The Chemical Brothers,
fuerza de la naturaleza

Tom y Ed van entrando
poco a poco en los circuitos habituales del rock. Ellos son, junto a bandas
como Underworld, Orbital, The Prodigy o Daft Punk, el rostro del hasta ahora
anónimo mundo dedicado a las pistas de baile. Todos hablan de su
sorprendente y adictivo directo. Pero conviene saber que en sus discos hay
sobradas razones para prestarles atención.
Por si acaso alguien no
pudo estar en el directo de The Chemical Brothers en Benicassim del año
pasado, o en cualquiera de sus dos intervenciones en el Glastonbury
británico, por si simplemente aún existe una persona que no ha tenido
oportunidad de ver ninguna de sus legendarias actuaciones -aunque sea a
través del vídeo-, va siendo hora de darles una oportunidad.
En Benicassim, y por
petición expresa de ellos, este año hay una nueva ocasión para descubrirlos.
Son, ahora mismo, el ejemplo más contundente del cambio que experimenta el
mundo del rock, viendo como se le infiltran los magos de las pistas de baile
(Underworld, The Prodigy, Orbital...) y -curioso, curioso- ganan por
goleada.
No son flores de un día.
Bien, pudiste pasar por alto su disco de debut -Exit Planet Dust-, o
incluso llegar a pensar que su reciente número uno "Setting Sun" era una
racha pasajera que tenía más que ver con la colaboración de Noel Gallagher
que con los méritos del dúo.
Pues tendrás que abandonar
tus prejuicios, porque, si sólo les dedicas los 64 minutos que dura su
segundo disco para una única escucha, caerás rendido ante la evidencia: este
nuevo álbum de los Chemical Brothers es ahora mismo una de esas obras
capitales del rock'n'roll, que supera todos los pronósticos en más de un
momento. Para los despistados que aún hay por ahí, Dig Your Own Hole
es un argumento de mucho peso.
No hay más que escuchar su
single actual, "Block Rockin' Beats". Todas las señales de marca de
los Chemical Brothers están en él: ritmos monolíticos, sonidos eléctricos,
arreglos metálicos, eructos abrasadores que salen de unos teclados
incendiarios, un amasijo de voces por encima y sorprendentes cambios de
dirección.
Todo un inicio amenazador,
que advierte de la tempestad monstruosa que se avecina. Exit Planet Dust
era un buen aviso, pero aquí está la confirmación definitiva: lo que
escuchas son una cantidad increíble de trucos sonoros sin descanso, algo así
como el sonido de una autopista sobrecargada en la hora punta estallando
desde tus altavoces.

Pero Dig Your Own Hole"
no se conforma con eso. Hay ganas de avanzar y experimentar. Y los
resultados van sentando precedente en la senda que, desde ahora, recorrerán
muchos imitadores y otros que, a partir de sus enseñanzas, encontrarán su
propio camino.
Hay donde dar y tomar. El
agitado rock de "Elecktro Bank" y "Dig Your Own Hole", por ejemplo, con sus
contundentes ritmos y sus explosivas guitarras por encima. Las tinieblas
altamente intoxicantes de "Piku". La pesadilla electrónica de las
inseparables "It Doesn't Matter" y "Don't Stop The Rock". El retro-funk
de "Lost In The K-Hole". El techno-folk de "Where Do I Begin", en el
que los lamentos de Beth Orton son apuntalados por el dúo de forma
sorprendentemente contenida.
Aunque la mayor y más
arriesgada progresión son los grandiosos nueve minutos finales de "The Private
Psychedelic Reel", con los desvaríos psicodélicos de Mercury Rev, una
desvergonzada sinfonía rock para la era espacial, puesta en órbita a través de
vibrantes ritmos jurásicos. Por un momento uno piensa que Rick Wakeman va a
saltar desde el espacio en cualquier momento, disfrazado con aquellas ropas de
mago-hechicero con las que asombraba al personal en los 70.
Una vez que ya no cabe la menor
duda y uno se ha convertido definitivamente, llega la hora de darle una nueva
oportunidad a "Setting Sun". Sí, por supuesto, no es más que el "Tomorrow Never
Knows" de los Beatles al servicio de las pistas de baile. Sólo que junto con "Firestarter"
y "Born Slippy" permanece como el caramelo más envenenado que jamás se haya
encaramado a la cima de las listas de éxito. Aún hoy, después de ser repetida
hasta decir basta, suena como una fuerza desatada de la naturaleza.
Y en eso consiste la magia de
la música pop. Recuerda, si no, la primera vez que escuchaste "God Save The
Queen", "Smell Like Teen Spirit", "Higher Than The Sun" o "Groove Is In The
Heart". Todos, como los auténticos momentos cruciales en la música, contagian
desde el primer momento y ayudan a renovar el rock. En ese camino estamos.