U 2, la re-generación

(Llamarlo
Pop...! (Hah!
U2 siempre fueron una banda de rock. Lo intentaron todo: folk, gospel,
blues, e incluso tuvieron su mayor desliz intentando hacer sólo rock
-Rattle & Hum-. Pero las bandas de rock que se hicieron en los 80
no pueden sobrevivir en los 90 sin tomar prestados algunos capítulos del libro
de oro del pop. Además, la mayoría provienen del catálogo del
post-punk, por lo que todavía se preocupan por conceptos como
‘credibilidad’, ‘integridad’ y ‘respeto’. La ambición muerde las uñas del éxito,
o algo así. Si Everything But The Girl pueden reinventarse a sí mismos, entonces
cualquiera puede.
Si U2 fueron una de las bandas
que definieron los 80, especialmente la segunda mitad con su rock para
estadios concienciados, la aristocracia del Live Aid, la paranoia nuclear, la
hegemonía cultural americana, etc., entonces son demasiado conscientes de que
únicamente desde una posición desinteresada pueden reflejar determinados
aspectos de los 90 -el internacionalismo después de la Guerra Fría, el
eclecticismo y el cruce de culturas en los ritmos de baile, la ironía y la
apatía post-Tatcher y Reagan, la saturación de los medios de información...-.
Ahora ya no se atreven a erigirse en portavoces generacionales. Así que
dejémosles participar en la fiesta del fin del milenio, más teniendo en cuenta
que este Pop es un buen disco que prueba que todavía tienen mucho que
aportar como banda de rock'n'roll revitalizada, reciclada y reembasada.
Después del desastre de los 80,
¿cuándo volvió todo a ser interesante? No fue la música de baile ni siquiera un
par de gafas de sol a la moda. Fue con el cambio de década cuando se dieron
cuenta que se abocaban a un abismo de mediocridad. Así que se relajaron y se
dedicaron a contemplar la marcha del mundo. Dejaron que algo de funk y
aire fresco entrara en sus esquemas y se permitieron echar unas risas. Todavía
lo intentaban con ahínco. Y en su mayor parte funcionó.
Pop
es tan postmoderno como sentido, suena tan sexy como lleno de emoción,
tan hedonista como político, tan luminoso como sombrío y tan humilde como vasto.
Se podría discutir toda la noche sobre sus motivos pero, tanto si han tenido una
honesta conversión a la música de baile como el futuro del rock o
simplemente si se han subido al tren comprando un billete de primera con la
intención de robar alguna idea, el resultado es a ratos condenadamente
deslumbrante -"Mofo", "Miami", el chill out de los cuatro cortes
finales-.
¿Así
que U 2 todavía son relevantes en el 97? Sí, y tal vez este disco sea Pop al fin
y al cabo, en el sentido de que ha ido a por todas y ha extendido su insano y
desaliñado sonido por toda su concepción. Han conseguido con éxito su propia
visión de como el rock'n'roll debe parecer y sonar, y han pasado de la
guitarra roja, los tres acordes y toda la verdad al modernismo techno sin
tener que sufrir una lenta deshonra.