Fun Lovin’
Criminals, compadres lujuriosos

Para todos aquellos de nosotros
que nos gusta pensar que estamos en perfecta sintonía con nuestro lado
emocional, hay una pregunta eterna que sigue fastidiándonos la existencia: ¿por
qué la chica siempre se enamora de un bastardo? A Huey, el líder de Fun Lovin’
Criminals, estas cosas no parecen preocuparle, porque a él no le sucede y, hasta
cierto punto, eso puede aliviarnos: por lo menos, por una vez, le sucede a
alguien que se lo merece.
A los tres Fun Lovin’ Criminals
todo eso de la estética gánster les viene que ni hecho a medida. Ni James Cagney
ni Robert de Niro ni cualquiera de aquellos antiguos reyes de los bajos fondos
en su representación en la pantalla. Desde hace unos tres años hay una pistola
nueva que se pasea por la ciudad y todas se pirran por ella, como si su dueño
llevara la loción para después del afeitado más contagiosa, seductora y suave
del mercado.
No hay ninguna duda. Fun Lovin’
Criminals son los amos del cotarro. Hacen lo que todos hacemos, modelar nuestra
vida según lo que vemos en las películas, pero lo llevan un paso más allá: viven
sus papeles hasta el límite. Y lo hacen de una forma increíblemente exquisita.
Han tomado todos los clichés del mundo gansteril -robos, amores, diversión- y
los han convertido en los momentos más provocativos y lujuriosos desde los días
en que Prince componía arrebatadas canciones para gozar entre las sábanas.
Su debut, Come Find Yourself,
contenía un intenso recorrido por Nueva York que enganchaba desde el principio,
a base de samplers magnéticos y canciones distintas. Y ahora llega 100%
Colombian -100% Colombiano-, en homenaje al producto colombiano más
exportado y adictivo, que es más de lo mismo aunque más ralentizado, más
callejero, más soul, más jazz, más seductor... Gran parte del
disco parece haber sido concebido en la parte de atrás de una limusina, con los
pulmones bien cargados por el humo del ambiente y mientras en la televisión
proyectan películas de cine negro en una interminable sesión continua.
Cuando Sinatra murió se
escribió mucho sobre su encanto, cuando todos sabemos que se le admiraba porque
era el rey en su mundo. Siempre hizo lo que todos soñamos con hacer. Tuvo
las agallas y la salud para ponerlo todo bajo control. Estaba más allá de la
ley, de la moral, de... Hoy, Jack Nicholson es el único que se le parece. El
hombre más envidiado. Y, quién sabe, después de otro par de discos, tal vez Huey
y los otros dos Fun Lovin' Criminals puedan eclipsarlo. La fantasía echa carne.
Lo dicho: no le podía haber pasado a nadie mejor.