Tricky,
angustia vital

El increíble
artista que ahora conocemos por Tricky nació en Bristol en 1968. Después de
varios años intentando sobrevivir en el ghetto, visitas a la cárcel
incluidas, consiguió unirse al grupo de rap local Fresh, formando parte
del Wild Bunch. Allí conoció a los componentes de Massive Attack, escribiendo
con ellos varias canciones de sus dos discos: Blue Lines, del 91 y
Protection, del 94. No era más que el primer paso de una trayectoria que le
ha llevado a intervenir en los discos más influyentes de la música de baile de
esta década -los de Massive Attack, por supuesto, Björk y los suyos propios- y
colaborar con los nombres más creativos de los últimos años.
Empezó a trabajar
con la cantante Martina después de un encuentro fortuito. Primero grabaron
"Aftermath", después "Ponderosa" y, por fin, su primer disco, Maxinquaye,
considerado por todo el mundo, sin excepción, como el disco del año 95, en el
que se incluía la impresionante versión de la canción de Public Enemy "Black
Steel".
¿Qué
encerraba Maxinquaye para tener tal acogida? Todo un nuevo mundo sonoro,
que definía el futuro del pop, a base de una mezcla irreconocible de
estilos, traducidos en un revolucionario trip-hop -etiqueta de la que el
propio Tricky reniega-, tan nervioso como lánguido, según el estado de ánimo.

A partir de ahí
colabora en los discos de Neneh Cherry, Whale, Björk, Elvis Costello o Garbage y
publica uno nuevo con el seudónimo de Nearly God, en el que presentaba cantantes
invitados como Alison Moyet, Neneh Cherry, Terry Hall -antiguo líder de los
Specials- y Björk. Todo el mundo quiere trabajar con él o contar con su
bendición. Incluso acompaña a la artista rock más interesante de esta
década, P J Harvey, en su gira por Europa y América.
Durante diciembre
de 95 y enero del 96, Tricky grabó una serie de canciones en un pequeño estudio
perdido en los valles de Jamaica, que se convertirían en su segundo disco,
Pre-Millennium Tension. Aunque parezca que debería haber sido más soleado y
cercano a los sonidos de raíces que su predecesor, el resultado indica todo lo
contrario. Se trata de una grabación sombría, nerviosa y con dificultades para
encontrar una melodía. Él lo explica así: "Hay una aspereza en Jamaica que
también refleja este álbum, pero yo no diría que tiene una influencia de
reggae. Yo quería hacer un disco más duro de lo que había hecho antes.
Quería adoptar una postura. Avanzamos demasiado rápido. No es realmente el
milenio, es sólo que estamos llegando a un punto con montones de tensión."
Por ahora, su
sonido sigue marcando el futuro, a golpe de tensión nerviosa, paisajes
absorbentes, voces angustiosas y cruce de caminos. Nadie como él para
enfrentarse al cambio de milenio.