Dos rupturas: con su grupo y con su novia. Una cabaña en las montañas. La posibilidad de escapar. Meses sin más contacto con personas que con su padre, esporádicamente. Cazando ciervos. Tocando con su guitarra. Al final, un primer álbum en solitario para Justin Vernon bajo el nombre de Bon Iver (algo así como Buen Invierno en francés). Su título: For Enma, Forever Ago (Par Enma, Hace para siempre). Folk crudo, en esencia. ¿Y cómo lo hizo?
“Nunca he llorado en los brazos de nadie de la forma en que he llorado
en tus brazos”. Toma una línea del disco No
Cities Left, el debut de The Dears, de Montreal, y puedes empezar a pensar
que no sólo Interpol, The Killers, Radio 4 y otros grupos norteamericanos
recientes son los que se miran en el espejo británico del pasado. En su caso,
la voz su líder Murray Lightburn se puede situar entre Morrissey -del que también
ha aprendido algo en sus textos- y Damon Albarn caught at his most nakedly
earnest. Aunque la comparación no sería totalmente justa, porque en este debut
hay canciones como “Lost in the Plot” o “Expect The Worst/ ‘Cos She’s
A Tourist” que demuestran que los canadienses están aquí para quedarse y que
su inspiración ya ha dado más de lo que se podía pedir.