Verdadees el nuevo álbum de la joven cantante de Cabo Verde Carmen Souza. Al igual que su predecesor Ess ê nha Cabo Verd, Verdade es elegante en cuanto a su acústica y sencillez en la instrumentación. El disco está interpretado por Carmen, a cargo de las guitarras, el piano Wurlitzer y las voces, Theo Pas’cal al bajo, contrabajo y percusión, además de algunos músicos invitados que tocan guitarras, teclados y demás percusiones adicionales. Los arreglos de Verdade, sin embargo, se complementan de tal forma que permiten que el mensaje de las canciones de Carmen llegue al oyente de forma clara y directa.
Desde la capital maña,
aunque no centrado exclusivamente en esa ciudad, se viene trabajando desde
hace más de dos años en una publicación -¿fanzine?-
que es, sin duda alguna, una de las más interesantes que se pueden leer por
estos pagos.
Zona de Obras es
responsabilidad principal de Rubén Scaramuzzino, que hace ya más de tres
años se estableció en Zaragoza, después de dejar su Argentina natal, para
trabajar como diseñador gráfico. Detrás de Rubén, en la dirección, y se
supone que prestando apoyo crematístico, está el misterioso Dr. Feelgood,
que no es otro que el líder de la banda hispano-argentina de mayor impacto
de los últimos siete años, desaparecida recientemente. Piensa un poco y
acertarás.
Cuando Rubén llegó de
Argentina tuvo la idea de elaborar una publicación en la que dar rienda
suelta a su creatividad artística, recoger la actividad musical del Estado y
de Hispanoamérica y acercar más los dos continentes. Y así nació Zona de
Obras, que actualmente cuenta con la distribución en el Estado a través de
SURCO y en Argentina y Uruguay por medios propios.
Dado el trabajo de
Rubén, el auténtico lujo de esta publicación es su concepción gráfica,
absolutamente brillante y a años luz de todo lo que se pueda ver en este
tipo de publicaciones y, por supuesto, infinitamente superior a la de las
grandes revistas que cuentan con una amplia tirada. Todas las páginas están
cuidadas al detalle e, independientemente del gusto personal de cada uno, no
se les puede negar originalidad y buen hacer.
Los contenidos de Zona de
Obras conservan la frescura de los fanzines, con alguna
particularidad. Para empezar, cuentan con las entrevistas que les apetecen
según su gusto musical, con las que pueden competir sin ningún problema con
las revistas especializadas -Rock de Lux, Mondo Sonoro, Ruta 66, El Tubo...-
y sin caer en la cutrez de bastantes fanzines. Repasemos alguna de
estas entrevistas: Antonio Escohotado, Alaska, Mil Dolores Pequeños, Sabino
Méndez, Bustamante, El Niño Gusano, Cheikha Rimitti...
Pero no se conforman con
tener acceso a todas esas bandas, sino que también consiguen que buena parte
del mundillo musical colabore escribiendo artículos para ellos. Así, en los
últimos números puedes leer lo que piensan o desvarían Manu Chao, Antón
Reixa, Kike Turmix, Malcom Scarpa, Félix -Dr. Explosión-, Sergio Algora y
hasta el ex-futbolista Miguel Pardeza.
Otra nota diferente la pone
su redacción en Argentina. Desde allí se elabora la parte dedicada a grupos
y artistas sudamericanos, y, gracias a ellos, en sus páginas puedes
enterarte de quienes son Massacre, Patricio Rey, Chicos Eléctricos o de las
últimas propuestas de Fabulosos Cadillacs, Los Tres, Café Tacuba y Spinetta.
O sea, que creen en el rock latino y no como una moda, sino como una
realidad que han mamado desde siempre y de la que pueden ofrecer una opinión
de primera mano. De cómo se puede elaborar una revista a caballo de dos
continentes, con la redacción dividida, es algo que pasa, inevitablemente,
por el correo electrónico. Cuestión de modernidades.
Pero no todo se reduce a
una revista pretenciosa en sus contenidos. Del mundo de los fanzines
toman lo mejor: su falta de complejos y prejuicios. Así, junto a lo que ya
hemos mencionado, pueden aparecer artículos sobre el heavy estatal
-un completísimo dossier por entregas-, autos argentinos de los 70, cine
gore, reggae, chamanismo, tatuajes, el Ché Guevara, los
dictadores bananeros sudamericanos, el vinilo de siete pulgadas ... Muchos
de ellos son lo más reconfortante de Zona de Obras, por la duda que
presentan:
¿están
hechos de cachondeo o son todo un tratado versado sobre la materia? Puro
material para el regocijo o la polémica.
La idea original vino
acompañada desde el principio de la edición de un compacto para hacer aún más
atractiva su propuesta. Desde entonces, y cada dos meses, se han dedicado a
repasar lo más interesante de los sellos independientes estatales, con un
completo informe sobre sus artistas y un disco compacto en el que escucharlos:
Triquinoise (n1
1), Subterfuge (n1
2), Munster (n1
3), Siesta y Grabaciones en el Mar (n1
4), Roto (n1
5), Por Caridad y Hall Of Fame (n1
6), Elefant (n1
7), Animal (n1
8), y Zona Bruta, Full On y Yo Gano (n1
9).
Además de los nueve números
editados hasta el momento, a los responsables de Zona de Obras les ha parecido
que no tenían suficiente trabajo -o es que son masocas- y se han decidido a
lanzar su propia línea de números especiales monográficos, con una periodicidad
semestral. Empezaron por la fiebre futbolera (n1
1), acompañado por un compacto con 27 de los himnos más coreados en los campos
de fútbol ingleses, cortesía del sello británico dedicado al tema Exótica
Records, que contiene más de una curiosidad.
Hace poco continuaron con el
Especial Amor (n1
2), cargado de sugerentes y divertidos textos, en este caso con un doble
compacto en el que aparecen, entre otros, Vainica Doble, Killer Barbies, Club 8,
Sergio Makaroff, Joxe Ripiau, Tav Falco, Los Flechazos, Todos tus muertos, Willy
Giménez...
Y no acaban ahí. El último
especial se centra en los años 60, con un doble compacto con atención tanto a
los grupos estatales como foráneos, y que inaugura una colección que va a
repasar la historia del rock a través de sus cuatro décadas. ¿Quién
da más?