La taza medio llena y la sonrisa en los ojos. Alberto Matesanz (50% del dúo afrancesado Plastic d’Amour) llega a su segundo disco, Ventajas de ser optimista, con un ánimo más elevado, más animado, menos melancólico que en lo que fue su primer disco en solitario, Sol de medianoche. Ahora lo que quiere es que este disco -que grabó en su estudio casero y que modeló en Nashville con la ayuda de Brad Jones- se escuche bajo el sol de mediodía. Al habla con el doble hispano de Adrian Grenier.
Se lo sabían de antemano, pero debió de parecerles demasiado. Por un lado, las
comparaciones con Joy Division y otros nombres de aquella época; vamos, que
hasta The Chameleons parecían una banda a reivindicar. Por otra, su desazón
existencial. Tanto que, para su segundo disco, han decidido aligerar la carga
emocional y virar unos pocos grados hacia el pop. El resto continúa casi
inamovible. Del pillaje a intentar buscarse una personalidad. Interpol nacieron
con una losa encima -simpática, eso sí- y ahora intentan echar un vistazo
fuera. ¿Cómo te gustan más?