Black Grape: y al tercer año
resucitó

Alguien debería proclamar la
verdad a los cuatro vientos. ¡La resurrección más inesperada y grandiosa de los
últimos años la protagonizó Shaun Ryder al frente de Black Grape hace unos dos
años! De poco vale que los Stone Roses llamaran a su segundo disco La segunda
llegada o algo así y que para ello tardaran cinco años, o que en estos
últimos días la polémica sea si Ian Brown ha superado en solitario a los inocuos
The Seahorses de su ex-colega John Squire. Para volver con algo inferior,
cualquiera de ellos se lo podían haber ahorrado y, lo que es peor, no robarle el
título al pobre Shaun Ryder, que es quien se lo ha ganado a pulso.
¿Qué pasó tras el increíble
Pills, Thrills And Bellyaches de los Happy Mondays? Pues que la banda cayó
en una espiral de declaraciones desafortunadas, falta de inspiración y muchas,
muchas drogas, con su momento más bajo en la grabación de su último y
prescindible disco en las Bahamas, producido por la mitad más acaramelada de los
Talking Heads.
Durante dos años y medio Shaun
Ryder estuvo fuera de combate y todo lo que sucedió entonces sería perfectamente
olvidable, a no ser que se vea ahora como el necesario proceso de conversión
personal antes de resucitar de entre los muertos. Y nada mejor dicho, ya que
nadie daba un duro por él. El genial visionario que llevó a los Happy Mondays a
través de los parámetros del caos, y que con cuatro discos dio nuevo sentido al
pop vía Manchester, permaneció lejos de los titulares que habían sentenciado su
más que probable destino.

Con su inseparable Bez, cuya
única profesión conocida es dar pasos de baile en un escenario, y con la ayuda
del productor Danny Saber y raperos como Kermit, Shaun empezó a componer lo que
iba a ser una auténtica bomba. Se llamó It's Great When You're Straight...
Yeah! -algo así como Qué bueno es estar sobrio-, al que dos años más
tarde le sigue Stupid Stupid Stupid.
Ambos, con cierta ventaja para
el primero, por lo que tenía de sorpresa y singles adictivos, son una explosión
de júbilo bailable, con homenajes -o robos- a toda la historia del rock: funk
explosivo, riffs de los Rolling Stones, rap con consignas
revolucionarias, soul dinamita auténticamente irreverente...
Tanto que después de escucharlo
por primera vez no queda más remedio que volver a pincharlo para captar todo lo
que se ha perdido. ¿Alguien conoce mejor banda sonora para una noche de puro
desenfreno? ¿No es ése uno de los principales alicientes del rock?