"Disculpe, se le ha caido un pedacito de horror". Celso: voz y guitarra; Xosé: guitarra; Juan: teclado; Toño: coros y bajo; Guillermo: percusión y batería. Desde Pontevedra, Instructor Mundial, esperando su oportunidad.
Parodiando
aquel título del primer disco de The Housemartins (London 0-Hull 4),
podemos acercarnos a una de las realidades del 96: la definitiva explosión
del pop galés. Por supuesto: tanto en Escocia como en Inglaterra no
dejan de salir nuevas bandas, pero apunta estos nombres por si aún tenías
alguna duda: Manic Street Preachers, Jack, Catatonia, Super Furry Animals,
Gorky's Zygotic Mynci, 60 Ft Dolls... Crucemos el Severn Brigde, el puente
que los separa de Inglaterra y veamos.
Podemos tomar
ese lugar como el principio. Desde que el guitarrista, letrista e ideólogo
de los Manic Street Preachers, Richey James, desapareció en ese
puente la mañana del 1 de febrero del 95, nada volvió a ser igual. El trío
restante se retiró a Gales y volvió con su mejor disco, Everything Must
Go, que es, también, lo mejor del 96.
Un disco
emocionante y arriesgado, con una poderosa sección de cuerda y unas
estructuras mucho más clásicas, que aún conserva seis textos de su antiguo
compañero Richey James, aún sin aparecer. El homenaje al amigo ausente está
en "No Surface, All Feeling", la canción que cierra el disco y para la que
se utilizó la maqueta que los cuatro grabaron pocos días antes.
Los Manic
pasaron de su Blackwood natal, en los valles mineros galeses, a ser
considerados como los Clash de los 90 gracias a su rock incendiario y
de proclamas políticas. Después de su debut con el single "Suicide
Alley" en el 89, llegarían los discos Generation Terrorists, Gold Against
The Soul y The Holly Bible. A principios del 96 el trío Nicky
Wire, James Dean Bradfield y Sean Moore decidieron continuar adelante sin
Richey James, aunque utilizando algunas de las 50 letras que éste dejó
escritas.
Además
colocaron en todas las emisoras un himno ya clásico, "A Design For Life":
"Las bibliotecas nos dieron poder. Luego vino el trabajo y nos hizo libres.
¿Qué precio tiene ahora un poco de dignidad? Ojalá tuviera una botella, aquí
en mi sucia cara, para llevar las cicatrices y mostrar de dónde vengo. No
hablamos de amor, sólo queremos emborracharnos. No nos dejan gastar y nos
dicen que es el final". ¿Qué se puede hacer después de escribir algo así?
Difícil papeleta.
Una de las
sorpresas del año es la banda Jack, surgidos en Cardiff. Una banda al
margen de referencias simples y que es uno de esos casos atípicos que
aparecen cada año. Un grupo que presenta su disco Pioneer Soundtrackscomo la banda sonora perfecta para un viernes por la noche, desde el
anochecer hasta el amanecer, comenzando en la punzante "...Of Lights" y
rematando con la resaca de "Hope Is A Liar", no puede ser cualquier cosa.
Más aun teniendo en cuenta que abren su disco cantando: "estas son hermosas
canciones para criaturas feas" en "...Of Lights", y que luego continúan con
una serie de tres canciones inolvidables: "Wintercomessummer", "White Jazz"
y "Biography Of A First Son".
Vienen de la
mano del selecto sello Too Pure, el mismo que descubrió a P J Harvey o
Moonshake, tienen el grado de pasión descontrolada que se necesita, las
influencias del genio de Scott Walker y a su productor Peter Walsh, los
exquisitos arreglos orquestales de Jimmy Webb, la tristeza fingida de los
Tindersticks y la pasión de Marc Almond. Comandados por Matthew Scott y
Anthony Reynolds, son tan iconoclastas que hasta se disfrazan de torero para
la portada de su disco.
Catatonia
también se revelaron en el año 96, aunque lo suyo es algo más asimilable.
Tal vez hayamos olvidado a los Primitives o los Darling Buds -quienes, por
cierto, también eran galeses-, pero Catatonia están aquí para
recordárnoslos. De todas formas, lo suyo tiene más matices, y no se limitan
a ir a piñón fijo como aquellos, en la onda de los Blondie más rockeros,
o tras la pista de los últimos grupos con chica al frente y recuerdos de la
nueva ola -Echobelly, Sleeper-, sino que son más aprovechables.
Al lado de
veteranos de la escena de los pubs galeses, destaca su rubia cantante
Cerys Matthews, que encabeza esta nueva formación que va del punk -"Bleed"-
a la balada al estilo "Je T'Aime" -"Dream On"-, pasando por cortes en la
onda Stone Roses -"You've Got A Lot To Answer For"- o himnos a lo Radiohead
-"Painful"- todo ello en su disco debut Way Beyond Blue,
producido por las manos expertas de Stephen Street.
Si Catatonia
ya introducen una canción en galés, eso no es nada nuevo para la gran
revelación de la temporada en las Islas Británicas, Super Furry Animals,
el grupo por el que todos los músicos pierden la cabeza este año, y que
cantan indistintamente en los dos idiomas. Llevaban un tiempo recorriendo
los garitos de su país y habían grabado dos singles en galés para la
compañía Ankst Records, cuando Alan McGee, el dueño de Creation Records, les
ofreció grabar su primer disco. Desde entonces Noel Gallagher ya tiene otro
grupo para mencionar entre sus favoritos.
En
Fuzzy Logic es difícil diferenciar lo que es un simple chiste de lo
que realmente tiene una intención, pero estos chiflados son así. "God! Show
Me Magic", "Something For The Weekend" y "If You Don't Want Me To Destroy
You", sus tres singles, son una de las mejores colecciones del 96. En
la portada de su disco, varias fotos de un camello galés famoso en los 70
que pasó una buena temporada entre rejas -Howard Marks-, y en su estrías
sintetizadores con sonidos galácticos, acordes de glam, flautas y
guitarras en vena. Para despedirse del 96 lanzaron "The Man Don't Give A
Fuck", la canción que más veces en la historia -hasta cincuenta- repite la
palabra ésa que consigue que prohíban cualquier disco -fuck- y que
contiene el primer sampler que Steely Dan autorizan de una canción
suya, concretamente "Show Biz Kids".
Igualmente
pirados están los componentes de Gorky's Zygotic Mynci. Da igual que
canten en inglés o galés, porque nadie sabe lo que quieren decir en su
letras. Tal vez las sustancias alucinógenas ayuden lo suyo. Lo cierto es que
tanto en Bwyd Timecomo en sus dos discos anteriores pasan de
Kraftwerk a XTC, de Syd Barret a The Fall, de Soft Machine a los Beach Boys
con una facilidad que sólo tienen Mercury Rev. El cuarteto de Camarthen
tienen claro dónde acaba y empieza cada canción, pero no tanto lo que ponen
en el medio.
Todo el mundo
cita, al lado de su nombre, al de Brian Wilson. Y no es que traten
desesperadamente de sonar extraños. Al igual que el líder de los Beach Boys
en la época de Pet Sounds o Smile, les encanta introducir toda
clase de experimentos y sonidos en sus grabaciones. La única diferencia es
que Brian Wilson lleva casi tres décadas intentando volver a ser el mismo y
estos galeses acaban de cumplir los 20.
Quedan para
el final 60 Ft Dolls, tal vez los más normalitos del grupo. Lo suyo
es rock para corear en el pub, en una línea que está tan cerca
de Ash -aunque con diez años más- como de los Wildhearts. El trío no se
complica la cabeza en su primer disco, The Big 3. Escuchar "Stay",
tal vez su canción más evidente, ayuda a comprender la trilogía a la que se
deben: amor, lujuria y alcohol. Cualquier otra cosa es un accesorio
innecesario. En su magnífica simpleza demuestran predilección por Alex
Chilton o los Yardbirds. Rápidos y directos, ellos son un ejemplo distinto
de lo que hoy en día se cuece en el País de Gales, lo que quiere decir que
hay para todos los gustos.
Gales
ataca!!!
Eran los
Super Furry Animals los que decían aún hace poco que "hay un cantante galés
de ópera llamado Bryn Terf (Tom Jones), hijo de un pastor, que está jodiendo
a lo largo y ancho del mundo y canta en alemán, italiano, inglés y en los
más diversos idiomas, y todo el mundo en Gales está orgulloso de él. Nuestro
propósito es hacer lo mismo y ganar el mismo respeto."
Bien, parece
que la primera lección está bien aprendida. La nueva hornada de grupos
galeses, que lo único que tienen en común es haber grabado en la misma época
y puede que una pasión evidente por Brian Wilson, saben ya que lo que lo
primero que hay que hacer es demostrar el respeto por sus mayores. Lo malo
del asunto es que poco más que Tom Jones han legado durante estos cuarenta
años al pop internacional. Por eso han de volver su vista a los Beach
Boys o a cualquier otra cosa que tenga los alucinógenos como inspiración.
Además, los
escoceses siempre han tenido mayor repercusión en los medios y, justo es
decirlo, bandas más interesantes. Y éstos no son más que una segunda
división respecto de los ingleses, que lo devoran todo desde su capital
Londres, donde están los medios y las compañías. Así que, igual que por
estos lares, si quieres labrarte un futuro, empieza a hacer tus maletas y
coge el primer tren para la capital.
Lo bueno del 96
para el País de Gales es que empieza a haber una escena y, por primera vez, los
ejecutivos de las compañías han tenido que desplazarse en esa dirección. En el
último año, todas las grandes multinacionales americanas han fichado al menos a
un grupo galés. Incluso hay quien habla de la escena de Newport, una ciudad gris
de 100.000 habitantes, a un cuarto de hora de la capital galesa, Cardiff, como
la nueva Seattle. Y más que por el tipo de música, que nada tiene que ver con el
grunge, por la cantidad de bandas que hay y por su insospechada calidad.
Le llaman la New
Jersey galesa y todo lo que se puede hacer en la ciudad es tomar una pinta en el
pub de la esquina. El ser una ciudad de trabajadores repleta de jóvenes
viviendo del paro no hace de Newport algo único, aunque puede que sea la razón
de que hayan aparecido tantos grupos reclamando su propia estima en voz alta y
con música potente. Según dicen, lo único que cuenta es estar en un grupo o, por
lo menos, aparentar que están en un grupo y hablar de música. No se trata de
algo idealizado, sino de una necesidad física.
Por primera vez
en varios discos que encuentran repercusión más allá del Severn Bridge se
pueden escuchar canciones en galés, y nadie se extraña. Después de los ya
consagrados, algunos de ellos con un único disco, el relevo está garantizado.
Apunta estos nombres porque los próximos meses son suyos: The Stereophonics,
Novocaine, Dub War, Flyscreen, Ether, Big Leaves, Disco, Five Darrens, Suck,
Llaetheg, Rolleroo, Ectogram...