Nick Cave, tensión sobre las tablas
The Abattoir Blues Tour DVD

Suelo leer todo comentario de cine que
cae en mis manos, casi con tanto interés como las publicaciones musicales. Entre
todos los críticos, había uno con el que a veces coincidía y otras no, un
crítico ya desaparecido del diario que más vende en este país, quien de vez en
cuando, entre sus artículos, conseguía interesarme como pocos. Una referencia
que hacía en contadas ocasiones suscitaba invariablemente mi interés hacia el
film que comentaba: se trataba de esas películas que, según él, se iniciaban en
lo alto de la ola, en un clímax, y ya no bajaban de ahí durante toda su
duración.
Parece difícil, pero algunos lo han
logrado. Despertar el interés con una secuencia inicial imborrable y lograr que
todo lo que venga detrás supere en intensidad a ese momento inicial. Si en el
cine es algo muy especial, casi nunca llegué a encontrarlo claramente en el
mundo del rock. Ya, es cierto que en alguna ocasión un disco te sorprende con el
corte inicial y también con los le siguen -en la mayor parte de los casos eso
suele pasar cuanta menos información tienes sobre el disco-.
Pero, ¿y en el directo? Lo normal es
que, por mucho que nos guste un artista o un concierto que presenciamos, no
consigamos mantener nuestra atención completamente durante la hora y media que
puede durar la actuación, probablemente porque quien está encima de las tablas
no logre atraer en todo momento a su audiencia. Entre las contadas excepciones
siempre estará Nick Cave, y eso es algo que nos viene a recordar su nuevo DVD.
Grabado durante la gira del disco del
2004 Abbatoir Blues / The Lyre Of Orpheus, y con formato doble, aquellos
que tuvimos oportunidad de verlo en su visita a España con esta gira sabemos
bien de qué hablamos. En el primero de los Vds., grabado en el Brixton Academy
de Londres el 11 de noviembre del 2004, está bien documentada esa clase de
actuación que se vio en Benicassim. Nick Cave empieza en todo lo alto con
“Hiding All Away” y, desde ese primer momento, no se baja nunca de lo alto de la
montaña.
En formación de lujo, a pesar de la
reciente deserción de Blixa Bargeld, la banda se ve empujada y engrandecida por
un coro gospel que también le daba nuevos aires a aquel disco doble de hace un
par de temporadas. Ahí radica la fuerza, antes alcanzada por los Bad Seeds con
sus tormentas eléctricas, de su reciente cancionero, el que cubre gran parte de
su actuación, culminando en una versión apoteósica de “Stagger Lee”.
El realizador de la grabación, Mark
Rainsforth, prefiere no desplegar ningún alarde, dejando que sea la música y la
fuerza del grupo los que se hagan dueños de la cinta. Tampoco interfiere a la
hora de recoger lo que fue aquel concierto y lo más que se permite son imágenes
de la sombra de Nick Cave amenazante sobre las paredes del recinto, como si de
una cinta expresionista se tratara.
Para el segundo de los DVDs, registrado
en esta ocasión en el Hammersmith Apollo de Londres el 7 de junio de 2003, se ha
dejado la cara más tranquila de Cave, la que imperaba en sus discos de los
últimos tiempos. El propio Cave explica que los dos discos que editó
conjuntamente en el 2004 vienen marcados por una diferencia sustancial: en el
primero de los discos, Abbatoir Blues, es la batería de Jim Sclavunos la
que marca un hilo en común entre las canciones, más eléctricas; mientras, en el
segundo, The Lyre Of Orpheus, la batería de Thomas Wylder, más enraizada
en el jazz, impone un aire más sosegado al álbum.
Algo parecido ocurre en el DVD. A pesar
de que ambos baterías están en las dos actuaciones, la segunda es en la que se
han seleccionado los momentos en los que se encuentra al Nick Cave más crooner,
sentado gran parte del tiempo frente a su piano. Tan sólo la aparición de Chris
Bailey de The Saints, con su imponente voz para cantar juntos “Bring It On” y el
apoteósico final del último tema recogido, “Wild World”, rompen esta sensación
de intimidad. Los añadidos en este segundo DVD -videoclips, un corto documental
sobre el rodaje de “Bring It On” y otro documental, también de escaso minutaje,
en el que se comenta la grabación de ambos discos en el 2004- poco aportan
frente a la rotundidad de las actuaciones.
En cualquier caso, tanto en el formato más eléctrico
del primer DVD como en el otro más acústico, además del indudable carisma de
Nick Cave, la palabra clave en una actuación del australiano es la tensión, que
se mantiene desde el primer momento sin ceder en ningún momento, tal y como se
puede comprobar en este The Abbatoir Blues Tour. ¿Puede ser eso
precisamente aquello a lo que se refería aquel crítico?