Unos quince años, cinco discos de larga duración, un álbum de versiones, varios EPs, muchas giras por toda la Península… Y, sin embargo, en la primera división del pop estatal casi nunca se ha tenido en cuenta a Niños Mutantes, por elementos ajenos al grupo. Puede que todo cambie con su nuevo álbum, Todo es el momento, que, de nuevo, presentan en directo con una larga gira.
El estilo ecléctico de Angelique Kidjo se pasea por otros puertos Oyaya, una palabra que en yoruba significa regocijo. Oyaya
es la última parte de una trilogía en la que Angelique Kidjo ha buscado las raíces
de la la música africana a través de los países en los que acabaron viviendo
los esclavos que partían del continente. Ese viaje la llevó a los EEUU, tal y
como recogió su disco Oremi, y a
Brasil, que dio como resultado Black Ivory
Soul. Para Oyaya recorrió y se
inspiró en Cuba, Haiti y Jamaica, incorporando ritmos latino americanos y
caribeños como la salsa, el calypso, el merengue o el ska, aunque sin perder en
ningún momento su base africana, que sirve para recordar que África está en
la raíz misma de estas excitantes músicas.