Antes de iniciar una gira española que lo llevará en febrero por Madrid (día 13), Murcia (14), Zaragoza (15) y Barcelona (16), el cantautor eléctrico más político de los EE.UU. nos habla de su nuevo disco y la ciudad en la que ahora vive, Nueva York. “No ha cambiado tanto como las agencias inmobiliarias os podrían hacer creer”, explica Steve Earle acerca de su ciudad adoptiva. “Especialmente mi barrio no ha cambiado demasiado. Yo siempre indico a la gente el lugar correcto para que puedan hacer sus fotos como en la portada del disco Freewheelin’”.
Va bastante por delante de sus seguidores. Y
cada justificación que da es una forma de mostrar las contradicciones que
sufre por los cambios que está experimentando en su vida. Ya no hay más
vestidos de muñeca de segunda mano. La señora Love ahora viste Versace en
las ceremonias de los Oscar, alterna con las Spice Girls, camina sobre
alfombras rojas y cada paso la lleva más lejos de ser la viuda oficial del
grunge hacia... ¿qué?
Mucho ha cambiado desde la muerte de Kurt hace
cuatro años, en los días en los que se publicó Live Through This,
disco en el que Courtney cantaba: "Soy la reina del mundo. Alguien me ha
matado". A la legión de fanáticos que la tienen como su reina, les gustaría
pensar que la que antes fue groupie y bailarina de strip-tease
se ha olvidado de los oropeles y vuelve a la oscuridad, a su papel tópico de
yonqui rabiosa.
Nada volverá a ser igual, para bien o para mal.
Hoy, Courtney Love es la musa limpia amada por el sistema contra el que
antes despotricaba y que fue el que la salvó dándole un papel en El
escándalo de Larry Flint. Y ahora, para completar la conversión total,
Celebrity Skin se dirige directamente a los grandes públicos, dejando
claro que se ha cansado del monótono patrón verso-coro
suave-fuerte-suave-fuerte. Tal y como dice en "Awful": "Fue punk, sí. Fue
perfecto, ahora es terrible".
Así que Eric Erlandson, Melissa Auf Der Maur,
Patty Schemel y la propia Courtney -con la polémica colaboración, parece que
poco acreditada, del Smashing Pumpkin Billy Corgan- han bajado un tanto el
nivel de furia y velocidad. "Hit So Hard" tiene una armonía folk y "Malibu",
la canción más pop jamás compuesta por Hole o cualquiera de las bandas que
alguna vez estuvieron asociadas con el grunge, evoca a la Stevie
Nicks de Fleetwood Mac que Courtney saca siempre a relucir como una de sus
principales referencias, demostrando, por primera vez, que no mentía.
Las mejores canciones del disco, incluyendo la que
le da título y "Petals", combinan las nuevas melodías pop con los simples y
poderosos riffs de antaño. Así que sobrevivir no significa, como muchos
pueden pensar, venderse sin más. No importa lo que ahora la quiera el sistema,
Courtney aún mantiene en muchas líneas sus dientes bien afilados: "Queréis una
parte de mí. Bien, no me vendo barata".
El primer disco de Hole, el equivalente más parecido
a una sesión de electrochoque brutal, un disco que muy pocos conocen, se llamaba
Pretty On The Inside -Hermosa por dentro-. Esta vez, Courtney tuvo
sus dudas antes de decidirse por el título Celebrity Skin -Piel de
famosa-. La elección lo dice todo sobre lo que ha cambiado en este tiempo y
lo que nunca cambiará.