Stereolab, pop envenenado

Poco a poco, a través de sus
ocho discos anteriores, los principios inmovilistas, neo-marxistas y
revisionistas de Stereolab han ido cediendo ante la influencia perniciosa del
pop occidental. En Dots And Loops los arreglos lustrosos y las
armonías veraniegas han acabado por apropiarse del terreno que casi tenían
vedado.
Tampoco es que se hayan
convertido en un Jamiroquai cualquiera. Han ido progresando lateralmente,
incorporando un sonido más completo y muchos y diversos colaboradores a su
caldero. Tanto que este noveno artefacto -(en
seis años!- suena más accesible y arriesgado que Emperor Tomato Ketchup,
mostrando que han aprendido también a reducir las diferencias entre sus momentos
de pop perfecto y los experimentos hechos por pura diversión, tanto que en
ocasiones es difícil separarlos.
Parte de la culpa la tienen los
co-productores Mouse On Mars, que le han dado al disco un sonido orgánico y
ligero de jungle ambiental, sin que se resienta la marca de estilo de la
casa. Los ritmos de las máquinas han sido colocados de una forma sutil e
inteligente. Como, por ejemplo, en "Prisoner Of Mars", una cancioncilla al
estilo de Astrud Gilberto que a veces toma impulso para mostrar una base
techno-rumba. O el paseo soleado de "Parsec", que pasa de ser una alegre
samba al drum'n'bass, y vuelta a empezar.

Pero la verdadera pieza central
es la épica "Refractions In The Plastic Pulse", con sus 17 minutos, en la que
hacen honor a su legado experimental apilando todas sus urgencias más salvajes
en un único monolito de bronca sonora. Y eso implica que quedan libres para ir
directos a las joyas pop. Así, Dots And Loops se convierte en el más
coherente, consistente y directamente accesible de sus trabajos. Y el más pop
hasta el momento.
Por supuesto que ya tenían
varias gemas pop, pero siempre mediante intentos construidos con cautelosa
distancia y dulce subversión. Ahora, una vez superados ciertos prejuicios,
Stereolab han creado una obra tropical, intoxicante y de sangre caliente. Lo que
para ellos significa 20 años de trabajos forzados en un campo de concentración.
Aunque para nosotros es, simplemente, su mejor disco.