Billy Bragg, socialismo del corazón

Lo tenía fácil. Estaba ahí, esperando a
ser utilizado. Él mismo dio el titular para esta revisión de su carrera
-‘Socialismo del corazón’-, siendo bien consciente de ello cuando escribió la
canción “Upfield”. Pocas palabras pueden definir mejor lo que Billy Bragg ha
venido haciendo desde el mismo año cero del punk, 1976, aunque su toma de
conciencia política llegara con su carrera en solitario, a partir, sobre todo,
de 1983.
Ahora a sus 50 años, lo tiene más
claro que nunca. En la palabra ‘compasión’ ha aprendido a articular mejor que
nunca su discurso, un discurso con contradicciones, claro, como los de todo ser
humano, pero bastante consecuente desde sus inicios. Si una generación de
nombres clásicos del rock cumplen este año los 60 -David Bowie, Iggy Pop, Elton
John, Marianne Faithfull, Ron Wood, Ry Cooder, Jeff Lyne, Dave Davies,
Florian Scheneider,
Santana...-, Billy Bragg vendría a significar su
relevo, el de aquellos que comenzaron en el punk y tuvieron sus mejores momentos
a finales de los 70 y principios de los 80: Joe Strummer, Paul Weller, Johnny
Lydon...
Sin embargo, Billy Bragg ha sido siempre más
celebrado y comentado por ser el británico más famoso de la izquierda fuera del
Parlamento de su país, un socialista por sus ideas, que las ha ido dejando
filtrar en las estrías de sus discos, entre canciones que hablan de sentimientos
y relaciones personales. En algunos discos el tema se escoraba más hacia la
política -The Internationale- y en otros hacia lo personal -Workers
Playtime-, pero ambas vertientes han estado siempre ahí, casi en la misma
proporción.
No es difícil sentir simpatía por alguien que cree
que los 70 duraron tres años, del 76 al 79 -justo lo mismo que el punk; antes no
había casi nada en la música popular para él-, y que cree, al mismo tiempo, que
los 80 duraron 18 años, del 79 al 97 -los años más oscuros en los que los
conservadores detentaron el poder en su país, en especial aquellos en los que la
dama de hierro Margaret Thatcher fue la cabeza de aquel gobierno-.
No obstante, esa división temporal no coincide con
las dos etapas que se pueden establecer en la trayectoria en solitario de Billy
Bragg. Podemos decir que sus años con Riff Raff si coinciden con sus años
70, del 76 al 79, pero lo que él considera los años 80 no se puede aplicar a sus
álbumes a su nombre, que tienen una línea divisoria bastante clara allá por
1990, con la edición del EP The Internationale: hasta 1988 llegaría una
primera etapa que se cierra con Workers Playtime y, a partir de 1991 con
la publicación de Don’t Try This At Home y el descanso de cinco años que
le siguió vendría una segunda etapa que lo trae hasta nuestros días en activo. Y
da la impresión de que va a ser por mucho tiempo.

“Puede hacerte reír. Puede hacerte llorar. Puede
hacer que te ciegues de rabia. Billy Bragg, el hombre para las canciones y el
baile”
Melody Maker
Stephan William Bragg -Stephan para su familia,
Billy para el resto de la Humanidad- nació el 20 de diciembre de 1957 en Barking,
una población que entonces se hallaba a un corto paseo en metro de Londres, algo
crucial en la educación musical de nuestro hombre, y que hoy ha acabado
engullida por la metrópoli. Su padre trabajaba en un almacén y su madre enseñaba
cocina en el turno nocturno de una escuela de su ciudad.
Su primer momento de fama llegó a los 13 años,
después de escribir a la luz de unas velas un poema titulado “Este niño” sobre
la salvación del mundo por Jesús. Sus profesores, incrédulos, llamaron a sus
padres para saber de dónde lo había copiado. Tras descubrir que él era realmente
el autor, se lo llevaron a Radio Essex a leerlo.
Por aquel entonces, el adolescente Stephan Bragg ya
había iniciado una amistad con quien sería su mayor aliado musical durante todos
estos años, Philip Wigg, más conocido como Wiggy. El primer disco que escucharon
juntos fue “Maggie May”, de Rod Stewart. De ahí a devorar compulsivamente la
música que se programaba en la radio y grabar sus propias casetes no había más
que un paso.
Durante meses fueron recogiendo en sus libretas
escolares sus top 20 de cada semana. “Scarborough Fair” de Simon & Garfunkel
encabezó las listas de Billy durante dos años, llegando a contar el dúo con 14
de las 20 canciones en su lista en una ocasión. “You Were It All”, de nuevo de
Rod Stewart, fue el primer single que Billy compró con su primera paga, y el
Grandes éxitos de Bob Dylan el disco que sonó en su reproductor
incesantemente durante meses.
Con una guitarra acústica de Wiggy y una armónica de
Billy se pusieron a dar cuenta del cancionero de Rod Stewart y Bob Dylan. Al
poco, Billy se hizo con su primera guitarra. Fue la época en la que empezaron a
comprar revistas musicales y a sentirse diferentes frente al resto de sus
compañeros: mientras Led Zeppelin, Yes, Queen o Deep Purple eran moneda común
entre sus compañeros, ellos miraban más hacia los sonidos influidos por el folk,
el blues y el soul, en especial The Faces y Rolling Stones, de quienes devoraron
todo su fondo de catálogo, así como de todos los grupos que éstos habían
versionado.
Billy dejó pronto la escuela para ponerse a
trabajar, primero como administrativo en una naviera y, después, como chico de
los recados en un banco, lo que le dejaba bastante tiempo para visitar sus
tiendas de discos favoritas. Como nunca llegó a tener una educación superior,
tuvo que tomarse su afición y trabajo en la música como responsable de gran
parte de su formación.
Aunque su primer grupo Riff Raff no llegó a
presentarse como tal hasta 1977, dos años antes ya existía una primera formación
con Steven ‘Ricey’ Rice en los teclados y Robert Handley en la batería. Por
aquel entonces se dedicaban a hacer versiones de aquellos grupos que les habían
marcado, al tiempo que empezaban a componer sus propias canciones.

“Bragg refleja las esperanzas y los miedos de la gente”
Melody Maker
En noviembre de 1976 el grupo da su primer concierto
con el nombre de The Flying Tigers en el Gran Concurso Rock para Amateurs
celebrado en Hornchurch. Como curiosidad, en aquella edición participó también
un grupo de heavy llamado Iron Maiden (sí, esos mismos), que no tardarían mucho
en arrasar en las listas. Ninguno de los dos ganó, pero ya habían tenido al
menos la oportunidad de tocar frente a una audiencia.
El momento clave en sus vidas estaba por llegar. El
9 de mayo de 1977 se presentaron a un concierto de The Jam, de quienes habían
oído hablar muy bien y a quienes tenían ganas de ver en directo. Ni siquiera
sabían que el grupo participaba en la gira White Riot como invitado de The Clash.
Ahí descubrieron el punk, lo que el punk podía hacer por ellos -y ellos por el
punk-, y su afinidad con los dos grupos que actuaban aquella noche.
Ése fue el gran big bang para el cuarteto. El otro,
un anuncio en el Melody Maker que hablaba de unos estudios de grabación en el
campo, en Clopton. Sin compromisos que los retuvieran en su ciudad natal, el
grupo se marchó por una semana allí, donde se les unió Johnny Waugh al bajo,
aunque aquella semana acabó convirtiéndose finalmente en tres años en el lugar
como héroes locales. Ruan O’Lochlainn era el dueño del estudio, un tipo con
cierta experiencia en la producción. Su mujer, Jackie, fue quien les puso el
nombre, Riff Raff, “simplemente porque eran exactamente eso”.
En la primera semana allí, Riff Raff compusieron
ocho canciones, entre ellas “Romford Girls” y “I Wanna Be A Cosmonaut”, que
acabarían en su primer EP. Ese primer disco fue editado por Chiswick Records,
gracias a los contactos en Londres de los responsables del estudio, al mismo
tiempo que otros dos EPs de los grupos The Jook y The Drug Addix (el primer
grupo de Kristy MacColl), en un lanzamiento presentado conjuntamente como
Suburban Rock’nRoll.
En aquellas fechas, el grupo apareció por primera
vez en televisión, gracias a que un equipo de la BBC se había presentado en el
estudio tras una llamada de la propietaria Jackie, que quería denunciar como un
granjero que no estaba contento con tenerlos como vecinos les dejaba la mierda
de su granja en la puerta. Así que encima de aquel montón de estiércol
aparecieron Riff Raff con Billy Bragg por primera vez en la pequeña pantalla.
En 1978, para ver de nuevo a The Clash, Bragg se
encontró participando en su primer acto político, aunque esta vez desde abajo,
entre el público. El festival Rock Contra el Racismo había sido ideado meses
antes para contrarrestar a Eric Clapton, quien meses antes había dicho que todos
los inmigrantes negros en el Reino Unido deberían ser enviados de vuelta a sus
países -curioso en alguien que tocaba blues y había tenido un gran éxito
cantando una canción de Bob Marley-. Allí Bragg empezó a darse cuenta de que
rock y política podían ir unidos, algo que recuperaría más tarde.
En esos años Bragg conoció a fondo el negocio,
pateándose todos los locales de la zona sin dejarse ninguno, pasando por todo lo
que una estrella de rock suele conocer en su carrera, todo ello con un único EP
de tirada limitada. Tras las previsibles deserciones, Billy y Wiggy entraron de
nuevo en el estudio en 1980 junto a un nuevo compinche, Mark Earwood, en el
piano, y Oscar O’Lochjaliann, de doce años, hijo de los dueños del estudio, a la
batería. Junto a ellos registraron ocho canciones, que fueron editadas por el
sello Geezer Records en cuatro singles de edición limitada a 1.000 copias cada
uno, con “Every Girl”, “Kitten”, “Little Girl Know” y “New Home Town” en sus
caras A.
Pero Riff Raff ya había desaparecido con la decisión
de todos de volver a Londres. Por entonces, Billy se había desengañado de su
vida en el rock y, sobre todo, de que el punk no hubiera conseguido cambiar casi
nada. Desilusionado y desorientado, Billy encontró refugio en el Ejército de Su
Majestad. Cuando se le menciona, no se excusa ni se justifica, pero conviene
recordar para entender mejor sus razones que su padre ya había conducido un
tanque en el Ejército, que su madre le presionaba entonces para encontrar un
trabajo, que todos los días pasaba por delante de una oficina de reclutamiento
cercana al hogar paterno y que había escuchado demasiadas veces el disco
Setting Sons de The Jam, con unas cuantas referencias a la vida militar.
“Quiero conducir un tanque y no quiero ir a Irlanda
del Norte”. Con esas palabras se alistó. Cuatro meses de instrucción en el
regimiento de caballería fueron suficientes para descubrir que lo que de verdad
quería hacer era volver al mundo que había dejado atrás, tras comprobar que
estaba componiendo canciones de nuevo y que en la fecha de la muerte de Bob
Marley él había sido el único en el cuartel que realmente había sentido un
cierto vacío. No tenía nada que ver con aquel mundo, así que por 175 libras -“el
dinero mejor invertido de mi vida”, declararía después- compró su libertad,
quedando desvinculado para siempre del Ejército.

“Se
lo debe todo a Spandau Ballet”
NME
Tras encontrar trabajo en una tienda de discos,
Billy recuperó dos canciones compuestas en el pasado, “Richard” y “A New England”,
para su nueva encarnación, Spy Vs Spy, al tiempo que componía otras nuevas. Era
1982, y con ese curioso nombre empezó a dar conciertos en solitario -como
contraposición a grupos como Spandau Ballet o Duran Duran, que copaban las
listas-, en una línea entre el punk y folk, algo que definía como “los Clash de
un sólo hombre”.
Su primera actuación fue en marzo de aquel año,
concierto al que acudió un periodista del Melody Maker al que Bragg le había
escrito una carta pidiéndole que fuera a verlo. Unas semanas más tarde ganó 50
libras en un concurso para grupos noveles al quedar en segundo lugar. Gracias al
dueño de la tienda de discos para la que trabajaba, que tenía un estudio
portátil, Bragg registró sus primeras seis canciones, de las que cuatro
acabarían en su primer mini-álbum (“A New England”, “To Have And To Have Not”,
“The Man In The Iron Mask” y The Milkman Of Human Kindness”) y una en su
siguiente álbum (“Strange Things”), quedando fuera sólo “The Cloth” -para la que
se acompañaba a la hora de interpretarla en directo de una caja de ritmos-.
Aquella maqueta fue remitida a todas las
discográficas del momento. En Melody Maker, aquel periodista que había
contactado fue el primero en comentar la música de Spy Vs Spy, bastante
favorablemente. A su lado aparecía un comentario, bastante menos positivo, de
otra maqueta de un grupo llamado Nux Vomica, y que, aunque el crítico no lo
sabía, estaba compuesto por Billy Bragg, Wiggy y su hermano. Nux Vomica dejó de
existir en el mismo instante en que leyeron la crítica.
Billy Bragg seguía dando conciertos en antros
infumables, pero eso le sirvió para aprender a tratar con una audiencia que no
tenía ningún interés en lo que estaba viendo y a articular sus monólogos entre
las canciones con los que atraer su atención. Algunos conocidos le hablaron de
Peter Jenner, que había sido manager de Pink Floyd, T Rex, Roy Harper y The
Clash, y que ahora trabajaba en Charisma Records.
Bragg se presentó en su oficina y se sentó a esperar
su oportunidad. Aquel era el día en que Peter Gabriel, el gran artista de
Charisma, iba a aparecer en televisión y, por suerte, en la compañía no
funcionaba la televisión. Bragg se ofreció a arreglarla, lo consiguió y, a
continuación, fue hasta el despacho de Jenner a dejarle su maqueta. Desde el
momento en que escuchó las canciones, Jenner se convirtió en su máximo valedor,
primero en Charisma y, después, como mánager, trabajo en el que continúa hasta
hoy.
Peter Jenner consiguió sacarle a la compañía un
acuerdo especial: sin contrato, editarían un disco de entre 4 y 12 canciones si
Bragg conseguía grabarlas de alguna forma. Así que, finalmente, tras un fin de
semana de grabación en directo en un estudio, tocando sus canciones varias veces
hasta conseguir la versión deseada, el 1 de julio de 1983 aparecía en el sello
Utility, una subsidiaria de Charisma Records, Life’s A Riot With Spy Vs Spy,
el debut de Billy Bragg ya acreditado a su nombre y conteniendo 7 canciones.

“Puse la aguja sobre el disco y “A New England”
comenzó a sonar. Sé que es un cliché, pero puedo decir que de verdad cambió mi
vida”
Andy
Kershaw
El locutor Andy Kershaw fue el primero en descubrir
el potencial de aquel disco y programar a Bragg, rescatándolo de la caja donde
en su emisora ponían los discos que a nadie interesaban. Que John Peel lo
pinchara ya tuvo que ver más con otra casualidad: durante uno de sus programas
comentó que le gustaría comer un plato oriental, así que Bragg y un colega
fueron a comprarlo y se lo llevaron en persona a la BBC, añadiéndole al menú el
debut en disco de Bragg. Desde aquel momento, Peel sería uno de sus mejores
aliados, aunque la primera vez que lo pinchó lo hizo a la velocidad equivocada,
a 33 revoluciones, en lugar de las 45 a las que giraba el mini-LP. Poco después
estaba grabando su primera sesión para John Peel.
Por otra casualidad de la vida, Bragg encontró nueva
compañía tras la desaparición de Charisma. En una sesión de fotos apareció una
amiga de la fotógrafa, quien resultó ser la hermana del dueño de Go! Discs,
sello que acababa de iniciar su andadura ese mismo año. Tras escuchar el disco
varias veces seguidas, Andy Macdonald, que pasaría a jugar un papel decisivo en
la carrera de Billy Bragg, le propuso reeditar su debut, dándole a cambio la
colección de discos de éxitos de Motown y una lata de polvos de talco con la
imagen de The Beatles. Así que el 11 de noviembre de 1983 reaparecía en las
tiendas su debut a un precio de 2.99 libras y con una tirada de 5.000 copias.
Gracias al líder de The Redskins, por entonces
también periodista musical, Bragg consiguió su primera crítica positiva en el
NME, lo que le llevaría a acabar el año como número 1 en las listas de álbumes
independientes. Como él mismo reconoció en una ocasión, “1983 fue el año en el
que me di cuenta de que el único sitio en el que podía encontrar el nirvana era
entre ninfa y nitrato en el diccionario”.
Poco después, en mayo de 1984, Bragg daba su primer
concierto en apoyo al partido laborista, conociendo en aquella ocasión a su
líder, Neil Kinnock, en un primer acto de una concienciación política que iba en
aumento. Si en sus conciertos hasta entonces se había limitado a ser un
comentarista de lo que veía, la huelga de mineros de 1984 en contra de la
política del gobierno de Margaret Thatcher acabó por dar forma a su visión de la
sociedad. Al tocar enfrente a los mineros en varios conciertos, tuvo que ir
respondiendo a sus preguntas, definiendo su posición.
Tras esa pequeña gira, Bragg había pasado de ser un
rockero crecido con el punk a un socialista con ideas e ideales. Como bien dijo
en su momento, “Tatcher me convirtió en un socialista al empezar a cambiar todo
aquello con lo que había crecido y que daba por hecho”, lo que, dentro de lo
negro que algunos ven aquellos años, puede ser uno de sus únicos puntos
positivos.

“Enérgico, anguloso, inquieto, emocional,
independiente, lleno de fuerza y divertido”
Neil
Kinnock, líder laborista
Tras quedar atrapado por la música de The Smiths, en
especial por “Back To The Old House”, la cara B del single “What Difference Does
It Make”, Bragg hizo su primer concierto compartiendo cartel con ellos en junio
de ese año. Casi al mismo tiempo, Bragg fue el padrino en la boda del
responsable de su discográfica, Andy Macdonald, con Juliet de Valero, una joven
con experiencia en la promoción y que acababa de incorporarse al sello. Hija de
un exiliado español que a los 15 años fue evacuado de El Escorial cuando las
tropas rebeldes se alzaron contra el Gobierno republicano en 1936, la
importancia de Juliet es crucial en la vida de Bragg, ya que después de ayudarle
en su carrera durante años, acabaría casándose con él en 1992.
La primera gira norteamericana trajo un golpe de
efecto pensado por Jenner y Bragg, imitando algo que Elvis Costello había hecho
unos siete años antes. Idearon un sistema de amplificación móvil, que Bragg
podía llevar colgado con un par de altavoces. Nuestro hombre-orquesta se paseó
por las calles de Nueva York, tocando por la Sexta Avenida tras ser expulsado
del Hotel Milton, y dando cuatro recitales desde el tejado del Danceteria,
enfrente al Empire State.
Tras acabar aquella gira con Echo & The Bunnymen,
que incluyó una parada en la mansión de Elvis Presley, Bragg y su colega de toda
la vida Wiggy alquilaron un coche y condujeron por la Ruta 66 hasta Sunset
Boulevard. De aquel momento, Bragg recuerda que fue el momento en que se dio
cuenta que todos sus sueños se habían convertido en realidad. Y no era más que
el principio.
En octubre de 1984 aparecía Brewing Up With Billy
Bragg, compuesto por las canciones que tenía y que no habían entrado en el
primer mini-LP. Lo mejor fue la campaña de lanzamiento. Junto al disco se
regalaba un cupón de 15 peniques que rezaba ‘Kit para escuchar el disco en la
privacidad de tu hogar’, y que tenía las siguientes instrucciones: “Simplemente
lleva el cupón a tu café favorito, cámbialo por una taza de té, lleva la taza a
casa y... ¡pincha el disco!” Acompañándolo, una pegatina que pedía que no se
pagase más de 3.99 libras por el disco, lo que le trajo un cierto boicot de
cierta cadena de tiendas de discos, aunque sólo cuando el álbum desapareció de
las listas de éxitos.

“No hace ningún favor a nadie que los clientes
empiecen a ver discos que están en las listas vendiéndose a 3.99 libras”
Portavoz
de las tiendas Our Price
1984 fue su año. Tras alcanzar el número 1 de las
listas independientes, apoyar la huelga de mineros y dar un total de 156
conciertos, se encontró inaugurando 1985 con su primer single de éxito, “A New
England”, aunque en la versión de su vieja amiga Kirsty MacColl y en formato de
banda al completo, lo que venía a indicar que la racha continuaba.
Tras unas semanas de gira por los EEUU, en la que
conoció a REM y tocó con Screamin’ Jay Hawkins, Bragg fue invitado a hacer una
gira por aquel país con The Smiths, su banda favorita en aquel momento. Los
recuerdos de aquella gira son de los mejores que Bragg atesora: conversaciones
con Morrissey, sus primeros acordes compartidos con Johnny Marr y todas las
ventajas de una gira en condiciones.
A su vuelta a Inglaterra, Billy Bragg se involucró
en su proyecto más político: Red Wedge. La idea era unir a grupos de pop en
conciertos en los que se pudiera acercar el programa laborista a los jóvenes
para hablar de asuntos como vivienda, educación, empleo, medio ambiente y
distintas medidas a favor de la cultura. Paul Weller con The Style Council, The
Specials, Tom Robinson, The Damned, Madness, Prefab Sprout, Lloyd Cole o The
Smiths fueron algunos de los que contribuyeron a la causa.
Desde el 21 de noviembre de 1985, el movimiento
permaneció activo hasta el 11 de junio de 1987, fecha en la que, tras un nuevo
fracaso electoral de los laboristas, se empezó a desinflar, y muchos dejaron esa
misma noche de estar interesados en la idea de mezclar política y pop, como Paul
Weller, por ejemplo. Billy Bragg no, aunque a partir de ese momento la forma de
involucrarse con los laboristas sería distinta, dándose de baja como miembro del
partido en 1991, aun sin dejar de votar por ellos.
En cualquier caso, en 1985, Billy Bragg conoció a
Pete Seeger, con quien cantó “La internacional”, dio sus primeros conciertos al
otro lado del Telón de Acero, y, sobre todo, vio como la responsabilidad de ser
el artista principal de su compañía, Go! Discs, pasaba a otras manos, cuando The
Housemartins alcanzaron el éxito en las listas con “Happy Hour” y “Caravan Of
Love”. En el contestador automático de su compañía dejó un mensaje para la
secretaria en el que quedaba claro: “Dile a los Macdonalds que estoy feliz de
que el peso de su hipoteca se haya ido de mis hombros”.
La grabación de su siguiente disco se planteó de
forma un tanto diferente, con el productor de The Smiths, John Porter, más
tiempo para las sesiones y dando entrada a algún instrumento más: órgano, bajo,
percusión, mandolina y slide guitar completan la dieta habitual de Billy Bragg a
la guitarra y la voz. Talking With The Taxman About Poetry, que así se
llamó aquel tercer disco, apareció finalmente el 22 de septiembre de 1986.
Durante 1987, además de las elecciones en su país
que lo tuvieron bastante ocupado, Bragg cayó rendidamente enamorado de una chica
llamada Mary. La relación tuvo continuos altibajos, a lo que no ayudaba nada que
él fuera aumentando el ámbito de sus giras: aunque tocaba bastante en su país,
Jenner no dejaba de apalabrar conciertos en Europa del Este, Norteamérica,
Oceanía, Sudamérica...
“Es
bastante guapo para ser un comunista”
Fan
neoyorquina
Back To Basics,
una recopilación de sus tres primeros discos, apareció en junio de ese año, como
queriendo recordar, en período electoral, cuál era el ideario de Bragg. Unos
meses más tarde se editaba, sólo en los EEUU, el mini-álbum en directo Live
And Dubious EP, con un mensaje bien claro a los votantes estadounidenses en
su contraportada: “Participad en el proceso democrático. Estáis eligiendo un
Presidente para todos nosotros. Por favor, tened más cuidado esta vez”.
En la gira por Norteamérica que acompañó a la
edición de ese disco, Billy Bragg perdió la voz gritándole desde su taxi
‘Gilipollas’ a todos los que llevaban una pegatina de Bush en sus coches.
Mientras estaba en aquel país, Bragg tuvo su único número uno en Gran Bretaña,
con una versión de The Beatles, “She’s Leaving Home”. Grabada meses antes en tan
sólo un par de horas con la única colaboración de Cara Tivey, se editó como
single del disco benéfico Sgt Pepper Knew My Father de la revista NME.
Bien es cierto que era una doble cara A y que la
canción que cantaban Wet Wet Wet, “With A Little Help From My Friends” recibió
mucha más atención por parte de todos los medios, pero nadie le quita poder
decir que tuvo un número uno siendo un artista no mayoritario. Cuando le
ofrecieron la portada del NME días más tarde, Bragg apareció con una camiseta en
la que se podía leer: ‘¿Quién coño es Wet Wet Wet?’
Por esas fechas entraba de nuevo en el estudio con
el productor Joe Boyd, quien venía trabajando desde los 60 con gente como Soft
Machine, Pink Floyd, Incredible String Band, Fairpot Convention, Nick Drake,
R.E.M. o 10.000 Maniacs. El disco estaba centrado casi exclusivamente en
documentar su frustrada relación sentimental con su novia de entonces.
Workers Playtime, una digna continuación de Talking With The Taxman About
Poetry, fue publicado en septiembre de 1988.
Las giras por medio mundo continuaban. Mientras,
Billy Bragg junto a su manager Peter Jenner relanzaron el sello Utility, en otra
aventura más de esas tan habituales en el mundo del rock en la que músicos se
convierten en responsables de discográficas que acaban fracasando, a pesar de
que en su caso llegaron a editar a bandas como The Blake Babies, en las que
militaba Juliana Hatfield.
Su siguiente disco, The Internationale, se
publicaría en 1990, con un repertorio íntegramente político, como queriendo
establecer un equilibrio con su anterior álbum. Poco después llegaba el intento
definitivo de Billy Bragg de hacer un disco más accesible, más pop. Grabado con
amigos como Johnny Marr, Peter Buck o Michael Stipe, Don’t Try This At Home
aparece en septiembre de 1991.
Sus 57 accesibles minutos no fueron suficiente como
para que el disco vendiera en su país más de las 70.000 copias habituales, por
lo que, a partir de ahí, Billy Bragg entró en un período en el que se
replantearía muchas cosas y que trajo grandes cambios en su vida laboral y
personal. La primera, su decisión de concentrarse a partir de ese momento en
llegar a su público de siempre, los ya convertidos, y dejarse de preocupar por
ampliar su audiencia.
La segunda tuvo bastante que ver con la gira
interminable en la que llevaba ya 10 años. Para presentar Don’t Try This At
Home, Bragg había montado una banda llamada The Red Stars, con Wiggy, Cara
Tivey, Nigel Frydman y Rob Allum. Al final de la gira se encontraba exhausto,
por primera vez sin alicientes claros al saltar a escena y soltando unos
monólogos que tenían a toda la banda un tanto harta. Cuando Bragg decidió dejar
la vida en la carretera por un tiempo, salvo ocasionales apariciones en el
escenario por alguna causa que lo reclamara, disolvió el grupo, distanciándose
durante unos años de su lugarteniente durante tanto tiempo, Wiggy.
En esa determinación también tuvo que ver su
apéndice. Obligado por los médicos, tuvo que suspender la gira, mantener reposo
durantes meses y ser operado. Una de las primeras personas en prestarle apoyo
fue Juliet, recién divorciada del capo de Go! Discs. Tras encontrar un interés
común en los curiosos fenómenos de las figuras geométricas que aparecían en los
campos de cosechas, ambos consiguieron salir de sus cerrados mundos hasta
entonces y desconectar de la música. Recorrieron su país en busca de las figuras
y acabaron casándose, claro.
Pero, además, estaba también su relación con su
discográfica, Go! Discs, un sello que no pasaba por su mejor momento. Su
contrato se finiquitó reteniendo Bragg todo su fondo de catálogo, y el millón de
libras que le debían por su participación en la sociedad lo metió en un fondo
para los trabajadores del sello. Éstos, sorprendidos ya que no tenían ni idea de
lo que Bragg había hecho, acabaron repartiéndose una cantidad nada despreciable
el día que el sello desapareció definitivamente, años más tarde.
En los meses siguientes, Bragg se dedicó más a
otras actividades, como colaboraciones en prensa, programas de radio y de
televisión, contribuciones a las bandas sonoras de las películas
Safe
(dirigida por Antonia Bird en 1993, un telefilme sobre los adolescentes
abandonados en las calles de Londres) y Nadie es perfecto (dirigida en
1995 por Nicole Holofcener), el nacimiento de su hijo Jack, su nuevo contrato
con Cooking Vinyl, la reedición de todos sus discos, la edición del
recopilatorio Victim Of Geography en 1993 y del disco en directo No
Pop, No Style, Stricly Roots en 1995 -que sólo se vendía por correo-...

“La música soul no reside en el estilo de las pistas
que suenan al fondo o en la ropa que llevas, sino en el corazón y el alma del
artista. Ésa es la música soul y Billy Bragg es un cantante soul”
Musicomh.com
Las nuevas canciones no llegaban, pero tampoco
parecía importar. Bragg se lo tomaba con calma. Poco a poco fue encontrando su
lugar. Fue invitado a participar en el Festival de Glastonbury de 1995, y, a
pesar de sus miedos, fue recibido a lo grande. “King James Version”, la primera
canción que compuso para lo que sería el siguiente disco, se abría con un verso
que dejaba claro que parte del pasado había sido superado: “Estaba atrapado en
un corte de pelo en el que ya no creía más”. En otra de las líneas de los temas
que surgieron a continuación, “From Red To Blue”, queda perfectamente resumido
el período que va de 1992 a 1996 en la vida de Bragg: “Todos debemos cambiar un
poco si no queremos romper”.
Por fin, tras un parón de casi cinco años,
William Bloke se editaba en septiembre de 1996 -con una continuación,
Bloke On Bloke aparecida al año siguiente, en forma de mini-álbum con el
subtítulo Más de las sesiones de William Bloke-, dejando claro que Billy
Bragg va a estar aquí con nosotros mucho tiempo. En la nueva situación, sin
Margaret Thatcher, sin el Muro de Berlín, sin la Guerra Fría, sin apartheid, sin
la Unión Soviética, sin Bush padre y con los laboristas ganando su primera
elección tras 23 años al año siguiente, Bragg revelaba un planteamiento
ideológico similar, pero mejor definido que nunca.
En “King James” señalaba que “la compasión tiene que
ser el valor familiar más importante”, y en “Upfield” cantaba: “Los ángeles me
preguntaron cómo me sentía después de todo lo que vi y escuché / Que me hablasen
a mí, un pagano, me hizo dudar de su palabra / Pero se rieron y dijeron: / ‘No
importa si nos ayudas en nuestra misión / Porque tienes un socialismo del
corazón’”. Aunque sea difícil de creer, él asegura que la idea le llegó en 1989,
cuando iba con su grupo de Nueva México a un concierto en San Francisco, a
partir de una idea de William Blake y de una imagen de gente vestidos de ángeles
entre los árboles manifestándose en contra de la construcción de nuevas
autopistas
Otro hito importante en la trayectoria de Bragg
llegaría en 1998, con el primer volumen de su colaboración con Wilco en
Mermaid Avenue a partir de las canciones de Woody Guthrie. Nora Guthrie,
hija de Woody, tras haber visto a Billy Bragg en concierto y saber que su
canción “You Woke Up My Neighbourhood” tomaba el título de un dibujo del
trovador norteamericano, le propuso recuperar alguna de los cientos de canciones
que quedaban en los archivos de su padre sin musicar. Bragg accedió, pero quiso
contar con alguien que pudiera aportar otra visión, y pensó que Wilco, que le
habían gustado en directo y especialmente en su disco Being There, podría
ser el grupo que andaba buscando.
Las sesiones de grabación en Dublín marcharon bien,
y en ellas decidieron repartir las labores de composición al 50% y mezclar cada
uno sus propias canciones. Sin embargo, cuando ambos grupos volvieron a sus
propios países, las relaciones se enquistaron. Hubo problemas entre ellos sobre
cómo entendían las mezclas, y al final salió publicado lo que había sido
grabado. Aun así, y a pesar de aparcar una gira conjunta que tenían pensado
llevar a cabo, compartieron escenario alguna vez, incluyendo un par de
actuaciones en televisión.
El proyecto, a pesar de las diferencias, fue
positivo para ambos artistas, sobre todo en cuanto a crítica, así que se publicó
un segundo volumen, Mermaid Avenue Vol. II, en el 2000. Entre ambos
discos se vendieron más de un millón de copias, y Bragg aún recuerda hoy que el
primero de los volúmenes vendió más en los EEUU que toda su discografía.

Pregunta: ¿Cuándo sabes si un izquierdista se ha vendido?
Respuesta: Cuando nombran una calle en su honor
The Sun
En 1999 Billy Bragg participa nuevamente en el
Festival de Glastonbury. Más que por los méritos musicales, aquella edición será
recordada por su enfrentamiento con Manic Street Preachers. En la parte
reservada a los artistas, Bragg se encontró con unos aseos portátiles de los que
colgaba una nota que decía: ‘Estos servicios están reservados para el uso
exclusivo de Manic Street Preachers. Por favor, respeten esto. Gracias’.
Bragg pasó la información a un medio y el grupo
galés, cabreado por haber aireado aquello que seguramente no hubieran querido
que nadie supiera, respondió por boca de su bajista Nicky Wire en su siguiente
actuación diciendo: “No dejaría que la polla de Billy Bragg mease en mi servicio
por todo el dinero del mundo. ¡Vuelve al Ejército, jodido idiota, y deja de
robar canciones de Woody Guthrie, gilipollas narizotas!”. Por suerte, Bragg se
lo tomó con humor, aunque su propuesta de debatir el asunto a través de la
publicación NME fue ninguneada por los galeses.
Anécdotas aparte, 1999 fue también el año en que
Bragg recibió una llamada para colaborar en uno de los discos de Ian ‘Mac’
McLagan, antiguo componente de The Faces y The Small Faces, uno de los grupos
que lo habían empujado a iniciarse en la música. A partir de ese primer
contacto, Ian McLagan pasó a ser habitual en las giras y en las grabaciones de
Billy Bragg.
Además, ese mismo año le dedicaron una calle en su
ciudad natal, Barking, llamada Bragg Close, y la Universidad Politécnica de esa
localidad le concedió un título honorífico, a pesar de que él nunca había
llegado a pisar sus aulas. Parecía como si, de repente, hubiera un cierto
reconocimiento después de tantos años.
Tras la recopilación de caras B y rarezas
Reaching To The Converted (Llegando a los convertidos) y un disco en
directo grabado en estudio y que sólo se vendía por correo, Mermaid Avenue
Tour, registrado con su nueva banda The Blokes, en febrero de 2002 llegaría
England Half English, su último álbum en estudio hasta el momento y en el
que se puede encontrar, a modo de compendio, un poco de todo lo que había hecho
con anterioridad.
BIBLIOGRAFÍA:
-
Glastonbury: An Oral History,
Crispin Aubrey & John Shearlaw (2004)
-
Morrissey & Marr: The Severed
Alliance, Johnny Rogan (1992)
-
Punk Rock - An Oral History,
John Robb (2006)
-
Still Suitable For Miners,
Andrew Collins (1998)
-
The Progressive Patriot,
Billy Bragg (2006)