Scott Walter: Desde el
corazón de las tinieblas
[Otra mirada sobre
The Drift]

Introducción:
The Drift me pareció un disco INSOPORTABLE: denso, pomposo y tortuoso...
Ahora bien ¿para qué molestarme en escribir sobre un trabajo de esas
características? Porque todas las criticas que he leído sobre él halagan su
integridad artística, su autenticidad y su valentía conceptual, pero dejan de
lado lo más importante: la música...
Desarrollo:
Estamos ante la presencia de un disco de estructuras arduas y complejas,
terrorífico e inaccesible, pero esto no es casual, ya que Scott
Walker no ideó esta placa para provocar placer en sus (ocasionales) oyentes; mas
bien, todo lo contrario: buscó hacer un tratado sobre la frustración, la
angustia y la desesperanza, y eligió que su fondo sonoro representara de la manera más cruda
posible estos sentimientos. Ahora bien, ¿su estructura arriesgada y su temática
atormentada alcanzan para valorar el resultado final en forma halagadora?
Definitivamente quizás...
The Drift, como experiencia auditiva, es un FRACASO. Intenta ser una
radiografía del caos, está concebido desde el corazón de las tinieblas, y si
bien es creíble en ese dolor, a mí me resulta indiferente... ¿O acaso me tengo
que conmover con la historia de la lapidación de Clara, la amante de Mussolini?
Toda esta oscuridad, ¿me tendría que asustar? Porque hay momentos que más que
miedo, me provocan lástima (el highlight, en
este sentido, es la imitación que hace Walker ¡¡¡del Pato Donald!!! en el tema "The
Escape"). Por otra parte, después
de escuchar sus viejos discos, ¿no les da pena oír que Walker cante de
esa manera? Ya sé que en
Tilt cantaba más o menos igual, pero no deja de ser triste. Además de ser
una experiencia desagradable, escuchar The Drift es mortalmente aburrido,
y me parece que esto es lo peor que se puede decir de un trabajo de estas
características.

Sobre los críticos:
Estamos ante la presencia, de más está remarcarlo, de un disco extra-ordinario,
pero, ¿es esto necesariamente una virtud? ¿Por qué no se pondera de la misma
manera a otros artistas, que regularmente editan placas de características
similares (mas o menos personales, más o menos elaboradas) que pasan
completamente desapercibidos? ¿Desde cuando los críticos -salvo los de la
revista The Wire, por supuesto- se entusiasman tanto con esta clase de trabajos?
La mayoría aporta datos
innecesarios. Sí, es verdad, Scott Walker fue un ‘teen idol’, pero eso fue hace
40 años. Pasaron 11 años desde Tilt, Walker se demora en editar nuevas
placas. ¿Y qué? ¿Desde cuando estos datos estadísticos son tan excepcionales?
Pareciera que la fórmula para hacer una reseña sobre
The Drift es la siguiente: Ex Teen Idol que ahora hace música rara +
artista de culto en la primera parte de su carrera solista + sólo 3 discos en 30
años = ¡¡Este disco es buenísimo!!
Como siempre, todas las reseñas, tanto las de las revistas como las de los blogs
(hay honrosas excepciones), dicen LO MISMO. Entonces, más que intentar un
alegato contra The Drift, en este modesto escrito sólo intento dar una
opinión diferente.
Interludio:
A los diez minutos de escuchar The Drift, uno siente deseos irrefrenables
de levantarse, pulsar la tecla stop del reproductor, sacarlo cuidadosamente del
mismo y tirarlo por la ventana... Seguramente a eso se refiere Xavier Valiño
cuando lo cataloga de peligroso. The Drift puede ser un disco peligroso,
especialmente para los peatones distraídos...
Últimas preguntas:
¿Y si Scott Walker no es un genio, es sólo un tipo atormentado que hizo (muy) buenos discos, pero 30 o 35 años atrás, y The Drift es
sólo una radiografía de su decadencia como persona y como cantante?
¿Si The Drift lo hubiesen firmado Peter Gabriel o David Bowie, estarían
todos igual de fascinados o titularían las reseñas con un ‘Gabriel nos aburre a
todos’? ¿Y si este disco lo hubiese hecho yo, qué dirían los críticos?
¡Ah! Para terminar, este disco ¡¡¡¿¿Es bello??!!!
Final:
Sorry, Scott, como dijo la gran Bettye LaVette, I've got my own hell to raise.