Finley Quaye, tío soul

Te puedes imaginar el sonido
cuando descubres que se trata del disco de debut del tío de Tricky. Paranoico.
Melancólico. Ambiental. Un turbador y oscuro apéndice del trabajo de su tío.
¿Sí?
No. Finley Quaye puede venir
del mismo entorno de Bristol que el Príncipe de la Oscuridad -Tricky, claro-,
pero su inspiración está recubierta de optimismo rociado con la luz del sol. No
se trata tanto de la tensión pre-milenio, sino más bien de la ascensión pre-milenio.
Si en unos meses no se hace dueño de las listas es porque una explosión nuclear
ha cambiado el humor de la gente.
Maverick A Strike
es como las sorpresas habituales en otros tiempos, un disco de fusión reggae
que encandila. Parte del mérito es de la voz resbaladiza de Quaye, a veces
ligera y otras grave, en un inacabable sollozo soul. Y, a pesar de todo,
su mensaje es a la vez de esperanza y romanticismo infinito. "Sunday Shining",
su presentación, tiene todas las marcas del éxito: una mezcla de reggae,
dub, jazz y guitarra de aire indie casados con la voz
exquisita y ligera de Quaye.

Lo que no significa que este
primer intento sea una victoria total: "Ultra Stimulation", por ejemplo, no es
la mejor de las posibles entradas, sonando algo así como los recién reanimados
UB40 con unas gotas de dub. Mucho mejor es el segundo corte, "It's Great
When We Are Together", un soul repleto de bajos burbujeantes y cuerdas
sombrías junto a la delicada voz de Finley Quaye. Si Marvin Gaye hubiera
veraneado alguna vez en Jamaica, ésta hubiera sido su tarjeta postal ideal.
Las dos terceras partes de
Maverick A Strike se bañan con descaro en las aguas del reggae
blanco. "The Way Of The Explosive" es como los Police de "Ghost In The Machine",
con sus guitarras al estilo de Andy Summers. Esos son los peligros de hacer un
disco con aroma de reggae que se quiere que suene en las emisoras.
Hay pequeñas ráfagas del caos
de la ciudad y de las pesadillas urbanas, pero mientras las viñetas de Tricky
atrapan todo el peso de sus amenazas peligrosas, las de su sobrino parecen haber
pasado por una cura de sustancias que producen locura y felicidad instantánea.
Incluso el principio de "Your Love Gets Sweeter" no es otro que "Baby You Put
Your Love On Me": barre a cualquier otro estribillo playero y consigue que hasta
el más cínico de los corazones fríos muestre su sonrisa como un mocoso de cinco
años.