PAVEMENT:
Brighten The Corners

Primera condición que hay que
asumir: Brighten The Corners no es el caos imaginativo de Slanted And
Enchanted ni la asequible placidez creativa de Crooked Rain, Crooked Rain.
Por no ser, ni siquiera deambula entre dos aguas, cayendo a partes iguales en
ambas -para eso ya tenemos un Wowee Zowee-. Si algo hay que agradecerles
a los chicos de Stephen Malkmus es que aún se pueden permitir el lujo de ir por
libre y, mucho nos lo tememos -y agradecemos-, así seguirán mientras existan
como banda en la que poner nuestras esperanzas blancas.
Pueden pasar de las guitarras
country al experimento al límite de lo que es soportable en un disco,
pueden seguir componiendo a pesar de los miles de millas entre ellos, pero
Pavement ya tienen ganado, a estas alturas, un lugar en el sol. De ahí al
clasicismo sólo falta una canción como “The One I Love” o “Losing My Religion”.
¿Qué cuál es la razón por la
que R.E.M. aparecen una y otra vez citados en los comentarios de sus discos?
Simple. Al igual que los de Athens lo suyo es una carrera similar en progresión,
en la que la trama es tan sencilla como discos y discos hasta que alguien decida
que se les debe un hueco en las emisoras de todo el mundo. Entonces canciones
como “Embassy Row”, “Shady Lane” o “Stereo” dejarán de ser patrimonio nuestro
para pasar a engrosar la discografía de muchos que los descubrirán en el próximo
siglo alentados por los medios de masas. Así que para que nos den un Monster
y para renegar de ellos ya tendremos tiempo, que por ahora Brighten The
Corners no es suficiente motivo, sino precisamente todo lo contrario.