Tarik y la Fábrica de Colores, después de la niebla
Primero fueron los Yacentes. Desde Córdoba, Álvaro Muñoz comandó componiendo y tocando la guitarra en aquel grupo que editó un mini-LP con la discográfica DRO antes incluso de que Los Planetas hubieran imaginado tener un grupo. En 1990 apareció su primer disco con su nuevo proyecto, Tarik y la Fábrica de Colores. Tras una larga etapa en Londres, Tarik (nombre que utilizaba su abuelo para escribir crónicas taurinas) volvió a su tierra y grabó un segundo disco ocho años después. En 2005, tras otro periodo de tiempo igual, reaparece con su tercer disco, Sequentialee, el primero de esta nueva trayectoria. Ahora edita El hueso y la carne, tan sólo dos años después.
La banda más importante
de la música de baile de los 90, el grupo que grabó en 1991 el disco de soul
-o como quieras llamarle- más exquisito e influyente de la historia de la
música británica, está mañana sábado en el Velódromo de Anoeta. Oportunidad
única de asistir a la presentación de su tercer disco, Mezzanine, el
más oscuro de los tres y el primero en el que incluyen guitarras eléctricas.
"Si algo vale la pena
hacerlo, vale la pena hacerlo despacio" 3‑D
Mientras el año
90 dejaba paso al 91, por el aire corría una brisa amarga y fría. El
conflicto del Golfo estaba llegando a un callejón sin salida y, entre los
boletines de noticias y el creciente temor de la población, una canción
ponía la acertada banda sonora al sino de los tiempos.
Una voz tan
hermosa y con tanta alma como la de Aretha Franklin o Billie Holiday cantaba
aquello de "pistoleros y maníacos... en el show de los monstruos",
reconociendo a continuación que "no puedo hacer nada", antes de darle la
vuelta a tanta resignación para asegurar que "si hieres algo de lo mío, ten
por seguro que me vengaré". Y, a continuación, llegaba el emocionante
estribillo, más apropiado aún: "Puedes liberar el mundo, puedes liberar mi
mente, siempre que mi pareja esté a salvo de cualquier daño esta noche".
Puede que no fuera escrita
con la inminente guerra del Golfo en mente, pero la amarga coincidencia de
la canción con el conflicto fue algo más que una casualidad. El tema era "Safe
From Harm", el tercer single de la banda británica Massive Attack. A partir
de ese momento se les empezó a conocer simplemente como Massive, ya que el
nombre que habían escogido -Ataque Masivo- fue considerado demasiado fuerte
para lo que estaba pasando en Kuwait y los bombardeos constantes a los que
fueron sometidos en los primeros días. Pero incluso aunque uno se olvidara
de las implicaciones de su nombre, de la letra o del idioma en el que estaba
cantada, la canción todavía tocaba muchas cuerdas. Tal era el poder de su
música.
El calor de la ansiosa voz
de la cantante Shara Nelson se medía con una melodía de teclado etérea, una
línea de bajo implacable, retazos de funk deformado y un rap
susurrado. El constante silbido de un frío viento añadía un escalofrío
literal a una canción ya de por sí emocionante. Y, a pesar de la combinación
de todos estos elementos dramáticos, "Safe From Harm" fue bastante ignorada
y malentendida, lo que la hizo todavía más efectiva.
Sólo esta canción ya habría
asegurado el lugar de Massive Attack en los anales de la historia del rock,
pero el hecho de que no fuera más que uno de tantos grandes momentos de sus
tres discos -que tienen su punto más alto en "Unfinished Sympathy, también
en su debut-, han hecho del grupo uno de los más influyentes del mundo en
los últimos años.
Ya no es ningún secreto que
en los últimos años han redefinido los límites de la música de baile. Y eso
llega, hoy, mucho más lejos de los limitadores confines del sonido y la
etiqueta trip‑hop que se inventó para ellos y en la que fueron
pioneros. Desde entonces hemos visto como su sonido era apropiado y rehecho
por cientos de grupos -Alpha, Portishead, Hooverphonic, Björk, Purple
Penguin, Mono, Attica's Blues, Archive, Morcheeba, Lamb, Crustation, Moloko,
Smight & Mighty, Earthling, Urban Spices, todos los que en algún momento
colaboraron con ellos...- e, incluso, por advenedizos como U2 y Madonna o
las agencias de publicidad en búsqueda de campañas más efectivas.
Líneas tristes
Los tres miembros
principales de Massive Attack se encontraron por primera vez hace tres
lustros en la ciudad de Bristol, en la que formaron parte de The Wild Bunch,
un colectivo muy perseguido desde entonces de rappers, músicos,
pintores de graffitis y DJs que editó algunos discos como "Fucking Me Up" o
"Tearing Down The Avenue" y que, poco a poco, empezó a incorporar invitados
en vivo en sus actuaciones, algo muy parecido a lo que hacen hoy Massive
Attack en sus discos y en sus conciertos. Allí estaban ya Robert ‘3‑D’ Del
Naja, Andrew ‘Mushroom’ Vowles y Grant ‘Daddy G’ Marshall, el núcleo
creativo del grupo.
Era 1984, y 3‑D compartía
su trabajo en The Wild Bunch con servicios a la comunidad después de ser
arrestado por sus graffitis, aunque, un año más tarde, su trabajo se recogió
en un documental televisivo del Canal 4 británico y, desde entonces, se han
hecho varias exposiciones con su obra. Después de una gira por Japón, The
Wild Bunch se disolvió. Uno de sus miembros, Nellee Hooper, fundó Soul II
Soul, trabajó con Björk, Madonna, U2 y Tina Turner y mantuvo la amistad con
sus antiguos compañeros, produciéndoles varias canciones.
El grupo nació en 1987 con
la idea de crear música para exposiciones multi-media, después de recibir la
visita de una Federación Americana de Graffitti. El momento era propicio
para su aparición y en 1990 ve la luz su primer single, "Daydreaming", con
la elegante voz de Shara Nelson y el rapeado callejero de Tricky, al que
siguieron "Unfinished Sympathy" y "Safe From Harm". La relación con Neneh
Cherry les llevó a conocer a Cameron McVey, quien produjo su álbum de debut,
Blue Lines -1991-, que superó todas las expectativas generadas y
recibió un unánime respaldo crítico y de la escena de la música de baile,
para acabar siendo considerado el disco más decisivo de la década.
Protección
Con aquel primer disco
quedaron definidas las coordenadas de un sonido que consigue fusionar -entre
otros- una gran influencia del dub y del reggae con voces
soul, ritmos cortantes de hip‑hop y colchones orquestales
atmosféricos. No es música creada expresamente para bailar, sino que uno
puede sentarse, tumbarse o desparramarse en un sillón y, sobre todo,
escuchar atentamente.
Para ellos se inventó el
término trip-hop, una palabra que sirvió para que muchos se sumaran
al carro, pero de la ellos mismos consiguieron probar, más adelante, lo
limitada que se les quedaba. No fue con Protection, un disco ya de
nuevo con el nombre completo de Massive Attack, muy por encima del nivel de
todos sus seguidores, pero que incidía en la vertiente más lánguida de su
música, a base de arreglos orquestales -magistrales en "Sly"- voces
femeninas -Tracey Thorn de Everything But The Girl, la nigeriana Nicolette-
y la sensualidad, de nuevo, del veterano cantante de reggae Horace Andy.
No contentos con esa
interpretación de su música, y también para cubrir los meses de espera hasta
la aparición de nuevo material suyo, dejaron las canciones en las manos del
mago del dub The Mad Proffesor, que reconstruyó el disco totalmente
titulándolo No Protection.
Entresuelos
Este año ha visto la
edición de Mezzanine, el OK Computer de la escena de baile. El
acostumbrado sonido hipnótico y sensual gana en densidad, dejando atrás
definitivamente el trip-hop, y se vuelve más oscuro con el
tratamiento de las guitarras y su ambiente psicótico y opresivo, entre
samplers de The Cure y The Velvet Underground y ritmos tomados de Bo Didley.
O sea, la banda sonora perfecta para una pesadilla. Ya las entrevistas de
presentación hablaban de hoteles, viajes, los problemas causados por las
giras recientes y las dificultades de soportarse entre ellos mucho más
tiempo.
Queda abierta la
posibilidad, muchas veces comentada, de remezclar el último disco de
Radiohead, aunque mientras tanto se dedican a llevar su propio sello,
Melankolic Records, en el que hasta ahora han hecho una exquisita selección
de artistas: los delicados Alpha, el arreglista orquestal Craig Armstrong,
el rapero soul Lewis Parker y su propio colaborador Horace Andy.
Tocados por la mano de
Dios
Los 90 no han sido sólo de
Massive Attack, sino también de todos los que en algún momento han tenido
alguna relación con ellos. Goldie, por ejemplo, fue colaborador de 3D
en sus graffittis de principios de los 80 y ahora ha acabado convirtiéndose
en rey absoluto del jungle con sus dos discos Timeless y
Saturnz Return.
Fuera del trío principal,
una única persona ha colaborado en los tres discos del grupo y en todos sus
conciertos: él es Horace Andy, una leyenda viva del reggae
jamaicano de los 70 que acabó viviendo en Bristol. Massive Attack se han
servido de su voz, demostrando de dónde vienen sus influencias, al tiempo
que editaron en su sello Melankolic una antología de las canciones de Horace
Andy, Skylarking. Shara Nelson, la voz femenina de su Blue
Lines, su debut, editó después dos discos de soul más convencional,
aunque con la lección de los arreglos orquestales bien aprendida, What
Silence Knows y Friendly Fire.
Las otras dos grandes
estrellas del trip-hop también tuvieron lazos con el grupo. Tricky
puso buena parte de los recitados en los dos primeros discos, antes de
desmarcarse del grupo, editar Maxinquaye, muy cercano al sonido
Massive Attack y descolgarse definitivamente con otros dos discos muchos más
claustrofóbicos e inclasificables, Pre-Millenium Tension y Angels
With Dirty Faces. El mismo camino recorrieron Portishead de su
primer a su segundo disco -Dummy y Portishead-, después de
haber coqueteado con Massive Attack y las remezclas mutuas en los primeros
tiempos.
En el segundo disco de los de
Bristol, Protection, la voz femenina la ponía Tracey Thorn de
Everything But The Girl, que vio como la carrera del grupo que lidera con Ben
Watt tomaba nueva vida al abrazar sonidos más bailables en Walking Wounded.
También estaba en aquel disco la nigeriana Nicolette, con una voz similar
a la de Billie Holiday, que había editado un ignorado disco de baladas
emocionantes, Now Is Early, y que encontró mayor repercusión para su
segundo y más abierto a la experimentación Let No One Live Free Rent In Your
Heart.
Arreglistas y
productores como Nellee Hooper y Craig Armstrong también
incrementaron su trabajo o grabaron sus primeros discos y hasta Madonna,
después de llamarlos para que le ayudaran en la versión del "I Want You" de
Marvin Gaye, firmó su mejor disco, Ray Of Light.
Tan sólo las dos vocalistas
femeninas de su último disco Mezzanine siguen donde estaban. Elizabeth
Fraser de The Cocteau Twins tampoco necesitaba un nuevo impulso a su larga
carrera, mientras que Sarah J sigue girando con ellos, sin tener aún vida
musical propia. Hasta ahora.