The Doors, desde el panteón

The Doors fueron, en cierto
modo, una anomalía en el panteón de la música rock. No formaron parte del
movimiento de ‘paz y amor’ y del acid-rock típico de San Francisco,
aunque muchos de los que por entonces hacían de todo eso su razón de ser los
tomaron como suyos. No tuvieron tampoco nada que ver con la invasión de grupos
británicos o con los estilos convencionales de la música pop. Incluso en su
ciudad eran considerados un mundo aparte de los grupos de la aristocracia del
folk-rock tipo The Byrds, Buffalo Springfield o The Mamas And The Papas.
Desde sus comienzos en el
verano de 1965 en Venice Beach, California, The Doors fueron realmente una banda
con una tremenda fusión de energías creativas, aunque la mayor parte de la
atención se centrara en Jim Morrison, cuyo talento e imagen lo justificaba
sobradamente. Sin embargo, todos sabían muy bien que su magia nunca se hubiera
forjado sin la afortunada conjunción de John Densmore, Robby Krieger, Ray
Manzarek y el propio Jim Morrison, formando parte de una irrepetible unidad
creativa sin parangón hasta el día de hoy.

No es un misterio el porqué Jim
Morrison nunca iba solo: la simpatía creada por los otros tres músicos alrededor
de Jim dejaba esta consideración fuera de toda duda. Robby Krieger, por ejemplo,
era capaz de escribir letras y músicas que sonaban más a Morrison que si las
hubiera escrito él mismo, entre ellas "Light My Fire", "Love Me Two Times" o "Love
Her Madly".
En los últimos meses se ha
puesto a la venta un doble compacto donde se recogen sus grandes éxitos, The
Best Of, con las 19 canciones más representativas, por primera vez a precio
de sencillo, en una edición que ya llevaba circulando desde 1985. Aunque la
verdadera razón de su publicación otra vez es apoyar la lujosa caja de 4
compactos The Doors Box Set, repleta de canciones inéditas y que sirve
también de repaso a su discografía oficial (The Doors, 1967; Strange
Days, 1967; Waiting For The Sun, 1968; The Soft Parade, 1969;
Morrison Hotel, 1970; L.A. Woman, 1971), además de sus dos discos
en directo (Absolutely Live, 1970 e In Concert, 1971).
Jim Morrison comentó una vez
después de un concierto: "Nunca se sabe cuál va a ser tu último pase".
Considerando la cantidad de energía generada por The Doors desde hace más de 25
años, y su consideración a través de las décadas, también entre los músicos,
bien podría decirse que su último pase está todavía a bastantes generaciones de
distancia.