Rocket From The Crypt

La imagen es la de unos
rockabillies confinados a trabajar en una gasolinera de por vida, el nombre
está tomado de una pandilla callejera del Nueva York de los años 50 y la
devoción que han comenzado a despertar se manifiesta de una forma muy especial.
No en camisetas ni en gorras de béisbol, sino en tatuajes.
Es sólo una parte del atractivo
de la banda de San Diego Rocket From The Crypt. Son, por igual, brillantina,
aceite de motor, el Elvis de Las Vegas y un fenómeno punk-rock imparable
desde ahora. Han escondido sus propios nombres: John Reis -conocido por unos
pocos como el líder de Drive Like Jehu en su tiempo libre- se convierte,
simplemente, en Speedo. Y con sus colegas de nombres extraños -entre ellos
Apollo 9 o JC 2000- tiene lo que nos gustaría creer que es una especie de
sociedad secreta. Sus otros tres discos vendieron una ridícula cantidad a unos
pocos pero leales y peligrosos chiflados. Ahora convencen a una cada vez mayor
cantidad de peligrosos chiflados poseídos. Y la prueba definitiva de los lazos
con esta panda es el tatuaje. Obviamente.
La mentalidad de pandilla
callejera es parte de lo que su disco Scream, Dracula, Scream!
trata. Y la sensación de liberación cuando se entra en él es inmensa. Lo
extraordinario de canciones como "Born In 69", "On A Rope", "Come See, Come Saw",
o "Misbeaten" es que avalan la idea de que las fronteras entre conceptos tan
lejanos como ‘lo alternativo’ y ‘lo aceptable por una gran cantidad de gente’
pueden desaparecer. Éste es un disco espantosamente energético, pero que no
excluye las melodías enormes, o sea, música para conducir para gente que no
puede permitirse comprar un coche.
Rocket From The Crypt crean una
intencionada versión enrevesada del rock-and-roll más jodidamente ruidoso
que ha emanado de la hermandad de los pantalones de cuero desde MC5. Ellos lo
son, la cosa en sí mismos, la bestia que es el rock'n'roll.