Presenta su primer disco en solitario, Escucha los latidos y se llama Carlos Cros. Tiene antecedentes musicales, pero mejor que se presente él mismo. “Me llamo Carlos Cros. Tengo 28 años. Sufro de amores varios. Y mucha gente cree que estoy colgado. Fui un líder patético en la banda de música pop Selenitas. Hice muchas canciones de amor sólo para acostarme con chicas. A veces funcionó, otras no tanto. Hice canciones psicodélicas para flipar y acabamos todos nosotros... perdidamente flipados. Hicimos dos discos que la gente aún recuerda y muchísimos conciertos. Sniff ¡Qué años! Ya nunca volverán. Un día se rebelaron, abandonaron la nave y se largaron. Me quedé solo con mis canciones y me puse a andar mi propio camino... Mi way. Mi estilo es complicado. Creo que he perdido el norte musical. ¡Genial! Mis canciones son independientes. Tienen vida propia. No defienden un discurso homogéneo; se defienden a sí mismas, que ya es mucho. Estoy totalmente a favor de defender la canción como la expresión artística más grande que existe en el mundo. Si es buena, da igual de dónde venga, ¿no?”
¿Alguien recuerda “Ça Plane
Pour Moi” del belga Plastic Bertrand, tal vez la joya de la corona de la nueva
ola europea? -Hasta Sonic Youth hicieron su versión, pero ésa es otra historia-.
Pues bien, abrase el debut de Placebo y “Come Home” suena sospechosamente a
aquella gema. Lo que no quiere decir nada negativo, sino todo lo contrario,
sobre todo si se presta atención a lo que viene detrás.
Y eso no es más que parte de
los mejores trallazos de los últimos años: “Teenage Angst”, “Bruise Pristine” o
“36 Degrees” podrían codearse con el “Kung Fu” de Ash o las primeras canciones
de The Jam en la cinta recopilatoria de esos disparos directos a las neuronas de
tu desarrollo adolescente. Incluso, el primer título trae a la memoria el
glorioso “Teenage Kicks” de los Undertones y no sólo por ese detalle: la voz del
andrógino líder de Placebo, Brian Molko, tiene mucho que ver con Feargal Sarkey.
Placebo son los Lemonheads a 45
revoluciones. O a 78, pero con guitarras al estilo dEUS tocadas a velocidades
que desafían las leyes de la naturaleza Y con letras tan absurdas como la de
“Nancy Boy” en la que se habla de las ventajas de una sesión sexual con una
bolsa de papel en la cabeza. Se codean ya con David Bowie y Robert Smith y es
que algunos viejos rockeros saben bien quién está vivo.