una larga gira por estadios de todo el mundo, colgando el cartel de todo
vendido. Justo después Chris y Jonny se fueron a Chicago para componer, y
trajeron de vuelta algunas maquetas para que todos trabajasen sobre ellas en
Liverpool con su colaborador habitual Ken Nelson.
Determinados
a evitar su acostumbrado agotador calendario de grabación, trabajaron a un
ritmo relajado, entrando cada uno en el estudio para añadir sus toques propios.No fue hasta el verano del 2004 que empezaron a darse cuenta de que algo
no estaba bien.“Se había convertido en algo bastante fácil”, comenta
Will. “Y ninguna cosa buena se consigue fácilmente. No tenía ninguna pasión,
ninguna energía”.
“Lo
que estábamos haciendo sencillamente no era lo bastante bueno”, sentencia
Jonny. “No sonaba a que hubiese ninguna interacción entre nosotros. Te puedes
obsesionar demasiado en hacerlo perfecto, y olvidarte de lo que de verdad
importa”.
Así
que aquel verano, por primera vez en un año, empezaron a salir juntos otra vez.
Jugaban al fútbol y al baloncesto. Salían a comer. Hicieron vídeos tontos
para colgar en su página web. Se olvidaron de todas las distracciones de estar
en un gran grupo y recordaron que en primer lugar eran amigos. Y luego se dieron
cuenta de lo que faltaba. “Para ser un gran grupo, hay que tocar juntos”,
dice Jonny sonriendo.
“No
tenía ninguna identidad”, explica Chris. “Así que decidimos que teníamos
que despojarnos de todo lo superfluo, volver a entrar en un local de ensayo de
mala muerte lleno de cerveza por el suelo y nombres de grupos grabados en las
columnas y, simplemente, tocar juntos”.
A
principios de enero Chris se fue a Ghana para renovar el compromiso que desde
hace mucho tiempo tienen Coldplay de ayudar a que el comercio sea más justo en
los países en desarrollo. Fue un viaje penoso y duro, pero Chris dice que le
proporcionó inspiración fresca. Después, hubo unas cuantas semanas de trabajo
intenso en el estudio y se añadieron tres canciones nuevas, incluyendo “A
Message”, una canción que Chris describe casi como un regalo sorpresa. “Me
desperté en medio de la noche, corrí escaleras abajo y me vino la canción,
como un visitante nocturno. Simplemente vino, en su forma completa. Fue tan
emocionante. Como el último pez que coges antes de guardar los bártulos,
cuando todo el mundo ya se ha ido a casa”.
“Con
cualquiera de nuestros discos, en primer lugar tiene que ser una gran canción”,
explica Will. “La diferencia está en lo que hemos escogido hacer con algunas
de esas canciones. Algunas tienen un ritmo más rápido, algunas son un poco más
rock, algunas tienen más bien un sonido electro. La voz de Chris suena increíble
y todos tocan mejor que lo habían hecho nunca hasta ahora”.
A
pesar de haber trabajado en varios estudios, el tramo final fue bastante rápido.
“El resto era más bien como una investigación”, explica Chris. “Lo que
está de hecho en el disco no está tan elaborado. Todo ocurrió bastante rápido.
Este álbum es la declaración más cruda de nuestra banda, el sonido de
nosotros siendo nosotros mismos”, continúa. “Hay cuatro personas tocando
estas canciones, ninguna de las cuales puede reemplazarse por nadie más. Jonny,
Guy y Will son todos capaces de hacer algo que yo nunca habría pensado hacer,
pero eso suena sencillamente genial. Y para mí, eso significa más que
cualquier premio porque me hace sentir algo de verdad. El resto es sólo algo
agradables cuando pasa, pero no es la razón por la que hacemos música.
Queremos hacer algo que nos mueva cuando lo escuchamos. Porque quitando todo el
bombo, la promoción, los premios y ese tipo de cosas, lo que queda es en
realidad la música.”