Lo primero que llama la atención es su voz: el poder vocal que tiene para desafiar escalas, llegando a los tonos más bajos, sensuales y lentos. Pero también tiene soul y, sobre todo, sabe cómo hacer bailar. Sam Sparro posee, además, un don innato para las melodías y reconoce un estribillo poderoso en cuanto lo oye. No hay más que escuchar un single como “Black And Gold” para comprobarlo y saber por qué su primer disco homónimo es un éxito planetario.
El
grupo zaragozano ha presentado
recientemente su primer disco
La
zaragozana Eva Amaral empezó recorriendo todos los garitos de la Península
en los que le dejaban presentar sus canciones en compañía de su novio y
guitarrista. Después, alguien le ofreció grabar y, ya con banda completa y
de gran fuerza en escena, se ha ido ganando poco a poco a los más escépticos
a base de canciones que ganan en directo.
- ¿Cuándo
surgió la necesidad de dar rienda suelta a tus canciones?
- Al principio no componía. Yo empecé tocando la batería en
Zaragoza, donde nací, en un grupo que se llamaba Bandera Blanca. Había
compuesto algunas canciones pero no se las enseñé a nadie. Era muy tímida
hasta que un buen día comencé a enseñarle las canciones a la gente que tenía
más cerca y de ahí surgió también lo de formar una banda.
-
Supongo que tendrías una buena colección de canciones y que tendrías que
rechazar para este primer disco.
-
Había treinta y tantas canciones y teníamos que elegir unas doce, así que
Juan, que es el guitarrista y el cincuenta por ciento de Amaral, y yo pusimos
las que cada uno quería que fueran y curiosamente coincidió, aunque al final
incluimos trece canciones. Las que han quedado fuera irán a un segundo disco,
aunque como ya hemos compuesto nuevas canciones tal vez se queden fuera.
- ¿Lo
que más te interesa son los solistas eléctricos americanos?
-
Yo escucho de todo. Me da igual que sea un grupo, un solista o un hombre
orquesta. Amaral no es una solista, sino el nombre de una banda, además de
ser mi apellido y el de mi padre. En la banda, la composición corre a cargo
de Juan y de mí.
-
¿Es
esa década la de tu educación musical básica?
-
Me gusta el rock de los 50, la psicodelia, el rock de la Costa OesteY Aunque
Amaral es un conglomerado de muchas músicas, pero sobre todo es un grupo de
rock. No se trata de hacer un ejercicio de estilo. Vivo en 1998 y sigo todo lo
que se hace ahora mismo, pero sin dejar de oír lo que me ha gustado toda la
vida.
-
¿Hacéis
versiones en directo o en el local de ensayo?
-
Normalmente hacemos ADancing Barefoot@ de Patti Smith, una canción que también
aparece ahora como versión en el disco de U 2 y que más gente se atrevió a
interpretar a su manera. Hace tiempo también hacíamos una versión de
AEstratosfera@, una canción del segundo disco del grupo de Granada Lagartija
Nick, que se titulaba Inercia y que
era muy bueno. También lo que han hecho con el cantaor flamenco Enrique
Morente en Omega era bestial.
-
¿Cómo
fue la colaboración de Álvaro Urquijo de Los Secretos a nivel de
instrumentista, arreglista...?
-
Lo suyo fue una colaboración puntual y especial dentro del disco. Sobre todo
pensamos en él porque Juan toca guitarras de doce cuerdas y quería contar
con alguien con experiencia en ese instrumento. Lo llamamos y lo que iba a ser
una colaboración especial en una canción grabada en una noche, acabó siendo
una participación mucho más amplia. Ésa fue para mí la colaboración
especial del disco, junto con la de Fernando Alfaro de Chucho, ya que yo
siempre fui una gran seguidora de Surfin= Bichos, y él es uno de los mayores
compositores que hay.
-
¿Hay
receptividad en el Estado a tu música?
-
Yo estoy muy alucinada de cómo ha sido la respuesta en directo en la gira que
estamos haciendo, que es algo que no nos esperábamos.
-
¿Encuentras
que estás a medio camino entre las grandes audiencias y los públicos
especializados?
-
No lo sé. Cuando estoy en casa haciendo una canción en lacama con mi guitarra no me planteo esas cosas. Yo hago las canciones para
mí y no pensando en qué tipo de gente las pueda coger, y luego te llevas
grandes sorpresas, porque la gente convierte las canciones en algo muy suyo y
eso es lo más bonito de la música.
-
¿Hay
alguna solista que entiendas que está en tu misma situación -Christina
Rosenvinge, Mercedes Ferrer-?
-
Muchas veces se tiende a comparar las mujeres con las mujeres, hacer una
etiqueta, y, en los casos que citas, son muy distintas entre sí y con relación
a mí. Si me tuviera que identificar con alguien, no me gustaría nada, y me
retuerzo como una serpiente ante la idea.
-
Todo el mundo está de acuerdo en que la fuerza de tu directo no se recoge en el
disco. ¿Qué
sucedió?
-
Lo que ocurre es que en directo hay una magia muy especial que es muy difícil
de capturar en el disco. Aunque, normalmente, suele suceder al revés, que los
grupos desmerecen bastante de los discos. Lo sé porque he estado tocando mucho
este verano. En nuestro caso pasa al contrario y eso es positivo. Espero que algún
día podamos captar esa fuerza en el estudio y ésa era nuestra obsesión en
este disco, sobre todo porque veníamos de recorrer toda España tocando y
porque no teníamos dinero para hacer maquetas, que es el camino habitual a la
hora de darte a conocer. Asumo tanto los errores como los aciertos, ya que nos
han dado plena libertad para grabar el disco. Pero hay que tener en cuenta que
el disco no era el objetivo, sino que gracias a él pudiéramos seguir haciendo
lo que realmente queremos, que es tocar, y que para nosotros es una forma de
vida.